
WASHINGTON, 30 may (Xinhua)
-- Cuando quedan tres estados por celebrar las elecciones primarias del
Partido Demócrata de Estados Unidos, los candidatos Hillary Rodham Clinton
y Barack Obama esperan este sábado la decisión del comité del Partido
sobre si admitir o no a los delegados de Florida y Michigan.
El jurado sobre normas y reglamentos del Comité
Nacional Demócrata (CND) comenzará su reunión de un día de duración en el
Hotel Washington a las 9:30.

El sábado ya se conoce como el "Día de la Decisión"
y se considera esencial no sólo para los dos estados, sino también
para la carrera hacia la candidatura presidencial del partido, que
dura ya casi cinco meses.
En su página web, el CND ha prohibido que se
muestren banderas, signos, panfletos y otros artículos, pero los
partidarios de los delegados de Florida y Michigan están planeando
manifestarse enfrente del hotel.
Un total de 368 delegados tendrían que haber sido
elegidos en los dos estados, pero fueron anulados debido a que los dos
estados violaron las reglas del CND al adelantar sus primarias al "Super
Martes" del 5 de febrero.
Aunque la decisión fue tomada a finales del año
pasado sin la oposición de ninguno de los aspirantes a candidato
presidencial, Clinton se implicó activamente en las dos primarias.
En Michigan, el nombre de Clinton aparecía en las
papeletas de votación, mientras que los otros rivales retiraron sus
nombres para mostrar su acuerdo con la decisión del CND.
En Florida, ningún aspirante estuvo autorizado a
hacer campaña electoral, pero la senadora de Nueva York apareció en una
fiesta de "agradecimiento" tras las primarias.
Debido a que Clinton ganó en Michigan el 55 por
ciento de los votos y derrotó a Obama en Florida con el 50 por ciento
contra el 33 por ciento de Obama, Clinton y los directores de su campaña
han hecho presión para que se readmitan a todos los delegados de los
dos estados en la convención nacional del partido en Denver,
Colorado, a finales de agosto.
Sin embargo, el CND y el partido en los dos estados
no pudieron llegar a un acuerdo para celebrar de nuevo las elecciones
primarias o buscar otras opciones.
En vista de las pocas opciones que tiene Clinton de
alcanzar a Obama antes de que termine la temporada de las elecciones
primarias, sus simpatizantes y los partidos demócratas de esos
dos estados han lanzado su segunda campaña de presiones para que sus
votos sean considerados válidos.
Obama, por su parte, duda entre mantener su ventaja
o tranquilizar a los votantes de los dos estados, que son clave
para las elecciones generales de noviembre, y dijo que está dispuesto
a ceder algunos delegados a Clinton, pero no todos ellos.
Las esperanzas de Clinton para el "Día de la
Decisión" disminuyeron cuando los abogados del CND decidieron el miércoles
que Florida y Michigan deben perder al menos de la mitad de sus
delegados, 187, como castigo por su violación de las reglas del
partido.
Algunos analistas consideran que la decisión del CND
sobre el " Día de la Decisión" no es decisiva para la carrera hacia la
candidatura presidencial del partido, ya que Obama tiene 1.981
delegados, y sólo le faltan 45 para lograr los 2.026 necesarios que
aseguran su nombramiento.
Clinton está rezagada con 1.782 delegados, según las
estadísticas de la cadena de televisión CNN.
Matemáticamente, no importa cuántos de los 187
delegados gane Clinton, ya que difícilmente podrá cambiar su situación.
Pero algunos analistas señalan que si la decisión
del sábado es favorable a Clinton, le ayudará a reducir la ventaja de Obama
y a reforzar su argumento de que al ganar la mayoría del voto
popular, estaría mejor situada para lograr el triunfo en las
generales.
Sólo quedan tres primarias en la carrera hacia la
candidatura presidencial demócrata, en Puerto Rico el domingo, y en
Montana y Dakota del Sur el martes, que Obama considera el día de su
victoria.
No se sabe si Clinton se rendirá después de que
Obama reúna a los 2.026 delegados, ya que ella también cuenta con la
ventaja del voto popular.
Hasta la fecha, Clinton ha obtenido el 47,9 por
ciento del voto popular, incluido en los estados de Florida y Michigan,
frente al 47,4 por ciento de Obama.
Algunos demócratas temen que si el voto popular
realmente pesa en la carrera, la lucha seguirá adelante, reduciendo la
fuerza del partido para cuando tenga que enfrentarse al rival por el
Partido Republicano, John McCain, en noviembre.