SANTIAGO, 16 jun (Xinhua) -- Paros, tomas de
colegios y universidades, marchas, protestas y cierres de calles son
algunos de los conflictos anunciados para esta semana por estudiantes,
profesores, trabajadores y algunos gremios vinculados al transporte
público, anticipando un complejo escenario para el gobierno chileno.
Además, la presidenta Michelle Bachelet tendrá que
enfrentar el desafío creado por los diputados de gobierno y de oposición
con los múltiples reclamos y nuevas exigencias para aprobar cuatro
iniciativas legales que resultan vitales para su administración.
Estos proyectos se refieren a la inyección de 1.000
millones de dólares al Fondo de Estabilización de los Precios de los
Combustibles (FEPC), el reajuste del salario mínimo, el proyecto de
la nueva Ley General de Educación y el subsidio permanente para el
sistema de transporte capitalino o Transantiago, además de los
recursos adicionales que contempla para las regiones.
El problema es que, tanto los parlamentarios
oficialistas como los de la oposición tienen visiones encontradas, y los
distintos actores vinculados al debate están implementando medidas de
presión para orientar a su favor las resoluciones finales.
Los profesores iniciaron esta mañana un paro
nacional que comenzó con un acto en la Plaza de Armas de Santiago, al que
asistieron más de 15.000 personas, para exigir el retiro del Congreso del
proyecto de Ley General de Educación, argumentando que no satisface todos
sus requerimientos.
A éste se sumaron los estudiantes secundarios que
mantienen tomadas varias decenas de colegios y universidades, incluyendo
la estatal Universidad de Chile, para pedir el fin del lucro privado en
la educación y la eliminación del pase escolar.
Además, están preparando una gran manifestación en
Valparaíso que lleva por nombre "Puertazo por la Educación", la que
tendría lugar el miércoles, con marcha incluida hasta el Congreso
Nacional, para que no se apruebe la nueva ley de Educación.
Paralelamente, están los desencuentros
protagonizados por el gobierno y la oposición ante el incumplimiento del
acuerdo sobre educación que suscribieron ambas partes el año pasado, al
que ahora el gobierno intenta introducir cambios, como la ampliación de la
educación pública.
También los trabajadores de taxis colectivos
anunciaron para hoy una serie de protestas callejeras, e incluso están
evaluando cercar con sus vehículos el Congreso en Valparaíso, para exigir
al gobierno que les entreguen los mismos beneficios otorgados a los
camioneros en el Fondo de Estabilización del Precio a los Combustibles
(FEPC).
Este tema es muy complejo para el gobierno, ya que
necesita aprobar esta iniciativa legal, porque la próxima semana cesan las
funciones del parlamento y los beneficios contemplados en el
proyecto del FEPC deben regir a partir del 1 de julio.
Ya varios senadores advirtieron que incluirán otras
medidas a dicho proyecto, como la rebaja del impuesto específico de los
combustibles, y para ello el gobierno necesita tiempo para negociar.
Por otro lado, la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT) advirtió que si no hay acuerdo en la negociación del salario mínimo
realizará un paro nacional, tal como ocurrió el año pasado.
La decisión deberá concretarse esta semana, porque
el reajuste entrará en vigencia el 1 de julio, por lo cual el proyecto
debe ser votado entre martes y miércoles en el Congreso, y hasta ahora las
posiciones están bastante alejadas.
La multisindical pide un sueldo mínimo de 162.000
pesos (324 dólares), lo que equivale a un aumento de 12,5 por ciento,
mientras que el gobierno está pensando en un reajuste cercano al 7 por
ciento, por lo que resultarán claves las conversaciones que tendrán hoy
todos los actores involucrados.
Finalmente, el ministro de Transporte, René
Cortazar, participará mañana en las sesiones de comisión correspondiente
de la Cámara de Diputados para argumentar y defender el proyecto de ley
que inyecta nuevos recursos al Transantiago y a las regiones. Fin