GINEBRA, 6 jun (Xinhua) -- El asunto de Tíbet no es un asunto  étnico, ni religioso, ni de derechos humanos, sino un asunto para  salvaguardar la unificación nacional o para dividir a la patria,  dijo hoy aquí un diplomático chino. 

     "El asunto de Tíbet es completamente un asunto interno de China  que afecta a la soberanía del país", dijo Qian Bo, consejero de la  Misión china de la oficina de la ONU en Ginebra. 

     El diplomático se estaba dirigiendo a una sesión regular del  Consejo de Derechos Humanos de la ONU, durante la cual algunos  delegados hicieron comentarios tendenciosos sobre la llamada  situación de los derechos humanos en el Tíbet. 

     Los comentarios de esos delegados fueron "un acto evidente de  politización de los derechos humanos y de práctica de dobles  estándares", dijo Qian. 

     Qian subrayó que la situación de los derechos humanos en el Tíbet  ha mejorado continuamente desde su liberación pacífica en 1951. 

     Dijo que los tibetanos disfrutan ahora de completa libertad  religiosa y que su cultura tradicional ha sido impulsada también. 

     "El progreso y los logros alcanzados en el Tíbet son hechos que  no pueden ser borrados por mentiras y calumnias", dijo. 

     El diplomático subrayó que los crímenes violentos cometidos en  marzo en Lhasa, la capital de la Región Autónoma del Tíbet en el  suroeste de China, fueron planeados e incitados por la camarilla del  Dalai con el fin de dividir a la patria. 

     El motín no tiene nada que ver con los derechos humanos, por lo  tanto China no puede aceptar ninguna acusación irrazonable, dijo. 

     El diplomático instó también al Consejo de Derechos Humanos a que  evite politizar los derechos humanos y elimine los dobles estándares  para que conserve su prestigio y credibilidad. Fin