MANAGUA, 28 jun (Xinhua) -- El gobierno de Nicaragua
proclamó el pasado 21 de junio el fin de la era de los racionamientos
energéticos, al instalar en menos de un mes la segunda planta
electrógena Ernesto "Che" Guevara, con capacidad para generar 20
megawatts de energía, cada una.
El presidente nicaragüense Daniel Ortega anunció el
pasado 14 de junio que una tercera planta operará en los próximos días
para un total de 60 megawatts con el apoyo de Venezuela y Cuba, como parte
de los acuerdos de la Alternativa Bolivariana para las Américas,
iniciativa a la que el país centroamericano se integró en enero de
2007.
Con la instalación de esta tercera planta, el
gobierno del presidente Ortega logrará en año y siete meses de gestión la
generación de 120 megawatts de energía, los primeros 60
suministrados por tres plantas instaladas en 2007 que llevan el
nombre del presidente venezolano Hugo Chávez, ubicadas en la zona
norte de Managua.
Las promesas gubernamentales en materia de lucha
contra el déficit energético se abren camino en medio de una batalla dura
y costosa, sin embargo en el futuro no estará exenta de tensiones,
debido a la fragilidad de la actual matriz de generación de energía
que depende 82 por ciento de los derivados del petróleo.
Los esfuerzos gubernamentales para erradicar los
prolongados y tediosos períodos de racionamiento de energía han acentuado
la dependencia estructural del petróleo, sin embargo era la única
alternativa para producir energía en el corto plazo.
Ante la urgencia de garantizar energía inmediata a
la modesta industria nacional y a la prometedora capacidad agroalimentaria
del país, el gobierno prometió instalar para finales de 2009, 180
megavatios adicionales, con la posibilidad de incrementar hasta 240
megawatts.
Esta ampliación garantizará al país las reservas
suficientes para enfrentar las tensiones que provocará la inevitable
obsolescencia de varias plantas que operan en el país.
El gobierno de Ortega está consciente del alto nivel
de obsolescencia de muchas de las plantas generadoras de energía,
algunas de las cuales fueron instaladas hace 50 años, durante la
dictadura de Anastasio Somoza, y del alto costo operativo de dichas
plantas que funcionan con diesel.
El ministro de Energía y Minas, Emilio Rapacciolli,
dijo que al concluir el actual gobierno la matriz de generación será
modificada 60 por ciento con base en energías baratas y renovables, como
la geotermia, hidroeléctrica, eólicoa y el viento.
Para el otro 40 por ciento se estima el uso de los
combustibles "búnker fueloil" y diesel para abaratar los costos.
En el departamento sureño de Rivas, fronterizo con
Costa Rica, se construye también el proyecto eólico Amayo.
De igual forma avanzan otros proyectos energéticos,
como el San Jacinto del Grupo Polaris de Canadá, a través del cual se
prevé generar en 2009 un total de 66 megawatts y la ampliación del
proyecto Momotombo, ambos en el oeste del país, que sumará el
próximo año 10 megawatts de energía para un total de 20 megawatts.
Otras de las tensiones que enfrentarán las políticas
para amortiguar la agobiante crisis energética nacional será el
crecimiento de la demanda de energía en los próximos años.
Estudios del ministerio de Energía y Minas (MEM)
indican que en el periodo 2007-2012 la demanda de energía del país crecerá
de 507 a 670 megawatts, hecho que se verá agravado inevitablemente por la
salida del sistema de algunas plantas generadoras, cuya vida útil ha
sido sobrepasada.
Los planes del gobierno prevén producir la cantidad
suficiente de energía para satisfacer la demanda nacional y garantizar las
reservas necesarias con el fin de evitar sobresaltos y más tensiones
para el país.
El gran reto que enfrentará el gobierno del
presidente Ortega radica en la capacidad de atraer nuevas inversiones en
materia de energía, para la cual necesita crear consensos y procurar un
clima político estable que haga atractivo al país. Fin