BRASILIA, 4 ago (Xinhua) -- Brasil insistirá en que las negociaciones de
la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) deben
continuar, y para ello el gobierno dialogará con líderes mundiales con
miras a superar las barreras políticas.

Edificio de OMC en
Ginebra
En el programa semanal Café con el Presidente, el
mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el canciller Celso Amorim
destacaron hoy el interés del gobierno brasileño en dar continuidad a la
ronda, interrumpida en Ginebra.
En esa ocasión, las diferencias entre los países
desarrollados y en desarrollo para liberalizar el comercio sobre todo de
productos agrícolas en el mundo impidieron un acuerdo para terminar con la
actual crisis de encarecimiento de los alimentos.
"Cuando pedíamos que los europeos flexibilizaran el
mercado agrícola para los países pobres, y cuando pedíamos que Estados
Unidos redujera los subsidios para los productos agrícolas era
porque queríamos que los países pobres tuvieran la oportunidad de
vender sus productos en los países ricos", dijo Da Silva.
Agregó que, motivadas, las naciones pobres volverían
a producir mucho más granos, mucho más comida y "posiblemente no
estaríamos viviendo una crisis de alimentos como estamos
actualmente".
Da Silva explicó que habló el sábado con el
presidente estadunidense George W. Bush, a quien dijo que no era posible
que dos países importantes como Estados Unidos e India no tengan
condiciones de hacer un acuerdo en la cuestión de los alimentos
cuando las diferencias entre ellos son "muy pocas".
Señaló que durante su estadía en China, donde
participará el viernes de la ceremonia de inauguración de los Juegos
Olímpicos de Beijing, hablará con el presidente Hu Jintao y se comunicará
con el primer ministro indio Singh para retomar las discusiones sobre
Doha.
Por su parte, el canciller Amorim respondió a las
críticas a la posición brasileña por haber aceptado a último momento la
propuesta del director de la OMC, Pascal Lamy, que era rechazada por la
mayoría del G-20 -países en desarrollo-, diciendo que Brasil estuvo
intentando ejercer el papel de mediador hasta el último momento.
A pesar de ello, Amorim dijo que reivindicó el papel
del G-20, al hacer que la pauta de propuestas del grupo esté incluida en
la estructura del acuerdo agrícola de la ronda.
El canciller expresó su esperanza en que las
conversaciones en el ámbito de la OMC puedan continuar, aunque no se sepa
si ello podrá ser resuelto ahora o deberá demorar otros dos o tres años,
como ya ocurrió en la ronda Uruguay.
El presidente Lula da Silva concluyó el programa
diciendo que Brasil continuará en sus esfuerzos para aumentar sus socios
comerciales, buscando construir un acuerdo entre el Mercado Común
del Sur (Mercosur) y la Unión Europea, y el Mercosur y el Sistema de
Integración Centroamericana (SICA).