BEIJING, 5 jun (Xinhua) -- Durante su gira por diversos países europeos el mes pasado, el Dalai Lama afirmó que se siente realmente impotente porque no había logrado el apoyo de su propio pueblo con su "política del camino del medio".
El Dalai Lama hizo estas declaraciones cuando un periodista del diario británico Financial Times le preguntó si se sentía frustrado por estar perdiendo apoyo e influencia.
"Nos da la impresión, y el mundo tiene la impresión, de que se siente frustrado porque su política del camino del medio no ha conseguido nada por ahora," afirmó el periódico en una entrevista con el Dalai Lama.
¿Por qué no está logrando nada? ¿Por qué reconoció que se sentía impotente? La razón real es que ha intentado recuperar el servilismo feudal, un sistema social que se abolió hace mucho tiempo, incluso al coste de la separación de China. Sus intenciones están completamente en contra de las tendencias históricas.
La época a la que el Dalai Lama no quiere renunciar es uno de los periodos más oscuros de la historia del Tíbet, cuando los siervos y los esclavos, quienes componían más del 95 por ciento de la población, no podían disfrutar de la libertad personal más básica, y los derechos políticos estaban bajo los señores feudales y el clero, quienes imponían una explotación económica, una opresión política y un control espiritual despiadados.
Ciertos occidentales, quienes consideran al Dalai Lama el guardián de los derechos humanos y la libertad, conocen ellos mismos la autocracia feudal y la integración de la iglesia y el estado, ya que en sus países también tuvieron ese mismo sistema social durante la Edad Media.
En ciertos países europeos, los regímenes feudales, junto con las teocracias autocráticas, explotaban a personas de todas las clases sociales, suprimían sus ideas y su espíritu, e impedían el desarrollo de la ciencia, lo que hizo que la historia de Europa se quedara en un punto muerto.
Fue una "época oscura" en la que la naturaleza humana fue suprimida y la civilización pisoteada.
Los regímenes feudales, en los que la iglesia y el estado estaban integrados, eran una herramienta para que unos pocos se apropiaran del poder y la riqueza en nombre de la mayoría, afirmó Tomás Moro, autor de "Utopía".
En los siglos XVI y XVII, la emergente clase capitalista en Europa lanzó una revolución para luchar contra la autocracia feudal y las fuerzas reaccionarias de la iglesia.
La Carta de los Derechos, así como la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, inspiraron a los europeos para luchar contra los monarcas feudales y las teocracias autocráticas.
En el Tíbet, el despiadado servilismo, en el que se integraban la iglesia y el estado, duró hasta mediados del siglo XX.
La reforma democrática en la década de 1950 auguró un brillante futuro para el Tíbet, trayendo una vida nueva para millones de siervos y cambiando su situación de atraso por una de progreso y su pobreza por prosperidad.
Sin embargo, la camarilla del Dalai Lama, que tiene nostalgia de su paraíso perdido, nunca ha dejado de realizar actividades separatistas desde su rebelión en 1959. Ya que el separatismo era impopular en el mundo, la camarilla del Dalai Lama comenzó a llamar a su movimiento la aproximación del "camino del medio" en la década de 1980.
Este "camino" pide "un mayor grado de autonomía del Tíbet" para negar el sistema político que existe en la región Autónoma china del Tíbet, mientras que oculta sus propósitos reales de separación predicando el concepto de "un mayor Tíbet", que nunca ha existido en la historia. Detrás de la teoría de la camarilla del Dalai Lama se esconde una búsqueda de la oscura sociedad servilista feudal.
Cualquiera que conozca un poco las épocas oscuras de la Europa medieval y la historia del antiguo Tíbet puede darse cuenta de la naturaleza reaccionaria del antiguo servilismo feudal. Nunca se permitirá que vuelva a la actualidad este cruel y oscuro sistema.
Quienes apoyan la postura política del Dalai Lama están de hecho ofreciendo su apoyo a la restauración del antiguo servilismo feudal en el Tíbet. Quienes respaldan la petición de "un mayor grado de autonomía" del Dalai Lama están en realidad ayudando a que el Tíbet vuelva a su época más oscura.
Incluso hoy día, un puñado de personas que sienten hostilidad hacia China siguen intentado centrar la atención del mundo en el Dalai Lama y calificarle de "el guardián de los derechos humanos", sin tener en cuenta en absoluto las desgraciadas vidas de los tibetanos bajo su mandato.
Consideran al Dalai Lama como "el símbolo de la cultura tibetana", ignorando la situación que tenía la cultura bajo su mandato. Le describen como un líder religioso benevolente, mientras hacen oídos sordos a su complot para provocar los disturbios del 14 de marzo en Lhasa, que se oponían completamente a los conceptos religiosos fundamentales. Sin el apoyo de estas fuerzas anti-China, el Dalai y su camarilla no podrán seguir realizando sus actividades separatistas.
El servilismo feudal en el que se integraban la iglesia y el estado ha desaparecido para siempre. Es inútil que el Dalai Lama realice giras por todo el mundo y predique "los derechos humanos" y "una mayor grado de autonomía", ya que sus intenciones van en contra de las tendencias del mundo en la actualidad. Esto es por lo que lo único que puede hacer el Dalai Lama es lamentar la impotencia que siente cuando realiza sus intentos separatistas. Fin