LIMA, 14 jun (Xinhua) -- A 73 años del cese de
hostilidades en la Guerra del Chaco, los presidentes y los comandantes de
las Fuerzas Armadas de Bolivia y Paraguay sepultaron hoy la beligerancia y
reivindicaron la unidad e integración de ambos pueblos para
perfilarse en el camino del desarrollo.
Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de
Paraguay, Nicanor Duarte, junto al mandatario electo paraguayo Fernando
Lugo y sus respectivas comitivas, llegaron a la Escuela de Cóndores de
Sanandita, en el departamento boliviano de Tarija, en el extremo sur
de ese país.
En el lugar los aguardaban cadetes paraguayos y
militares bolivianos bajo el mando de sus comandantes, además de
organizaciones sociales, campesinos e indígenas y los beneméritos de
la Guerra del Chaco que se dieron cita para celebrar un año más del
cese de hostilidades entre ambas naciones.
Una vez rendidos los honores a las investiduras
presidenciales y el saludo a los militares, se entonaron los himnos de
Bolivia y Paraguay, seguido por un minuto de silencio y el disparo de
salvas en homenaje a los caídos en la guerra.
El presidente de Paraguay reivindicó la integración
de ambas naciones y aseguró que la Guerra del Chaco fue impulsada por
intereses ajenos a ambos pueblos.
Evo Morales remarcó por su parte que Bolivia y
Paraguay son dos países con una misma historia de lucha por la dignidad y
la soberanía de los pueblos.
"Antes estos campos eran de batalla, hoy son de
integración", aseguró el jefe del Estado boliviano.
El mandatario boliviano señaló que lo más importante
es avanzar en la unidad e integración de los pueblos de América Latina,
razón por la cual reivindicó la creación de la Unidad de las Naciones de
Suramérica (Unasur) que impulsan los mandatarios de la región.
El acto realizado en Sanandita fue empañado por
grupos afines a los cívicos y autoridades departamentales del departamento
boliviano de Santa Cruz (este), opositor a Morales, que se presentaron el
viernes en Villamontes para provocar a los militares y ciudadanos al
grito de "autonomía".
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de
Bolivia, general Luis Trigo, recordó que el 14 de junio de 1935 cesó todo
disparo de fuego por orden de los comandantes de ambos ejércitos, lo cual
significó el comienzo para construir acciones políticas y
diplomáticas.
"No olvidamos a los héroes, pero entre bolivianos y
paraguayos no hay odio, somos hermanos y nuestros pueblos marchan hacia un
porvenir y una reconfiguración de su existencia", añadió el general
Trigo.
El jefe boliviano de las Fuerzas Armadas recordó que
ambos países reclamaron sus derechos en documentos ambiguos y mapas
imprecisos, a lo cual se sumó el interés de las petroleras extranjeras que
intentaron imponerse y lograron el derramamiento de sangre.
El comandante del ejército paraguayo, general
Bernardino Soto, consideró que el mejor homenaje a los caídos en guerra es
convertir el escenario de lucha en un "vergel de trabajo y progreso",
donde se tomen las oportunidades que se presentan para lograr un mayor
desarrollo.
Concluidas las participaciones de los militares se
hizo el intercambio de estandartes y banderas entre los uniformados y los
beneméritos de ambos países.
De 1932 a 1935 se enfrentaron en la Guerra del Chaco
250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos, con la baja de 55.000
uniformados de Bolivia y 40,000 de Paraguay.
La batalla decisiva del conflicto bélico se
desarrolló en Villamontes, población boliviana situada cerca de la
frontera con Paraguay.
El triunfo del ejército boliviano en esa escaramuza
precipitó la firma del tratado de paz. Fin