
Para perder peso y no recuperarlo, hay que tomar un gran desayuno rico en
carbohidratos y proteínas, y después seguir una dieta baja en carbohidratos y
calorías durante el resto del día, según sugiere un estudio.
La dieta del “gran desayuno” funciona, afirman los investigadores, porque
controla el apetito y satisface el ansia de dulce y almidón. Es también más sana
que las populares dietas bajas en carbohidratos, ya que permite ingerir más
fruta rica en vitaminas y fibra, asegura la doctora Daniela Jakubowicz del
Hospital de Clínicas de Caracas (Venezuela).
La doctora afirmó la semana pasada en la reunión anual de la Sociedad de
Endocrinología en San Francisco que ella ha aplicado esa dieta a sus pacientes
con éxito durante más de 15 años.
“La mayoría de los estudios sobre pérdida de peso han determinado que una
dieta muy baja en carbohidratos no es un buen método para reducir peso”, afirmó
Jakubowicz en una declaración escrita hecha pública por la Sociedad de
Endocrinología.
“Exacerba el ansia por los carbohidratos y ralentiza el metabolismo. Como
resultado, tras un breve período de pérdida de peso se produce un rápido retorno
a la obesidad”.
Con científicos de la Universidad Commonwealth de Virginia en Richmond,
Jakubowicz y sus colegas compararon en 94 mujeres sedentarias obesas su dieta
del “gran desayuno” rica en carbohidratos y proteínas con una estricta dieta
baja en carbohidratos. Ambos regímenes son bajos en grasas y cantidad total de
calorías, pero difieren marcadamente en su contenido de carbohidratos.
Las 46 mujeres que siguieron la dieta muy baja en carbohidratos consumieron
1.085 calorías al día, consistentes en 17 gramos de carbohidratos, 51 gramos de
proteínas y 78 gramos de grasas. La comida más reducida era el desayuno, con 290
calorías. Para el desayuno, sólo se les permitió 7 gramos de carbohidratos (como
pan, fruta, cereales y leche), y sólo podían ingerir 12 gramos de proteínas
(como carne y huevos) por la mañana.
A diferencia de aquéllas, las 48 mujeres que siguieron la “dieta del gran
desayuno” consumieron 1.240 calorías al día. A pesar de que contenía menos
grasas (46 gramos) que la otra dieta, el régimen del gran desayuno tenía un
mayor porcentaje de carbohidratos (97 gramos) y proteínas (93 gramos). Este
segundo grupo ingirió un desayuno de 610 calorías, consistente en 58 gramos de
carbohidratos, 47 gramos de proteínas y 22 gramos de grasas.
Para el almuerzo ingirieron 395 calorías, repartidas en 34 gramos de
carbohidratos, 28 gramos de proteínas y 13 gramos de grasa. La cena –la comida
más ligera del día– contenía 235 calorías (5, 18 y 26 gramos de carbohidratos,
proteínas y grasas respectivamente).
Tras cuatro meses, no había una diferencia significativa de pérdida de peso
entre los dos grupos de dieta. Las mujeres que seguían el estricto régimen bajo
en carbohidratos perdieron una media de 12 kilos, mientras que las que seguían
la dieta del gran desayuno rebajaron unos 10 kilos de media.
Sin embargo, al cabo de ocho meses las primeras recuperaron una media de 8
kilos, mientras las del segundo grupo siguieron perdiendo peso, rebajando otros
7 kilos aproximadamente.
Las que siguieron la dieta del gran desayuno perdieron más del 21% de su
peso corporal, comparado con el 4’5% del grupo bajo en carbohidratos.
Las mujeres que tomaban un gran desayuno afirmaron sentir menos hambre,
especialmente antes del almuerzo, y también menos ansia por los carbohidratos
que las que siguieron la dieta baja en carbohidratos, afirmó Jakubowicz. (Pueblo
en Línea)25/06/2008