WASHINGTON, 14 may (Xinhua) -- A pesar de la clara
victoria en las primarias de Virginia Occidental que se celebraron el
martes, el nombramiento de la ex primera dama Hillary Rodham Clinton como
candidata de los demócratas durante la convención del partido sigue
sin estar garantizado, aunque tampoco lo está el de Barack Obama.
La victoria de Clinton con un margen del 40 por
ciento no ha sido una sorpresa en este estado, en el que existe un amplio
porcentaje de población blanca, ancianos, mujeres y personas sin
titulación universitaria, en definitiva, el principal grupo de apoyo
de la senadora.
Aparte de la popularidad de la ex primera dama entre
estos grupos de votantes, la victoria del martes podría justificar la
permanencia de Clinton en la pugna por la candidatura demócrata,
ante lo que alega sus buenos resultados en estados que podrían
inclinar la balanza a favor de los demócratas en las presidenciales
de noviembre.
"Esperamos que los superdelegados tengan en cuenta
los resultados en algunos de estos estados y reconozcan que la
senadora Clinton sería la mejor candidata para vencer a John McCain
[candidato de los republicanos]", indicó el estratega de la campaña de
Clinton, Howard Wolfson.
Sin embargo, los números no favorecen a la senadora,
que se sitúa 165 delegados por detrás de Obama para la convención del
partido a finales de agosto a falta de que se completen sólo
cinco primarias en los próximos 21 días para que acabe la contienda.
Obama supera también a Clinton en número de
superdelegados desde la semana pasada y apenas le faltan 147 delegados
para que su victoria sea matemática.
La promesa de Clinton de "luchar hasta el final" se
enfrenta a dificultades económicos, ya que a pesar de que ha puesto 6
millones de dólares de su propio bolsillo en el último mes, sobre
sus espaldas pesa una deuda de 20 millones de dólares, muestra de la
crisis financiera a la que se enfrenta su apuesta por la Casa
Blanca.
El equipo de su campaña ha sufrido cambios en
momentos decisivos después de que algunos asesores presentaran su dimisión
ante la probable pérdida de su candidata y abogaran por abandonar la
carrera, según divulgó recientemente el diario Wall Street Journal.
El camino a la victoria, delineado por sus asesores,
da por hecho que Clinton obtendrá buenos resultados en las cinco
primarias que quedan por celebrarse y recibirá, como reivindica, el
apoyo de los 366 delegados de Michigan y Florida, donde las votaciones se
declararon ilegales después de que ambos estados adelantaran su paso por
las urnas antes del Súper Martes del 5 de febrero.
La campaña de la senadora deberá también reforzar
los esfuerzos para que sus superdelegados no se pasen al bando de Obama,
así como para obtener el respaldo de los 246 superdelegados
indecisos.
Sin embargo, no parece que todo esto sea una tarea
fácil.
A pesar de las perspectivas optimistas y la ventaja
insuperable de contar con el amplio apoyo de la población afroamericana,
Obama no presenta una situación mucho más alagüeña que Clinton en esta
carrera de fondo para convertirse en el primer presidente
afroamericano de la historia de su país.
El hecho de que no haya podido lograr los grandes
estados ni hacerse con el respaldo de la clase trabajadora y de los
votantes demócratas más conservadores despierta dudas sobre su capacidad
de ganar en noviembre.
Las encuestas a pie de urna efectuadas por la CNN en
Virginia Occidental dieron muestra de que los votantes de Clinton están
divididos entre el voto a favor de Obama y a favor de McCain en caso
de que la senadora no participe en las presidenciales.
Además del controvertido papel que el color de piel
ha desempeñado en estas primarias, la campaña de Obama ha recibido
otro duro golpe por lo que Michael Gerson, columnista del Washington
Post, describió como "instinto académico".
"Su primer instinto, el académico, es explicar y
analizar, algo loable para politólogos que comparten esa particular voción.
Sin embargo, este acercamiento siempre sitúa a la persona que se
pronuncia en una situación de superioridad", indicó Gerson.
Esto explicaría la eficacia que ha demostrado entre
muchos votantes la nueva estrategia de Clinton de describir a su
contendiente como élite política alejada del país del día a día.
Continuando con su campaña en los estados que aún
no se han pronunciado, el equipo de Obama se prepara para un
enfrentamiento con McCain, y muestra de ello es el discurso pronunciado en la
noche del martes en Missouri.