Después del salto olímpico Saladino piensa en Panamá
  2008-08-22 12:41:03  

    PANAMA, 21 ago (Xinhua) -- El campeón olímpico de salto largo, Irving Saladino, afirmó hoy que después que saltó los 8,34 metros  en las Olimpiadas de Beijing, se sintió tranquilo y pensó en  Panamá y en su familia. 

     "Después que hice los 8,34, ya comencé a pensar en Panamá, mi  familia y más en mi mamá porque me imaginé que estaba nerviosa",  así recordó esos momentos históricos que le permitió a su país  lograr la primera medalla de oro en toda su historia olímpica. 

     Sin embargo, confesó que durante los primeros saltos todos sus  pensamientos estaban concentrados en su trabajo de saltar hacia la gloria, que lo convertiría en un ídolo no sólo de Panamá, sino  también de toda Latinoamérica que siguió de cerca cada uno de sus  saltos en Beijing. 

     "La verdad, para ser sincero, no estaba pensando en nada de eso (su familia), porque estaba enfocado en lo que yo quería", apuntó. 

     Saladino también recordó las faltas de sus primeros intentos,  en la dura competencia que le tocó afrontar durante las  incidencias de las olimpiadas. 

     "Los dos primeros saltos fueron faltas, como pudieron ver, y el último tuve que hacer un ajuste, todo extraño", subrayó muy  pausadamente en la comodidad del Hotel Sheraton de la ciudad  atlántica de Colón, donde dormirá esta noche. 

     El flamante campeón olímpico también aseguró que, pese a las  primeras fallas que afrontó durante los primeros momentos de la  competencia, él estaba seguro que lograría hacerse dueño de la  preciada presea de oro porque estaba en buenas condiciones  físicas. 

     "No me estresé, sino me puse bravo, porque yo sabía que estaba  preparado, solamente que las cosas no me estaban saliendo. Yo dije que en la final, iba hacer lo posible para mejorar", sostuvo. 

     El campeón, que en los primeros saltos utilizó unas zapatillas  de color rojo y azul, dos de los colores de la bandera panameña,  confesó que en su salto del triunfo utilizó unas zapatillas  doradas porque a las anteriores se le enredaron los cordones. 

     "Tuve que hacer un cambio, así que me puse las doradas, con las doradas fue que hice los 8,34 metros", expresó.  

     Con respecto a su futuro, Saladino indicó que, primero se  someterá a un chequeo médico para determinar la magnitud de una  lesión que tiene en una de sus rodillas, dependiendo del resultado continuará sus planes deportivos.  

     "Depende de los resultados, que salgan en los exámenes, sí sale que debo tomar un descansó me quedó en Panamá, sino, después de 6  días me voy a Brasil nuevamente", anunció. 

     Mostrando sensibilidad y preocupación por los altos niveles de  violencia que azota a la sociedad panameña, el también llamado  "Canguro Colonense" tuvo un mensaje positivo para todos los  jóvenes atrapados en este flagelo social. 

     "Que se dediquen al deporte y dejen la violencia", puntualizó  con firmeza haciendo un alto en su apretada agenda, que se  extenderá hasta el viernes, cuando recibirá un homenaje en la  ciudad de Colón, donde nació hace 25 años, arropado de pobreza  pero con una "buena estrella". 

     El "Canguro Colonense" vivió este jueves un día de gloria al  recibir un homenaje popular, después de pisar tierra panameña, al  retornar de Beijing, luego de hacer una escala en Washington,  donde fue recogido por el avión presidencial panameño.

 
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