LIMA, 6 jun (Xinhua) -- El gobierno boliviano
advirtió hoy que las relaciones con Estados Unidos se tensionarán más ante
un eventual asilo político otorgado por Washington al ex ministro
boliviano de Defensa, Carlos Sánchez.
El abogado de las víctimas de las manifestaciones
populares bolivianas de septiembre y octubre de 2003, Rogelio Mayta,
informó el jueves que Carlos Sánchez, acusado en Bolivia de delitos de
lesa humanidad, fue beneficiado con el estatus de asilado político
otorgado por las autoridades de Estados Unidos.
Según los datos obtenidos del proceso civil contra
Carlos Sánchez y el ex mandatario boliviano Gonzalo Sánchez en Florida, el
trámite de asilo político fue hecho por el abogado Gregory B. Craig, uno
de los principales asesores en política internacional del candidato
demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama.
El viceministro boliviano de Coordinación con los
Movimiento Sociales, Sacha Lorenty, dijo que esa versión aún no está
confirmada, sin embargo señaló que de ser cierta se tensionarán aún más
las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Estados Unidos, de acuerdo
con los informes procedentes de La Paz, sede del gobierno boliviano.
En caso de que la información sea corroborada, el
asilo haría un favor al cerco de encubrimiento y de impunidad que se
construyó alrededor del juicio de responsabilidades sobre los sucesos de
septiembre y octubre de 2003, afirmó Lorenty.
De acuerdo con el viceministro boliviano, un asilo
otorgado por el gobierno de Estados Unidos violará las normas de derecho
internacional que obligan a las naciones del mundo a cooperar en la
persecución de los presuntos responsables de crímenes contra la
humanidad.
Lorenty agregó que el Poder Ejecutivo de Bolivia
dará a conocer una posición oficial en el momento en que se confirme o no
la información divulgada por el abogado de las víctimas.
Entre septiembre y octubre de 2003, a raíz de la
posibilidad que el gas natural boliviano fuera exportado a Estados Unidos
y México a través del territorio chileno, se llevaron a cabo
manifestaciones durante 45 días en las ciudades bolivianas de El Alto y La
Paz.
Durante las marchas diarias hubo enfrentamientos
entre las fuerzas del orden y la población, los cuales dejaron un saldo de
más de 60 civiles muertos y más de 400 heridos.
El desenlace trajo consigo la dimisión del entonces
presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez, quien junto a otros tres ministros
se refugió en Estados Unidos. Fin