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El SED es constructivo para relaciones Estados Unidos- China, indica experto norteamericano
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El SED es constructivo para relaciones Estados Unidos- China, indica experto norteamericano
  16.06.2008 Actualizado a las 16:30:19
 

     WASHINGTON, 16 jun (Xinhua) -- El Diálogo Económico Estratégico (SED, siglas en inglés) entre Estados Unidos y China tiene un "rol constructivo" en las relaciones bilaterales de estos dos países,  las cuales son "importantes para la paz y la prosperidad en el  mundo", manifestó James A. Dorn, vicepresidente de Asuntos  Académicos del Instituto Cato de Washington en una entrevista  reciente con Xinhua. 

     La cuarta ronda del SED, iniciado en 2006, tendrá lugar en  Estados Unidos el 17-18 de junio. 

     "El SED ha tenido un rol constructivo en las relaciones entre  Estados Unidos y China, ya que ha aportado una visión de largo  plazo sobre las cuestiones actuales y ha contrarrestado las  críticas a China que tan a menudo se producen en las vistas del  Congreso", señaló Dorn, especializado en China en el instituto de  investigación con sede en Washington. 

     "Considerando los costes y los beneficios a largo plazo de las  políticas alternativas, el SED ha fundamentado unas relaciones  entre Estados Unidos y China más reales que retóricas", comentó. 

     A través del diálogo entre Washington y Beijing se han  conseguido progresos en cuestiones relacionadas con la seguridad  de productos, indicó Dorn, y se han evitado políticas  irresponsables como gravar todas las importaciones chinas con  elevados impuestos hasta que se revalúe considerablemente el Yuan  respecto al Dólar USA. 

     "El SED es importante porque, como ha dicho el ministro adjunto (chino) de Finanzas Zhu Guangyao, "es la primera vez...que el  debate sobre las relaciones económicas a 10 años vista es el tema  principal de la agenda"". 

     Con una nueva Administración y Congreso tras las elecciones de  noviembre, la "perspectiva" en las relaciones entre Estados Unidos y China puede cambiar, apuntó Dorn. 

     "Sin embargo, la política de compromisos entre Estados Unidos y China ha funcionado y, en todos sus aspectos, las relaciones  bilaterales entre estos países son demasiado importantes para la  paz y la prosperidad en el mundo como para cambiar el curso ya  iniciado de compromisos que nos benefician mutuamente", agregó. 

     Estados Unidos debe reconocer a China como una potencia  emergente y asumir con franqueza que ha experimentado un " desarrollo pacífico" desde su apertura al exterior en 1978, dijo  Dorn, que desde 1988 visita China con frecuencia. 

     Treinta años de liberalización económica han traído consigo una mejoría significativa de los estándares de vida, comentó. 

     "Estados Unidos necesita que la liberalización económica  continúe y no debe ver a China como un enemigo inevitable", señaló. 

     Recordando los objetivos de la próxima reunión del SED, el  secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, expresó la  semana pasada que el diálogo intensivo "es más productivo que las  políticas proteccionistas". 

     Dorn se mostró de acuerdo con estos comentarios, apuntando que  "una postura proteccionista por parte de Estados Unidos sería un  suicidio económico". 

     El libre comercio tiene beneficios mutuos, pero el  proteccionismo no, observó, indicando que la transigencia con  determinados intereses nacionales, tanto en Estados Unidos como en China, corta el libre flujo comercial de bienes y servicios. 

     "Amenazando a China con medidas proteccionistas para darles  ventaja a determinados intereses en Estados Unidos perjudicamos  realmente a los consumidores norteamericanos, ondeamos las  banderas del nacionalismo y destruimos la riqueza global", agregó. 

     Paulson reconoció el peligro que supone el proteccionismo tanto comercial como financiero, así como los beneficios de la  liberalización económica, puntualizó Dorn. 

     Este dijo además que tanto Estados Unidos como China deberían  adherirse a las normas de la Organización Mundial del Comercio  para alcanzar mayor transparencia y beneficios mutuos en sus  relaciones comerciales y evitar así un proteccionismo destructivo. 

     "A este respecto, Estados Unidos debería reconocer a China como una economía de mercado y no catalogarla como economía de no- mercado, lo que constituye una discriminación contra China en los  casos de antidumping", señaló Dorn. 

     En su artículo "La amenaza de la deuda: ¿un riesgo para las  relaciones Estados Unidos-China?, publicado recientemente en la  revista académica de relaciones internacionales "Brown Journal of  World Affairs", Dorn observa que "en el Congreso, muchos ven más  fácil combatir contra China que enfrentarse a la realidad, que el  principal motivo para preocuparse es el crecimiento del gasto y la deuda pública en Estados Unidos, no del déficit comercial respecto a China". 

     Cuando se le pide que de más detalles sobre esta observación,  Dorn comenta que el gran déficit por cuenta corriente en Estados  Unidos se explica por dos déficits parejos. Uno es el déficit  financiero, consistente en que la inversión en Estados Unidos  excede el ahorro nacional; otro es el déficit fiscal, es decir, el gasto federal sobrepasa los ingresos (impuestos). 

     "Si nos centramos concretamente en la tasa de cambio Yuan-Dólar USA, la atención se desvía hacia el hecho de que cuando Estados  Unidos gasta más de lo que ingresa, el único modo de financiar ese desequilibrio es tomar prestado y generar deuda externa o vender  activos", explicó. 

     En particular, el Gobierno estadounidense debe contar con esos  medios: no subir los impuestos, sino reducir el ámbito de  actuación del Gobierno. 

     Cuando el Gobierno federal genera deuda para el bien del  consumo más que de la inversión, la carga del gasto excesivo recae sobre los futuros pagadores de impuestos, tanto si el déficit está financiado por extranjeros o en el propio país, señaló Dorn. 

     En lo tocante a la seguridad energética y a la sostenibilidad  medioambiental, una de las cuestiones importantes que según  Paulson se abordarán en el próximo SED, Dorn comentó que "la  seguridad energética se garantiza mejor con los mercados globales  abiertos y evitando los controles sobre precios y beneficios". 

     Agregó que las regulaciones que restringen la exploración y el  desarrollo de nuevas fuentes de energía deberían analizarse  cuidadosamente en función de los costes y beneficios que generan,  y abogó por la privatización en el sector. 

     La protección medioambiental es un asunto que interesa a todos, pero los países en vías de desarrollo no pueden permitirse los  mismos estándares que los países desarrollados, puntualizó Dorn. 

     "Así pues, los países ricos no deberían tratar de imponer sus  estándares (de protección medioambiental) a China o a otras  naciones en vías de desarrollo", observó. 

     La mejor política es fomentar el crecimiento económico en los  mercados emergentes para que cuando aumente la riqueza también lo  haga la demanda de energías limpias y la protección del medio  ambiente en esos países, concluyó Dorn. Fin