Correo:Castellano@xinhuanet.com
Portada China Internacional Iberoamérica Economía Ciencia-cult Deportes Sociedad Fotos Opinión
Ve presidente de Venezuela una oposición más realista en Bolivia
Llegan a Venezuela últimos aviones militares procedentes de Rusia
Inflación, principal preocupación de consumidores chilenos
Internet gratuito se extiende en plazas de ciudades uruguayas
Portugal mantiene regularización de trabajadores extranjeros
 
Debe Brasil analizar fracaso en Ronda de Doha
  04.08.2008 Actualizado a las 08:21:32
 

     RIO DE JANEIRO, 3 ago (Xinhua) -- El cambio de posición de Brasil  al final de las discusiones en Ginebra, Suiza, durante la Ronda de  Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sorprendió, pero  aún no ha sido debidamente evaluado por el gobierno. 

El Ministro de Relaciones Exteriores de Brazil en una rueda de prensa en Ginebra.

     Un viraje sensible del país que convertió en prioridad los  acuerdos dentro del Grupo de los 20 (G-20, de países emergentes)  puso en riesgo la sobrevivencia de este bloque, decisivo para que  las próximas rondas sean más equilibradas. 

     La posición que Brasil adoptó al final con diferencias frente a  India en cuanto a las salvaguardias especiales, y con Argentina,  respecto a la apertura de importaciones industriales, mostraron algo  más que desacuerdos puntuales durante las negociaciones realizadas a  finales del mes anterior. 

     Para Brasil era esencial un acuerdo en la OMC, casi cualquier  acuerdo, desde que abriese mercados a su fuerte producción  agropecuaria a corto plazo, mientras los demás países del G-20  piensan en el mediano o largo plazos. 

     Esa urgencia brasileña no es casual y está relacionada a la  marcha de la economía brasileña, con déficits crecientes en la  balanza de pagos y superávit menguantes en la balanza comercial. 

     El único sector capaz de una reacción inmediata ante estímulos  suficientes en un plazo muy corto es el agrícola-ganadero, que puede  reforzar el superávit comercial y mejorar el perfil de las cuentas  externas. 

     Conciente de ello, el ministro brasileño de Relaciones Exteriores,  Celso Amorim, esta dispuesto a aceptar cualquier acuerdo que  permita al país la posibilidad de expandir sus exportaciones  agropecuarias con un mínimo de cambios en la estructura productiva. 

     Esa postura fue adoptada con el acuerdo explícito del presidente  brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuya decisión de hacer elegir a  su sucesor en 2010 corre peligro si la economía no recupera algo de  la pujanza que logró hasta hace poco. 

     Brasil hizo su apuesta y perdió al no llegar a ningún acuerdo,  por tanto tendrá que contabilizar las pérdidas provocadas por ese  juego de riesgo.  

     De acuerdo con el ex ministro de Hacienda de Brasil y ex  secretario general de las Naciones Unidas para el desarrollo y el  Comercio (Unctad, en inglés), Rubens Ricúpero, la falta de un  acuerdo en Ginebra trae las negociaciones de vuelta al punto de  partida. 

     La aproximación de Brasil a las posiciones de Estados Unidos y la  Unión Europea generaron más dificultades en las negociaciones con  China e India, con cicatrices que serán difíciles de superar. 

     "El G-20, que ha prestado servicios importantes al mundo desde  (la reunión de la OMC en) Cancún ha quedado resquebrajado y los  acuerdos en torno a las cuestiones agrícolas rotos. Así, será muy  difícil que el G-20 se mantenga", dijo Ricúpero. 

     De acuerdo con el ex ministro, la mayor derrota brasileña es en  relación a Argentina, su principal asociado en el seno del Mercosur  (Mercado Común del Sur), cuyos representantes en Ginebra llegaron a  hablar de "traición" brasileña. 

     "La relación entre Brasil y Argentina empeoró y ésa puede ser una  de las peores pérdidas para nuestro país como consecuencia de las  discusiones de Ginebra", dijo Ricúpero. 

     El canciller Amorim, en cambio, trató de ser optimista al afirmar  que tanto el G-20 como el Mercosur sobrevivirán al desacuerdo  parcial en la OMC, aunque admitió que el proceso exigirá tiempo. 

     Y es precisamente tiempo lo que Brasil no tiene, por haber  apostado demasiado en las negociaciones multilaterales y dejar de  lado la elaboración de acuerdos bilaterales para alentar sus  exportaciones. 

     Mientras Brasil concentraba todas sus energías negociadoras en el  proceso de Doha, países latinoamericanos como México y Chile se  dedicaban a concluir acuerdos bilaterales con un gran número de  naciones. 

     Aunque también los afecte la prolongación sin plazos de la Ronda  de Doha, esas naciones disponen de una serie de mecanismos para  mantener y ampliar sus exportaciones que están fuera del alcance de  Brasil. 

     "Los formuladores de nuestra política comercial apostaron todas  las fichas en el éxito de la Ronda de Doha, y el resultado es que  nuestro país quedó con las manos vacías", señaló el ex canciller  brasileño Luiz Felipe Lampreia. 

     Ante la perspectiva de una espera de hasta tres años para  terminar el proceso negociador en la OMC, otras opciones tendrán que  ser puestas en marcha para garantizar la expansión de las  exportaciones agropecuarias. 

     "No es el fin del mundo. Brasil tiene que adoptar una estrategia  más de fondo, como por ejemplo cumplir mejor las exigencias de los  países importadores de alimentos y de carnes", dijo el líder del  empresariado agropecuario, Pedro de Camargo. 

     El dirigente campesino apostó a la apertura de más mercados a  partir de las inversiones para mejorar las condiciones sanitarias de  los rebaños, que en las mesas de negociación diplomática.