BANGKOK, 2 jul (Xinhua) -- Mientras la reciente
inestabilidad en las bolsas del sudeste asiático ha sido atribuida a los
crecientes precios del petróleo y al declive de la economía
estadounidense, algunos analistas apuntan a problemas más
fundamentales que podrían resultar en una repetición de la crisis
financiera asiática de 1997.
Con todo, la región logró escapar con éxito del
precipicio de una nueva crisis durante la primera mitad de 2008, pese a
que los factores de riesgo persisten y suponen un peligro cara al
futuro.
El crecimiento del precio del petróleo durante este
año ha retenido el alto ritmo de crecimiento económico del sudeste
asiático del año anterior. Especialmente, mientras Vietnam, el país
en desarrollo con mayor potencial de la región, sufría un repentino
traspié económico este año, otros países de alrededor han tenido que
adoptar acciones macro-reguladoras con varias políticas económicas ya que
todo la región comparte una cadena económica.
Sin embargo, los precios de la energía y de los
alimentos, que han alcanzado nuevos récords una y otra vez desde comienzos
de 2008, todavía han traído la inflación a los miembros de la ASEAN,
con una estimación total anual del 5 por ciento en Malasia, el 6 por
ciento en Singapur, el 10 por ciento en Tailandia, el 11,2 por ciento en
Indonesia, y más del 20 por ciento en Vietnam.
En el contexto de la globalización, la inversión
extranjera y la exportación también vieron dificultades en estas naciones
debido a la economía insensible de los Estados Unidos. Algunos
países que tradicionalmente han tenido unas relaciones estrechas con
Estados Unidos en el ámbito comercial, y tienen en la inversión extranjera
y la exportación sus principales motores económicos, como es el caso de
Tailandia y Singapur, sufrieron mucho a raíz de la crisis hipotecaria de
alto riesgo. Tras la debilidad comercial, algunas monedas se vinieron
abajo, con el bath tailandés o el peso filipino.
Mientras, en el lado interior de la región, la caída
económica repentina y espectacular de Vietnam -que asistió a un 26,8 por
ciento de inflación en junio, un déficit de cuenta corriente en
espiral, el mercado de acciones con la peor actuación en lo que va de
año, y los más recientes rumores de que el gobierno ha pedido un paquete
de ayuda del Fondo Monetario Internacional- está afectando negativamente a
la confianza de la región, pese a que las autoridades en Hanoi han negado
los rumores de que haya una crisis financiera.
Obviamente, la caída de los mercados de propiedad,
divisas y acciones de Vietnam han causado tensión entre los investores en
toda Asia, que todavía recuerda la reciente crisis financiera de
1997 y 1998. Pese a que Hanoi se movió rápido y otorgó unas
vacaciones de tres días a su centro de cambio de moneda, esta medida
no ha calmado los muchos miedos del mercado, que ahora se están
expandiendo a los vecinos.
El 2 de julio de 1997, la depreciación del bath
tailandés provocó una crisis financiera regional que barrió la mayoría de
los mercados del sudeste asiático y daño seriamente la economía
de los países de la zona. Desde entonces, el mercado financiero del
Sudeste Asiático ha sido muy sensible, siempre preocupado ante un
posible rebrote de la crisis.
De esta forma, algunos gobiernos vecinos se vieron
obligados a elevar las tasas de interés y apreciar sus monedas para
ajustar las bases macroeconómicas. Mientras, buscaron atraer a los
inversores extranjeros, explicando la estabilidad de la liquidez del
mercado y resaltando la inmunidad económica. Aparentemente, temen una
rápida retirada del capital extranjero.
Durante los primeros seis meses de 2008, a través de
varios ajustes políticos, el sudeste asiático logró sobrevivir en una
atmósfera plena de factores económicos negativos, aunque todavía no
se pueda decir que se haya "evitado" una crisis. El Centro de
Investigación de Kasikorn, think tank económico tailandés, apuntó en
un informe reciente que sigue habiendo riesgos en la estructura económica
profunda de los países del Sudeste Asiático, que podría venirse abajo si
no acompaña la situación durante la segunda mitad de 2008.
El informe señaló que si Vietnam no es capaz de
controlar su economía en declive en un futuro inmediato, la inversión
extranjera y el capital que entraron en el país durante los últimos
años podrían ser retirados rápidamente y a gran escala. Esto afectaría de
la misma forma a los países vecinos ya que la completa confianza
extranjera en el mercado regional es cada vez más baja.
Como resultado, varios gobiernos en la región
rebajaron su crecimiento económico para 2008. Tailandia y Malasia
cambiaron su previsión del 6 por ciento al 5 por ciento, Filipinas lo hizo
del 6,3 por ciento al 5,3 por ciento, Indonesia del 6,4 por ciento al
6 por ciento, y Singapur del 4,5 por ciento al 4 por ciento.
Todo indica ahora a que las economías del Sudeste
Asiático, acosadas por la deuda y bajo constante presión de una
reestructuración financiera y corporativa, sufren riesgo de tener
problemas financieros, desde interior y desde el exterior. Trazar
una serie de políticas cautas, activas y flexibles es la forma
más efectiva de abandonar el riesgo de una potencial crisis. Fin