TOKIO, 5 jul (Xinhua) -- La próxima Cumbre del Grupo
de los Ocho (G8) difícilmente logrará progresos en lo referente al
cambio climático debido a los diferentes intereses nacionales y puntos
de vista entre los países desarrollados y los países en desarrollo,
así como entre los propios países desarrollados.
Así es como lo ve Ryo Fujikura, catedrátido del
Departamento de Medio Ambiente Humano de la Universidad de Hosei, que fue
entrevistado por Xinhua en vísperas a la celebración de la Cumbre
del G8 entre el 7 y el 9 de julio en la prefectura de Hokkaido,
al norte de Japón. Se piensa que el cambio climático será uno de los
temas de conversación más importantes durante la cumbre.
UN PRELUDIO ADECUADO DE DEBATES
Esta reunión será la primera de los últimos años que
concede prioridad al tema del cambio climático, como una cuestión que
preocupa a la agricultura y a la seguridad como aspecto previo,
según Fujikura.
"La publicación del Cuarto Análisis de Valoración
del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático (IPPCC, siglas en inglés) puede servir como contexto para
el énfasis sin precedentes que ha dado esta cumbre al cambio climático",
indicó Fujikura.
"Aunque los factores que están detrás del
calentamiento global son complicados y mucha gente se pregunta si el
deshielo del Ártico o los frecuentes tifones son resultado del cambio
climático o fruto del normal desarrollo de las actividades de la Tierra, lo
cierto es que la temperatura ha aumentado y la gente entiende que
hay que hacer algo contra eso".
Fujikura apuntó que el cambio climático fue elegido
como uno de los principales temas porque sería relativamente sencillo que
los líderes lograsen algún consenso en esta materia.
Comparado con cuestiones como la agricultura o el
empleo, donde los miembros del G8 varían enormemente sus respectivas
posiciones, el medio ambiente parece una preocupación común y un preludio
adecuado para la reunión, comentó Fujikura.
DIFICULTADES PARA ENFOQUES SECTORIALES Y OBJETIVOS A
MEDIO PLAZO
Sobre el recorte de las emisiones de gases con
efecto invernadero (GHG, siglas en inglés), uno de los aspectos clave en
la cuestión del cambio climático, los miembros del G8 tienen sus
propios puntos de vista al respecto.
"Obviamente, los países europeos intentan establecer
reglas del juego a su favor para estimular su competitividad internacional
respecto a Estados Unidos y a Japón", indicó Fujikura.
"Sin embargo, la mentalidad tradicional del pueblo
japonés no se va a comprometer con nada que vaya más allá de su capacidad
porque temen que nadie asuma la responsabilidad si no se
consiguen los objetivos. Están acostumbrados a ponerse objetivos de mínimos
que puedan lograr con toda seguridad, Así pues, Japón propondrá en la
cumbre el mecanismo de progresos sectoriales", agregó.
Fujikura indicó que, personalmente, considera que el
avance sectorial es científico y razonable, pero que los distintos
intereses económicos pueden dificultar que otros países lo apoyen.
"El progreso sectorial le viene bien a Japón, pero
Europa, que está dispuesta a pedir objetivos digitales estrictos, quiere
establecer un mecanismo desventajoso para Japón", dijo Fujikura.
Indicó que los países en vías de desarrollo,
especialmente China e India, no estarán de acuerdo con tener un mecanismo
sectorial por el hecho de establecer objetivos de mínimos.
"Dado que China ha reiterado su compromiso con el
ahorro energético pero se ha negado a que otros países interfieran en el
establecimiento de sus objetivos de reducción, todos los países
en vías de desarrollo quieren llevar a cabo su proceso de ahorro
energético y reducción de GHG de acuerdo con su propia
estrategia. Desde esa perspectiva, no aceptarán un mecanismo
sectorial".
Fujikura apuntó que no era optimista respecto al
logro de progresos tangibles en la cumbre. "Difícilmente habrá
resoluciones sustanciales, ya que Estados Unidos y Europa serán los que más
comprensivos se muestren ante la propuesta japonesa de avances
sectoriales".
Asimismo, predijo que los debates sobre los
objetivos de reducción a medio plazo para el año 2020 no llevarán
posiblemente a ningún consenso.
"Una resolución del G8 necesita una ratificación
unánime de todos los líderes, pero Estados Unidos no tomará una decisión
así al menos hasta finales de año", agregó.
OPTIMISMO EXCESIVO SOBRE EL PAPEL DE LA
TECNOLOGÍA
Fujikura expresó su preocupación sobre lo
excesivamente optimista que era la gente acerca del papel de las
tecnologías para afrontar el calentamiento global.
Indicó que el dióxido de carbono difiere de otras
fuentes de contaminación en que la emisión de gas no se puede evitar
mientras haya actividades humanas.
"Es cierto que la tecnología juega un papel
importante, de veras, pero mayor significancia tendría el establecimiento
de un sistema que promoviese la reducción voluntaria de emisiones de
GHG ", apuntó Fujikura .
"El desarrollo de biodiésel ejemplifica la
denominada redundancia tecnológica", señaló.
El uso de biodiésel puede ayudar a recortar las
emisiones de dióxido de carbono, pero en el proceso de producción de
materias primas necesarias como el maíz se consume energía y se emite
dióxido de carbono en la siembra, la recogida y el transporte,
explicó Fujikura.
"La energía que se ahorra se compensa con la que se
consume, por lo que no se cumple el objetivo de recortar las emisiones",
añadió.
"Es imperativo que la sociedad no se construya sobre
vehículos particulares", comentó este experto, que considera la
explotación del biodiésel un movimiento en el sentido equivocado.
Fujikura indicó que exigir impuestos por el
combustible y la energía eléctrica hará subir los precios de la gasolina y
de la electricidad e incentivará que los consumidores apaguen el aire
acondicionado y usen el servicio público de transportes, lo cual
contribuye a crear una sociedad que se pueda llamar así.
"Un mejor modo de vida, por tanto, es la medida
fundamental para recortar las emisiones de GHG", dijo Fujikura.
En 2004, el ministerio japonés de Medio Ambiente
propuso un proyecto de ley para introducir un impuesto medioambiental en
2005 y esta medida fue vetada por los departamentos gubernamentales,
particularmente por el ministerio de Economía. En los siguientes dos
años, no se propusieron proyectos de ley similares.
"Japón parece que se tomará la cumbre como una
oportunidad para buscar justificaciones para la introducción de un impuesto
medioambiental", indicó Fujikura.
EL FORO DEL G8 NECESITA SANGRE RENOVADA
Fujikura señaló que el foro del G8 necesita nuevos
miembros que le inyecten vitalidad.
"En lo que al foro se refiere, la influencia del G8
ha estado en descenso", dijo Fujikura, mencionando la aparición de
economías emergentes como China e India.
Sin la participación de naciones como China e India,
el foro del G8 está condenado a ver cómo su influencia desciende en los
asuntos internacionales, puntualizó.
La Cumbre del G8, un foro que reúne a los países más
ricos del mundo, existe desde noviembre de 1975, cuando los líderes de
Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Estados Unidos y la enconces
República Federal de Alemania (parte occidental) se reunieron en
Francia para celebrar su primera cumbre económica. Fin