WASHINGTON, 13 may (Xinhua)
-- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se encuentra realizando
entre los días 13 y 18 de mayo una gira en Oriente Medio que incluye
visitas a Israel, Arabia Saudí y Egipto. El segundo viaje de Bush a la
región desde enero tiene como propósito impulsar las conversaciones de paz
palestino-israelíes, pero es dudoso que logre cualquier progreso
real.
PROGRAMA APRETADO
En su apretado itinerario de una semana, Bush se
reunirá con el presidente israelí, Shimon Peres, y el primer ministro Ehud
Olmert y asistirá a la ceremonia de conmemoración del 60 aniversario de
la fundación de Israel, en la que ofrecerá un discurso en el
Parlamento israelí. Viajará el viernes a Arabia Saudí para reunirse
con el rey Abdullah y conmemorar el 75 aniversario del establecimiento de
relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Arabia Saudí.
Durante su visita de dos días a Egipto, Bush se
reunirá con su homólogo egipcio Hosni Mubarak, con el rey Abdullah II de
Jordania, y con el líder palestino Mahmud Abbas. Además, ofrecerá un
discurso en el Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio.
Estas sucesivas reuniones entre los líderes de
Estados Unidos y de diversos países de Oriente Medio, que tienen
principalmente una meta -- el proceso de paz por el que se ha luchado
durante 17 años en la región-- se han hecho muy familiares para el pueblo,
aunque no han tenido hasta ahora resultados alentadores.
A pesar de las pesimistas opiniones sobre la visita
de Bush a Oriente Medio, los analistas creen que el viaje es en cierta
medida una obligación para que el presidente estadounidense renueve
su compromiso en la región, dado que las conversaciones
palestino-israelíes se están viendo amenazadas por nuevos problemas,
que también están afectando al desarrollo económico de Estados
Unidos.
PROBLEMATICO HAMAS
Antes del regreso de Bush al Medio Oriente, Egipto
había mantenido constantes negociaciones con el Movimiento de
Resistencia Islámica (Hamas) y otras facciones palestinas sobre los
posibles términos de un alto el fuego, mientras que el gobierno israelí
calculaba por su parte los pros y contras de firmar un acuerdo con Hamas
para llegar a una tregua en Gaza, controlada por el movimiento.
Israel informó de que considerará con seriedad la
propuesta de paz, siendo consciente de que puede que no haya otra opción
para estabilizar la situación en la frontera entre Israel y Gaza. Sin
embargo, también preocupa al país que un alto el fuego pueda
favorecer la legitimación de Hamas, que está considerado por Israel
y Estados Unidos como "organización terrorista".
Bush indicó recientemente que Hamas, cuyo objetivo
en política exterior es destruir Israel, ha debilitado la paz en el
Oriente Medio, y que no cree que el movimiento cambie de política.
No es probable que los líderes de Estados Unidos e
Israel cambien su postura sobre Hamas, ni viceversa. Pero también es un
hecho que Bush, quien abandonará la Casa Blanca en enero del próximo
año, desea realmente que se firme un tratado de paz entre palestinos e
israelíes, y considera el posible acuerdo como su importante legado
político.
Abbas "no puede redactar un tratado de paz en nombre
de todos los palestinos si no puede representarlos a todos ellos, y las
discrepancias entre Gaza y Cisjordania significan que no puede",
declaró Jon Alterman, director del programa para Oriente Medio
del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en un
seminario.
Por todo ello, Bush tendrá que tratar de conversar
con sus aliados en Oriente Medio para averiguar cómo encontrar solución
al problema que supone Hamas.
CRECIENTES PRECIOS DEL PETROLEO
La Casa Blanca calificó la prevista reunión con el
rey Abdullah de Arabia Saudí como una visita para fortalecer la ya estrecha
relación personal entre Bush y el monarca saudí, quienes también se
reunieron durante el viaje de Bush en enero.
Durante su visita de enero a Arabia Saudí, Bush
pidió al rey Abdullah que aumentara la producción de crudo para frenar la
subida de los precios del petróleo. Meses después, los altos precios
del petróleo, que afectan la economía norteamericana, siguen siendo un
tema clave de las conversaciones entre los dos dirigentes.
Pero los analistas pronostican que la cumbre entre
los dirigentes de EE.UU. y de Arabia Saudí no pondrá solución a la
preocupación de EE.UU. sobre los crecientes precios del petróleo.
Fin