RIO DE JANEIRO, 31 jul (Xinhua) -- La bolsa de
Valores de Sao Paulo cerró julio con una baja acumulada del 8,5 por ciento
en su índice Ibovespa, el golpe más fuerte del año tras el 10 por ciento
perdido en junio.
La mayor bolsa latinoamericana atravesó fuertes
turbulencias en el séptimo mes del año y cerró la jornada de hoy, la
semana y el mes en 59.505 puntos.
Es un retroceso de unos 8.000 puntos respecto al
cierre de junio y de 14.000 comparado con el máximo en lo que va del año,
alcanzado el 20 de mayo: 73.516 puntos.
Julio consagró la prudencia de los inversores. Los
analistas atribuyen el fuerte retroceso -que destaca entre las bolsas de
países emergentes- al impacto del alza de las tasas de interés en
Brasil y en algunos países de Europa, y al pésimo escenario
internacional.
La elevación del precio del dinero es una de las
estrategia usadas por los bancos centrales en sus esfuerzos por contener
una inflación que galopa por el mundo.
En el caso de Brasil, el Banco Central ha
profundizado su política monetaria ortodoxa, y hace una semana elevó en
tres cuartos de punto porcentual la tasas mínima de interés referencial,
llamada Selic, para ubicarla en 13 por ciento anual, y advierte que
vendrán nuevas alzas.
Ese es el rendimiento real más alto del mundo, una
vez descontada la inflación, y es pagado por el gobierno brasileño a los
millones de compradores de sus papeles de deuda pública nacionales o
extranjeros.
La mayor rentabilidad de ese tipo de bonos lleva a
inversionistas a revaluar sus portafolios de inversión y a salir de
títulos de renta variable, como las acciones de empresas inscritas en las
bolsas de valores, para irse a los de renta fija, tradicionalmente
de menor riesgo.
Brasil mantiene de lejos los tipos de interés reales
más altos del mundo y también una de las mayores deudas públicas
internas.
Ese aumento de los intereses tiene un costo
adicional para el gobierno, pero es asumido como un sacrificio necesario
para mantener bajo control una inflación que amenaza con salirse de los
rieles.
Como efecto colateral, ese mayor flujo de capitales
extranjeros sigue fortaleciendo el real brasileño, que cerró el mes en
1,56 por dólar. La perspectiva predominante entre especialistas es que va
claramente hacia la barrera psicológica de 1,5 o por debajo de ella.
Solamente en julio el dólar perdió el 2,13 por
ciento en el mercado brasileño, y en lo que va del año acumula un
retroceso de 12, 04 por ciento.
Ese escenario es reforzado por reservas
internacionales que crecieron en julio en casi 2.000 millones de dólares
respecto a junio y cerraron en la cifra histórica de 202.549 millones de
dólares.
El mercado brasileño, como el de los otros países
emergentes, también ha sido perjudicado por los riesgos de recesión fuerte
en Estados Unidos y por la volatilidad de los mercados financieros
globales.
Esa sospecha había estado solapada con las
esperanzas manifiestas de los mercados, que esperaban un crecimiento de
entre 2 y 2,2 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB) de la
principal economía del mundo en el primer semestre.
Pero hoy el Departamento de Comercio reveló que se
crecimiento del PIB fue de sólo 1,9 por ciento del PIB.
También cayó mal la revisión del desempeño del PIB
estadounidense del último trimestre de 2007, que fue ajustado a 0,2 por
ciento, contra el 0,6 por ciento anunciado a inicios de 2008.
Esto significa que el impacto en la economía real de
la crisis en el sistema financiero estadounidense puede ser más fuerte de
lo que querían los más esperanzados.
Esos optimistas apuestan a que Estados Unidos se
recuperará más temprano que tarde, a pesar del nerviosismo que en las
últimas semanas hizo presa de los mercados y de indicios negativos en la
economía real.
Y es que para la bolsa brasileña, lo que ocurra con
la economía real tiene un efecto directo.
El índice Ibovespa del mercado paulista está
integrado principalmente por empresas productoras y exportadoras de
productos básicos, industriales, agrícolas, minerales, siderúrgicos y
energéticos.
En un escenario de fuerte desaceleración económica,
los precios de esos bienes serían los primeros en caer, junto con las
ventas y los rendimientos de las empresas bursátiles brasileñas, que
tendrían menos dividendos que repartir en futuros ejercicios
fiscales.
Y mientras más se revaloriza el real brasileño,
menos serán sus ingresos por exportaciones, en medio de una economía
acosada por la inflación.
Las empresas líderes del mercado fueron las que
encabezaron los retrocesos en julio.
Así, las acciones preferenciales de la minera Vale,
principal exportadora mundial de mineral de hierro, perdieron 14,36 por
ciento en el mes y acumulan 18,81 por ciento en lo que va de año.
Los papeles ordinarios de Vale bajaron en el mes
17,53 por ciento, y acumulan pérdida de 19,61 por ciento en lo que va de
año.
Los papeles ordinarios de la petrolera estatal
Petrobras se descapitalizaron en el mes en 22,31 por ciento, y en el año
acumulan una reducción de 18,27 por ciento. Sus acciones ordinarias
retrocedieron 22,16 por ciento en el mes, y casi 16 por ciento en el
año.
Esos cuatro títulos responden por casi un tercio del
volumen financiero promedio negociado diariamente en Bovespa, por lo que
son el principal termómetro del mercado.
Las siderúrgicas como Gerdau, Usiminas y la
Siderúrgica Nacional siguieron el coro de bajas con pérdidas superiores a
10 por ciento en el mes. Fin