PARIS, 16 jun (Xinhua) -- Apenas tres días antes del
inicio de la crucial Cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas, el
presidente francés Nicolas Sarkozy continuaba con su gira europea
para preparar la próxima Presidencia gala de la UE, a pesar de la
crisis precipitada por el "no" del pueblo irlandés en el referéndum
sobre el Tratado de Lisboa.
"El presidente Nicolas Sarkozy ha trabajado duro
para ganar la batalla sobre los euroescépticos sobre la necesidad de
adoptar un nuevo tratado que tenga por objetivo la reforma de la UE tras
el rechazo del borrador del Tratado Constitucional en sucesivos
referenda en Francia y en los Países Bajos", señaló un
diplomático europeo, que añadió: "los líderes tendrán que volver a la
comisión de elaboración del tratado".
Según los analistas, se espera que el presidente
Nicolas Sarkozy visite la capital de la República Checa, Praga, como
tenía previsto, para dar a entender que no hay ninguna crisis tras el
rechazo de un tratado europeo simplificado, como es el Tratado de
Lisboa.
La visita de Sarkozy a Praga tenía el propósito
inicial de presentar las prioridades de la próxima Presidencia francesa de
la UE, pero desde el pasado viernes, este viaje oficial tiene la
apariencia de reunión de crisis entre dos países, Francia y la
República Checa, que rotarán en la Presidencia de la UE entre 2008 y
2009, comentan los analistas.
Desde que se conoce la negativa del pueblo irlandés
al Tratado de Lisboa, el presidente francés y el primer ministro checo,
Mirek Topolanek, han enviado comunicados indicando que el "no" de
Irlanda no es "un problema" o una "complicación" para la UE; no
obstante, buscan minimizar sus repercusiones.
Hablando el sábado en una conferencia de prensa
junto a su homólogo estadounidense, George W. Bush, el presidente galo
hizo un llamamiento a los estados miembro de la UE a "continuar con el
proceso de ratificación" del Tratado de Lisboa para asegurar "que el
voto irlandés no conducirá una crisis".
El viernes, el primer ministro checo, citado por los
medios, señalaba que la UE "continuará funcionando con estabilidad". Al
mismo tiempo, aseguraba que su país se seguirá preparando para
asumir la Presidencia rotativa de la UE durante la primera mitad de
2009.
Sin embargo, según el presidente checo Vaclav Klaus,
uno de los jefes de Estado y de Gobierno europeos más reticentes a aceptar
el borrador "simplificado" del tratado, apuntó que el proceso de
ratificación, que todavía debe llevarse a cabo en la República
Checa, había "concluido".
"La ratificación del borrador del Tratado de Lisboa
ha terminado ya con la decisión de los votantes de Irlanda", afirmó,
calificando la negativa irlandesa como una "victoria de la libertad
y la razón sobre proyectos elitistas artificiales y la burocracia
europea".
El presidente Sarkozy, de acuerdo con asistentes
próximos, no tiene previsto reunirse con el presidente checo durante su
visita a Praga este lunes, pero sí pedirá a la República Checa que
continúe con el proceso de ratificación a pesar del "no" irlandés.
Además de reunirse con Topolanek, el presidente galo
mantendrá encuentros con los primeros ministros de Polonia, Hungría y
Eslovaquia en el transcurso de su visita Praga.
Estos encuentros le darán a Sarkozy una nueva
oportunidad para reiterar su mensaje de creación de una Europa
"diferente", una UE "que proteja a la gente en lugar de llevarla al estado
de pánico".
"Muchos europeos no entienden cómo estamos
construyendo Europa en estos momentos", observó Sarkozy, citado por los
medios en sábado. El presidente galo añadió: "veo la negativa de Irlanda
como una llamada de atención para hacer más, mejor y diferente".
"Las cuatro prioridades de la Presidencia francesa
de la UE se ocupan de los méritos y han de mostrar que la UE es capaz de
compartir las preocupaciones de los europeos. Ése es precisamente el
mensaje que nos han enviado los votantes irlandeses", anunció el palacio
presidencial francés el viernes a través de un comunicado.
Pero entre la creciente tormenta provocada por el
"no" irlandés al Tratado de Lisboa, se espera que la visita del presidente
Sarkozy a la República Checa impulse las relaciones bilaterales
entre los dos países con la firma de un acuerdo de asociación
estratégica. Fin