LISBOA, 17 jun (Xinhua) -- El Movimiento de los
Utilizadores de los Servicios Públicos (MUSP) organiza una acción para
protestar por el aumento del precio de los combustibles, después de las
huelgas de los últimos días de pescadores y transportistas.
Hoy, en todo el país, se han organizado alrededor de
70 "bocinazos" para mostrar al gobierno la insatisfacción de los
ciudadanos ante "la subida de los combustibles y el consecuente
aumento de los costes de vida", según las palabras del presidente de
MUSP, Carlos Braga, recogidas en el diario Público.
El principal objetivo de la protesta es "llamar la
atención al gobierno y a las empresas petrolíferas" para que se sienten a
la mesa a encontrar soluciones ante las sucesivas subidas del precio
del gasóleo y la gasolina para que éstos no se sientan tanto en el
bolsillo de los consumidores.
Entre las 7 y las 9 de la mañana, conductores de
ligeros y pesados mostraron su insatisfacción con la actual situación
bocinando sus vehículos a su paso por el puente 25 de Abril, de
entrada a Lisboa por la zona sur de la capital.
Era el "ensayo general" del "mega-bocinazo"
organizado para esta tarde, entre las 17.45 y las 18 hora local, en todo
el país.
Luisa Ramos, del MUSP, se congratuló con la adhesión
para ella "espectacular" de los automovilistas que circulaban por el
puente de camino a Lisboa.
Además de protestar por el aumento del precio de los
combustibles, los ciudadanos lusos que viven al sur de la capital y que
trabajan en Lisboa se quejan del peaje que perdura en el puente y de los
elevados precios de los transportes públicos.
Los automovilistas de Oporto se sumaron en gran
medida a esta iniciativa y también para protestar por los peajes en varias
autopistas de la región. El ruido de las bocinas continuó durante
media hora más por esta ciudad del norte de Portugal después de que
hubiera terminado la protesta.
Para Valdemar Madureira, de la organización de la
iniciativa, "el ruido demuestra el éxito indiscutible de la protesta", que
muestra el "descontento de las personas".
El "mega-bocinazo" tenía por objetivo "hacer sentir
al gobierno la insatisfacción y la indignación de los ciudadanos por los
sucesivos aumentos de los combustibles".
Esta iniciativa se ha repetido en ciudades a lo
largo de todo el territorio portugués. Fin