Correo:Castellano@xinhuanet.com
Portada China Internacional Iberoamérica Economía Ciencia-cult Deportes Sociedad Fotos Opinión
Prevalece incompetencia policial en estado brasileño de Rio
Aumentan precios de alimentos en América Latina y el Caribe
Fidel Castro afirma que manantial de ética revolucionaria es  inagotable
Presidente peruano encabeza marcha solidaria con Colombia
Ecologistas alertan sobre apertura de zona fronteriza entre Panamá y Colombia
 
Prevalece incompetencia policial en estado brasileño de Rio
  21.07.2008 Actualizado a las 07:55:21
 

     RIO DE JANEIRO, 20 jul (Xinhua) -- El grado de violencia y falta  de capacitación de la policía en el estado brasileño de Rio de  Janeiro ha prevalecido en las últimas semanas, sin visos de que las  autoridades ataquen las causas del problema. 

     El 6 de julio pasado dos policías confundieron durante una  persecusión a delincuentes un vehículo con civiles abordo y lo  acribillaron, a pesar de que la conductora gritó con todas sus  fuerzas que en el interior de la unidad estaban sus hijos. 

     Un pequeño de tres años de edad murió al recibir dos impactos de  balas en la cabeza, lo cual provocó una ola de indignación y repudio  ante el reconocimiento de la incompetencia policíal por parte del  gobernador del estado, Sergio Cabral. 

     Al día siguiente el jefe de operaciones de la Policía Militar  demostró no tener la menor noción del problema: para disponer de más  policías en la calle, ordenó la suspensión de todos los cursos de  entrenamiento. 

     Poco antes, el 28 de junio, otro policía militar que cumplía  funciones de guardaespaldas de la familia de una jueza dio muestras  de inmadurez y falta de preparación ante emergencias a la salida de  un "boite" (establecimiento para escuchar música y tomar bebidas). 

     Al tratar de separar a un grupos de adolescentes enfrascados en  una pelea, entre los cuales se encontraba un joven bajo su  protección, el guardaespaldas sacó su arma e hizo varios disparos,  uno de los cuales mató a un joven de 18 años. Nadie más estaba  armado en el lugar. 

     La noche del 14 de julio pasado un hombre víctima de un  "secuestro relámpago" (modalidad de asalto en que el ladrón lleva a  la víctima con él para que retire dinero con su tarjeta bancaria)  fue muerto por los policías que perseguían al asaltante tras  acribillar el auto en el que viajaban. 

     Lamentablemente, no se trata de un problema localizado, exclusivo  de la policía de Rio de Janeiro. 

     El fin de semana pasado un automóvil rompió un bloqueo de un  control policial en el estado de Paraná, centro de Brasil, y la  descripción del vehículo fue transmitida por radio a las demás  unidades móviles. 

     Dos policías vieron un automóvil que correspondió a la  descripción cerca de la ciudad de Porto Amazonas y dispararon contra  él sin previo aviso. El conductor resultó herido y su acompañante,  una chica de 21 años, murió con un balazo en la cabeza. 

     El último viernes, en la ciudad de Recife (capital del estado de  Pernambuco), una pareja que salió con cinco niños menores de 11 años  de una fiesta infantil fue asaltada en un semáforo por tres  delincuentes, donde dos policías militares que estaban cerca  abrieron fuego contra ellos. 

     Dos de los asaltantes huyeron, mientras que el otro, de 14 años  de edad, entró al automóvil de sus víctimas para protegerse. Los  policías se acercaron y volvieron a disparar, acción que dejó una  niña de nueve años muerta y dos niños más de seis y 11 años heridos. 

     La falta de entrenamiento adecuado también causó la muerte de  policías. 

     El último jueves, dos de uniformados que vigilaban un barrio  residencial de Rio de Janeiro desde un vehículo fueron ametrallados  por delincuentes que pasaban y que se llevaron sus armas. 

     El atentado ocurrió al amanecer y, por la posición de los cuerpos  y los bancos reclinados, la pericia concluyó que los dos veteranos  policías, de 34 y 40 años, estaban durmiendo cuando fueron  sorprendidos. 

     Además de esos casos extremos, la cantidad de víctimas inocentes  de "balas perdidas", cada vez que la policía enfrenta a bandidos  armados, no cesa en Rio de Janeiro ante la desesperación de sus  habitantes. 

     De acuerdo con el gobernador de Rio, su secretario de Seguridad  Pública, José Mariano Beltrame, y la alta jerarquía de las policías  Civil y Militar, la política de seguridad es correcta y no cambiará,  pese a que la Policía Militar carioca sea la que más muertes causa  en el país. 

     Hasta ahora nadie habla de entrenamiento, de cambios en el  sistema de reclutamiento u otras medidas para mejorar el nivel de  los policías, quienes ganan apenas entre 560 y 1.050 dólares al mes.