RIO DE JANEIRO, 24 jul (Xinhua) -- El real brasileño
aceleró hoy su fuerte revalorización frente al dólar, en una tendencia
firme que ya despierta resquemores entre empresarios y especialistas por
sus evidentes efectos en las cuentas externas del país.
Hoy jueves, el tipo de cambio cerró en el nivel más
bajo desde enero de 1999, en 1,579 para la venta, con un retroceso de 0,25
por ciento, para mantener la moneda estadounidense cada vez más por
debajo de la barrera de referencia de 1,60, que se había mantenido
más o menos estable en las últimas jornadas.
Esa es sólo una las primeras respuestas del mercado
a la decisión del Banco Central, que la víspera elevó la tasa de interés
mínima referencial en 0,75 puntos porcentuales, hasta colocarla en 13 por
ciento anual.
La decisión del Banco superó las expectativas
mayoritarias del mercado, que apostaba a un ajuste de sólo 0,5 puntos
porcentuales.
Ahora ha quedado más claro que el organismo emisor
ha cerrado filas en su estrategia ortodoxa y se dispone a apretar más las
tuercas monetarias como principal estrategia en la lucha contra la
inflación.
"Nuestro escenario para la próxima reunión del
Comité de Política Monetaria del Banco es de elevación continua de 0,75
puntos porcentuales, para cerrar el año en 15,25 por ciento, y todavía
existe la posibilidad de que sea elevada la tasa en el inicio de
2009", señaló un análisis de la consultora de riesgo de inversión
Austin Ratings.
El costo del dinero es en Brasil el eje de la
política económica. La tasa mínima, llamada Selic, es la más alta del
mundo, al superar el 7 por ciento anual descontada la inflación.
Pero en realidad las tasas en el mercado financiero
superan el 12 por ciento mensual, con intereses sobre intereses que
superan el 250 por ciento anual para financiamientos con tarjetas de
crédito, por ejemplo.
Esa estrategia monetaria tienen varios efectos
colaterales. El más importante es que ese incomparable rendimiento atrae
copiosos flujos de recursos financieros para inversiones especulativas.
Ese aumento en la oferta de dólares ayuda a
fortalecer el real frente al dólar.
Un tipo de cambio bajo a su vez es otra muleta
antiinflacionaria, pues abarata las importaciones de bienes de consumo
masivo.
También facilita la compra de maquinarias y equipos,
que se supone fortalecerán la industria local para mejorar su
competitividad y aumentar la producción y la oferta interna para un
mercado ávido de más consumo.
Lo cierto es que en lo que va de año el dólar ha
perdido un 11 por ciento frente al real brasileño, y en los últimos 12
meses cerca de 20 por ciento.
Mientras tanto, en los últimos 12 meses terminados
en junio la tasa oficial de inflación subió 6,06 por ciento, y apunta a
superar el techo de la meta de 6,5 por ciento anual, fijada por el Banco
como tolerable por la economía.
Pero así como está claro que las tasas de interés
seguirán en constante alza, pocos en Brasil dudan hoy de que el dólar
caerá pronto en el mercado interno por debajo de 1,50 reales.
Esa fuerte apreciación fortalece las expectativas
de empresarios exportadores que temen que los productos brasileños
pierdan competitividad en el exterior y que caigan sus ingresos,
mientras los costos internos no paran de aumentar de la mano de la
inflación.