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ESPECIAL: La amenaza de la inflación en Brasil
  23.06.2008 Actualizado a las 15:53:39
 

     RIO DE JANEIRO, 22 jun (Xinhua) -- El gobierno del presidente  Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta una difícil disyuntiva: por un  lado quiere mantener el crecimiento de la economía por encima de 5  por ciento anual, y por otro no quiere que la inflación vuelva. 

     En la reunión del ministerio realizada esta semana, el  tradicional optimismo oficial tuvo que ceder lugar a un poco más de  realismo, al reconocer que difícilmente se alcanzará la meta oficial  de inflación para este año. 

     La meta de este año es de 4,5 por ciento, con un margen de  tolerancia de dos puntos hacia arriba o hacia abajo. En otros  términos, el máximo admisible para el aumento del costo de vida en  2008 es de 6,5 por ciento. 

     El boletín "Focus" de esta semana, editado por el Banco Central  con las previsiones de 100 instituciones financieras, mostró una  previsión media de 5,8 por ciento para la inflación del año en curso.  

     Pero cuando se presta atención a las estimaciones de los "Cinco  Más", los cinco bancos que más frecuentemente ven sus previsiones  confirmadas por la realidad económica, el resultado es un poco peor:  6,21 por ciento, en promedio. 

     El IPCA (Indice de Precios al Consumidor Amplio), referencia  oficial para verificar el cumplimiento de la meta, mostró que en  mayo los precios subieron 0,79 por ciento, la inflación más elevada  para ese mes desde 1996. 

     Si ese grado de encarecimiento de los productos se mantuviese,  Brasil llegaría al final del año con una inflación superior a 8 por  ciento, un nivel a partir del cual el control del proceso  inflacionario se vuelve extremadamente difícil. 

     El Banco Central brasileño ya aplicó la receta tradicional: en  dos meses seguidos, aumentó la tasa básica de interés a 12,25 por  ciento al año, lo que nuevamente coloca a Brasil como campeón  mundial de los intereses reales. 

     En la reunión de ministros de esta semana, el titular de Hacienda,  Guido Mantega, afirmó que otras medidas tomadas, como el aumento  del superávit primario de 3,8 a 4,5 por ciento del PIB y la  limitación del crédito, conseguirán detener la inflación. 

     Por su parte, el gobierno estudia el aumento de las  financiaciones destinadas a la agricultura, en el entendimiento de  que asegurar el abastecimiento interno de alimentos es un camino  seguro para neutralizar las presiones inflacionarias. 

     Se destinarán 40.450 millones de dólares a los grandes  productores rurales, mientras la agricultura familiar recibirá otros  8.000 millones, con aumento promedio de 11,5 por ciento sobre las  financiaciones del año pasado. 

     Con ello se espera provocar un aumento de 6 por ciento en la  producción agrícola, lo que llevará la cosecha de 2009 a unos 153  millones de toneladas de granos, contra los 144,3 millones previstos  para este año. 

     El detalle interesante es que Brasil no tiene un problema de  escasez de alimentos. Excepto el trigo y, dependiendo del clima, los  frijoles, la producción nacional es más que suficiente para atender  el consumo interno. 

     El país es un gran exportador de soya y café y, en los últimos  meses, hasta de maíz y arroz, que en el pasado reciente requerían el  complemento de importaciones. 

     Lo que causa inflación en el precio de los alimentos es la  conocida práctica de los grandes agricultores de "importar" los  precios internacionales en suba. Y contra esa práctica no se anunció  ninguna medida. 

     Por su parte, el presidente Lula quiere aumentar, según la  inflación, la "Beca Familia", el programa asistencialista que le ha  asegurado popularidad, y el Congreso aprobó un reajuste general de  las jubilaciones. 

     Lo que significa que los gastos del estado no disminuirán, si es  que no aumentan debido a que éste es un año electoral (elecciones  municipales) particularmente importante para el presidente. 

     Los gastos del gobierno, que desde hace años crecen más que el  Producto Interno Bruto, sí constituyen un factor inflacionario. Pero  debido a la elección, ese factor no será tocado. 

     El peligro de un nuevo brote inflacionario en esas condiciones,  se vuelve bastante más concreto y amenazador. Y la simple suba de  los intereses sólo dará algún resultado, si es que lo da, después de  reducir el crecimiento económico. Fin