LA HABANA, 25 jun (Xinhua) -- Las centrales
azucareras cubanas apagaron sus máquinas y pusieron fin a la zafra
2007-2008 que, según distintas fuentes, reportó incrementos productivos
por primera vez en el último lustro.
Juan Varela Pérez, periodista especializado en el
sector, aseguró la víspera que concluyó la molienda iniciada el pasado 10
de diciembre con la participación de 53 fábricas, nueve más que en la
cosecha precedente.
Según Varela Pérez, hubo un 24 por ciento de aumento
en comparación con la cosecha 2006-2007, así como un 80 por ciento de
incremento productivo de azúcar refinada.
En la pasada zafra, el Ministerio del Azúcar (Minaz)
reportó una producción de azúcar sin refinar de 1,2 millones de toneladas
-de un plan de entre 1,5 y 1,6 millones- y 108.000 toneladas del grano
dulce refinado.
Esto presupone una producción actual de 1,5 millones
de toneladas y alrededor de 200.000 toneladas de azúcar refinada, lo cual
se corresponde con cálculos realizados por los especialistas antes de
comenzar la zafra.
El Minaz optó por no publicar el resultado de las
cosechas anuales de este cultivo, pero hace dos semanas el ministro del
ramo, Ulises Rosales del Toro, dijo que el país había superado el 90 por
ciento de su plan de producción de azúcar de caña.
Aunque no dio cifras, el también miembro del Buró
Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba afirmó que con
esos resultados el país cumplió todos sus compromisos comerciales,
incluidos los nacionales.
En los últimos años, ante los bajos niveles
productivos, el gobierno cubano tuvo que importar entre 200.000 y 300.000
toneladas de azúcar refinada desde Brasil y Colombia.
Cuba consume al año un máximo de 700.000 toneladas
de azúcar y envía a China unas 400.000.
Para esta zafra azucarera, actividad que involucra a
13 de las 14 provincias, se dispuso de un 12 por ciento de caña más que en
la contienda precedente.
El cumplimiento del plan de azúcar -entre 1,5 y 1,6
millones de toneladas- fue previsto para abril último, pero retrasos en la
llegada de recursos, problemas técnicos en el proceso fabril y
lluvias abundantes obligaron a prorrogar para mayo el fin de la
contienda.
La cosecha de caña en la isla está mecanizada en más
de 80 por ciento, y las lluvias dificultan el paso de las máquinas de
corte hasta las plantaciones.
Para las autoridades del Minaz, los resultados de la
campaña 2007- 2008 son alentadores para una industria que ha pasado por un
largo proceso de descapitalización.
En 2002, Cuba puso en marcha una reestructuración de
su industria azucarera, y cerró la mitad de sus 156 ingenios de entonces
con el fin de ajustar su producción a los precios internacionales, que
llegaron a situarse por esa época en seis centavos de dólar por
libra.
Los actuales precios internacionales del azúcar (11
centavos de dólar por libra) justifican la voluntad gubernamental de dar
un nuevo impulso al sector e incrementar los niveles productivos, si se
tiene en cuenta que los costos de producción deben estar sobre los
tres centavos.
En ese propósito, las autoridades desarrollan una
estrategia basada en la asignación de recursos para revitalizar esta
industria que entre 1980 y 1991 alcanzó producciones de entre seis
millones y más de ocho millones de toneladas de azúcar.
Modernizar la maquinaria disponible y aumentar la
siembra de caña constituyen hoy tareas de primer orden.
El ministro explicó que "por ahora los planes exigen
sembrar más caña, hasta garantizar que las centrales tengan materia prima
en correspondencia con sus capacidades de diseño".
En la mezcla de altos rendimientos con eficiencia
económica, el Minaz parece buscar la clave para consolidar el comienzo de
un despegue de una actividad económica que se mantiene entre las más
importantes del país, con una tradición y cultura marcada en
millones de cubanos. Fin