PANAMA, 21 ago (Xinhua) -- El campeón olímpico de
salto largo, Irving Saladino, afirmó hoy que después que saltó los 8,34
metros en las Olimpiadas de Beijing, se sintió tranquilo y pensó en
Panamá y en su familia.
"Después que hice los 8,34, ya comencé a pensar en
Panamá, mi familia y más en mi mamá porque me imaginé que estaba
nerviosa", así recordó esos momentos históricos que le permitió a su país
lograr la primera medalla de oro en toda su historia olímpica.
Sin embargo, confesó que durante los primeros saltos
todos sus pensamientos estaban concentrados en su trabajo de saltar hacia
la gloria, que lo convertiría en un ídolo no sólo de Panamá, sino
también de toda Latinoamérica que siguió de cerca cada uno de sus
saltos en Beijing.
"La verdad, para ser sincero, no estaba pensando en
nada de eso (su familia), porque estaba enfocado en lo que yo quería",
apuntó.
Saladino también recordó las faltas de sus primeros
intentos, en la dura competencia que le tocó afrontar durante las
incidencias de las olimpiadas.
"Los dos primeros saltos fueron faltas, como
pudieron ver, y el último tuve que hacer un ajuste, todo extraño", subrayó
muy pausadamente en la comodidad del Hotel Sheraton de la ciudad
atlántica de Colón, donde dormirá esta noche.
El flamante campeón olímpico también aseguró que,
pese a las primeras fallas que afrontó durante los primeros momentos de la
competencia, él estaba seguro que lograría hacerse dueño de la
preciada presea de oro porque estaba en buenas condiciones
físicas.
"No me estresé, sino me puse bravo, porque yo sabía
que estaba preparado, solamente que las cosas no me estaban saliendo. Yo
dije que en la final, iba hacer lo posible para mejorar", sostuvo.
El campeón, que en los primeros saltos utilizó unas
zapatillas de color rojo y azul, dos de los colores de la bandera
panameña, confesó que en su salto del triunfo utilizó unas zapatillas
doradas porque a las anteriores se le enredaron los cordones.
"Tuve que hacer un cambio, así que me puse las
doradas, con las doradas fue que hice los 8,34 metros", expresó.
Con respecto a su futuro, Saladino indicó que,
primero se someterá a un chequeo médico para determinar la magnitud de una
lesión que tiene en una de sus rodillas, dependiendo del
resultado continuará sus planes deportivos.
"Depende de los resultados, que salgan en los
exámenes, sí sale que debo tomar un descansó me quedó en Panamá, sino,
después de 6 días me voy a Brasil nuevamente", anunció.
Mostrando sensibilidad y preocupación por los altos
niveles de violencia que azota a la sociedad panameña, el también llamado
"Canguro Colonense" tuvo un mensaje positivo para todos los jóvenes
atrapados en este flagelo social.
"Que se dediquen al deporte y dejen la violencia",
puntualizó con firmeza haciendo un alto en su apretada agenda, que se
extenderá hasta el viernes, cuando recibirá un homenaje en la ciudad
de Colón, donde nació hace 25 años, arropado de pobreza pero con una
"buena estrella".
El "Canguro Colonense" vivió este jueves un día
de gloria al recibir un homenaje popular, después de pisar tierra
panameña, al retornar de Beijing, luego de hacer una escala en
Washington, donde fue recogido por el avión presidencial panameño.