RIO DE JANEIRO, 29 jul (Xinhua) - El anunciado
fracaso de las negociaciones de la ronda de Doha en la Organización
Mundial del Comercio (OMC) provocó hoy comentarios de diversa naturaleza
de parte de empresarios brasileños.
"El proteccionismo venció a la abertura comercial y
Brasil pierde con ello", dijo el vicepresidente de la Asociación de
Comercio Exterior de Brasil, José Augusto de Castro, al ser informado de
la confirmación de la noticia.
El hecho de que Brasil no cuente con tratados de
comercio bilaterales, como México y Chile en América Latina, lo hace
dependiente de los acuerdos multilaterales como el que podría
haberse obtenido en Ginebra, dijo Castro.
El sector agrícola brasileño será el mayor
perjudicado, pues es en esa actividad donde existen más proteccionismo y
los más pesados subsidios, lo que limita la expansión de la producción
agrícola brasileña, observó.
Por su parte la consultora en comercio internacional
Elisabet Seródio señaló que en algún momento habrá que llegar a algún tipo
de acuerdo multilateral, ya que en las discusiones bilaterales la
defensa de los subsidios es mucho más dura.
Seródio responsabilizó por el fracaso de Doha a la
India, debido a la intransigencia con que defendió los intereses de sus
agricultores.
El presidente de la Asociación Brasileña de
Productores y Exportadores de Carne Suina, Pedro Camargo Neto, no
consideró tan grave lo ocurrido en el encuentro de Ginebra.
"El fracaso es malo, pero tampoco es el fin del
mundo. Las reglas multilaterales tienen 50 años, y no es un revés puntual
lo que irá a anularlas, lo que pasó en la reunión de Ginebra no representa
el caos", observó.
Para Camargo, lo que Brasil ha avanzado como
exportador agrícola en los últimos 15 años fue conseguido no gracias a la
ronda Uruguay (la antecesora de Doha), sino por el aumento conquistado en
la productividad.
En cambio para el director de la Asociación de
Productores de Pollos, Christian Lohbauer, el fracaso de Doha aumentará
las incertezas en el mercado internacional.
"Desde nuestra perspectiva, es una pena, y no es
bueno para nadie. Llevará a un aumento de los acuerdos bilaterales, en
lugar de ordenar los intercambios de una forma más racional", señaló
Lohbauer.