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Clinton y Obama siguen en la cuerda floja cerca del fin de las primarias
  15.05.2008 Actualizado a las 08:25:58
 

     WASHINGTON, 14 may (Xinhua) -- A pesar de la clara victoria en  las primarias de Virginia Occidental que se celebraron el martes,  el nombramiento de la ex primera dama Hillary Rodham Clinton como  candidata de los demócratas durante la convención del partido  sigue sin estar garantizado, aunque tampoco lo está el de Barack  Obama. 

     La victoria de Clinton con un margen del 40 por ciento no ha  sido una sorpresa en este estado, en el que existe un amplio  porcentaje de población blanca, ancianos, mujeres y personas sin  titulación universitaria, en definitiva, el principal grupo de  apoyo de la senadora. 

     Aparte de la popularidad de la ex primera dama entre estos  grupos de votantes, la victoria del martes podría justificar la  permanencia de Clinton en la pugna por la candidatura demócrata,  ante lo que alega sus buenos resultados en estados que podrían  inclinar la balanza a favor de los demócratas en las  presidenciales de noviembre. 

     "Esperamos que los superdelegados tengan en cuenta los  resultados en algunos de estos estados y reconozcan que la  senadora Clinton sería la mejor candidata para vencer a John  McCain [candidato de los republicanos]", indicó el estratega de la campaña de Clinton, Howard Wolfson. 

     Sin embargo, los números no favorecen a la senadora, que se  sitúa 165 delegados por detrás de Obama para la convención del  partido a finales de agosto a falta de que se completen sólo cinco primarias en los próximos 21 días para que acabe la contienda. 

     Obama supera también a Clinton en número de superdelegados  desde la semana pasada y apenas le faltan 147 delegados para que  su victoria sea matemática. 

     La promesa de Clinton de "luchar hasta el final" se enfrenta a  dificultades económicos, ya que a pesar de que ha puesto 6  millones de dólares de su propio bolsillo en el último mes, sobre  sus espaldas pesa una deuda de 20 millones de dólares, muestra de  la crisis financiera a la que se enfrenta su apuesta por la Casa  Blanca. 

     El equipo de su campaña ha sufrido cambios en momentos  decisivos después de que algunos asesores presentaran su dimisión  ante la probable pérdida de su candidata y abogaran por abandonar  la carrera, según divulgó recientemente el diario Wall Street  Journal. 

     El camino a la victoria, delineado por sus asesores, da por  hecho que Clinton obtendrá buenos resultados en las cinco  primarias que quedan por celebrarse y recibirá, como reivindica,  el apoyo de los 366 delegados de Michigan y Florida, donde las  votaciones se declararon ilegales después de que ambos estados  adelantaran su paso por las urnas antes del Súper Martes del 5 de  febrero. 

     La campaña de la senadora deberá también reforzar los esfuerzos para que sus superdelegados no se pasen al bando de Obama, así  como para obtener el respaldo de los 246 superdelegados indecisos. 

     Sin embargo, no parece que todo esto sea una tarea fácil. 

     A pesar de las perspectivas optimistas y la ventaja insuperable de contar con el amplio apoyo de la población afroamericana, Obama no presenta una situación mucho más alagüeña que Clinton en esta  carrera de fondo para convertirse en el primer presidente  afroamericano de la historia de su país. 

     El hecho de que no haya podido lograr los grandes estados ni  hacerse con el respaldo de la clase trabajadora y de los votantes  demócratas más conservadores despierta dudas sobre su capacidad de ganar en noviembre. 

     Las encuestas a pie de urna efectuadas por la CNN en Virginia  Occidental dieron muestra de que los votantes de Clinton están  divididos entre el voto a favor de Obama y a favor de McCain en  caso de que la senadora no participe en las presidenciales. 

     Además del controvertido papel que el color de piel ha  desempeñado en estas primarias, la campaña de Obama ha recibido  otro duro golpe por lo que Michael Gerson, columnista del  Washington Post, describió como "instinto académico". 

     "Su primer instinto, el académico, es explicar y analizar, algo loable para politólogos que comparten esa particular voción. Sin  embargo, este acercamiento siempre sitúa a la persona que se  pronuncia en una situación de superioridad", indicó Gerson. 

     Esto explicaría la eficacia que ha demostrado entre muchos  votantes la nueva estrategia de Clinton de describir a su  contendiente como élite política alejada del país del día a día. 

     Continuando con su campaña en los estados que aún no se han  pronunciado, el equipo de Obama se prepara para un enfrentamiento  con McCain, y muestra de ello es el discurso pronunciado en la  noche del martes en Missouri.