Por Ricardo T. Rivas
BUENOS AIRES, 17 jul (Xinhua) -- La derrota que
recibió esta madrugada la presidenta Cristina Fernández cuando el
vicepresidente Julio Cobos votó en el Senado Nacional en contra de un
proyecto de Ley para aumentar la alícuota de los derechos de exportación
(retenciones) agropecuarias profundizó la grave crisis política que se vive
en este país desde hace 127 días.
Sucede que la derrota parlamentaria no es sólo una
pérdida para Fernández, sino para el primer caballero, ex jefe de Estado y
titular del oficialista Partido Justicialista (PJ), Néstor Kirchner,
quien es el arquitecto y, en muchos casos, el principal actor y ejecutor
de la política en la Argentina desde el 25 de mayo de 2003.
Justamente por iniciativa de Kirchner, cuando
comenzaba 2007, Cobos, por entonces Gobernador de la provincia de Mendoza,
fue ungido compañero de fórmula de Cristina Fernández, en nombre de
lo que su esposo definió como "proyecto transversal" en desmedro del
justicialismo.
Aquella decisión fue fuertemente rechazada por el PJ
y aún por el resto del espectro político argentino porque Cobos
pertenecía, desde su juventud, al tradicional partido de oposición al
justicialismo, la Unión Cívica Radical (UCR).
Durante la campaña electoral que concluyó con el
triunfo electoral de la fórmula Cristina Fernández, Julio Cobos que
obtuvieron el 45 por ciento de los votos emitidos en el comicio del
pasado 24 de octubre, el segundo del binomio fue pocas veces convocado por
la candida y su esposo, Néstor Kirchner, para desarrollar actividades
conjuntas.
Desde el 10 de diciembre último, cuando Fernández y
Cobos asumieron sus responsabilidades que concluirán el mismo día en
2011, la separación entre ambos se hizo mucho más evidente.
En sólo cuatro oportunidades la presidenta y el
vicepresidente participaron de actividades juntos y, desde el 11 de marzo,
los caminos que comenzaron a recorrer claramente bifurcaron.
Mientras que Fernández, desde aquel día, comenzó a
caer abruptamente en los sondeos de opinión, la valoración social
hacia Cobos empezó a marcar una curva ascendente.
El matrimonio presidencial, Fernández - Kirchner, a
pesar de ello, profundizaron las diferencias con Cobos y con un amplio
sector social y político que se expresaba en sentido opuesto a
sus líneas de trabajo que, como la propia presidenta lo expresara en
reiterados discursos públicos, gestionó apoyándose en la idea de que
"haber obtenido el 45% de los votos es suficiente".
Desde ese lugar, el 10 de marzo, la presidenta
Fernández puso en vigencia la resolución 125 pergeñada por el ex ministro
de Economía, Martín Lousteau, por el que se elevó la alícuota de los
derechos de exportación (retenciones) de productos agropecuarios
desde el 34 hasta el 44% lo que fue fuertemente rechazado por las
organizaciones agropecuarias locales.
A partir de allí han transcurrido 128 días sin que
pudiera ser resuelto el conflicto, que provocó bloqueos de autovías, rutas
nacionales y provinciales y, la "no" comercialización de
productos sectoriales, especialmente granarios y cárnicos tanto en los
mercados local como internacional.
Como último intento, una quincena de días atrás,
Fernández decidió enviar la rechazada resolución 125, como proyecto de
Ley, al Parlamento para que fuera tratado por los Legisladores sin
habilitarlos para debatirlo en profundidad o, como se denomina
políticamente a este tipo de pretensión, " a libro cerrado".
La estrategia oficialista, seriamente criticada
incluso por sectores del propio PJ, le permitió al Poder Ejecutivo obtener
en la Cámara de Diputados un triunfo por sólo seis votos.
Por esa razón y, desde ese momento, el Kirchner --
el Primer Caballero -- se hizo cargo en forma personal de la campaña en
favor del proyecto de su esposa que esta madrugada fue derrotado en
el Senado de la Nación con el voto del vicepresidente Julio Cobos que
llegó a la segunda posición de responsabilidades en el Gobierno por su
propia decisión.
Desde esta madrugada, el Gobierno de la presidenta
Cristina Fernández se encuentra, a sólo 7 meses y 7 días después de
comenzar su mandato, en un momento de extrema debilidad cuando aún le
resta gobernar, para completar su mandato, 3 años y cinco meses.
En alguna medida, tendrá que volver a empezar con
nuevas formas de gestión, con nuevo estilo, aunque nada indica que ese
curso de acción, que reclama la sociedad en su conjunto, sea el camino que
vaya a elegir.
Tal vez por esa razón, cuando el vicepresidente
Cobos, con su voto, rechazó el proyecto de Ley de Fernández, no hubo
festejos ni celebraciones en el recinto de la Cámara de Senadores.
La incertidumbre no permitió que la fuerte
derrota de Fernández fuera celebrada.