LONDRES, 11 may (Xinhua) -- Investigadores
británicos han encontrado que los bebés que escuchan discursos en lengua
extranjera durante sus primeros meses de vida hallan más fácil
aprender idiomas en las escuelas o como adultos, según informó la
prensa local.
Psicólogos de la Universidad de Bristol indicaron
que el cerebro en desarrollo pasa por un período de "programación" en la
infancia que establece para la vida del individuo su capacidad para
reconocer sonidos clave en cualquiera que se convierta en su lengua
nativa, indicó el rotativo The Sunday Telegraph.
Este proceso ayuda al cerebro a dotar de sentido a
un discurso mediante la filtración de sonidos no utilizados en la
lengua nativa, pero también hace más difícil reconocer sonidos no
familiares de lenguas extranjeras, indicaron los investigadores, que
añadieron que los bebés expuestos a múltiples lenguas durante sus primeros
meses de vida retengan la habilidad de reconocer sonidos de todas las
lenguas que hablan.
"Cuando un bebé nace, tiene la capacidad de
distinguir cada tipo de discurso. Incluso si los padres son ingleses, el
bebé tiene la capacidad de distinguir sonidos vocales griegos y
chinos. A los seis meses un niño puede sólo distinguir vocales de su
lengua nativa, y en otros dos o tres meses lo mismo ocurre con
los sonidos consonantes. Así que a los nueve o diez meses de vida, la
habilidad para los idiomas queda reducida sólo a la lengua
nativa", señaló Nina Kazanina, experta en psicología lingüística de la
Universidad de Bristol.
Kazanina explicó que esto ocurre porque el cerebro
está tratando de dotar de sentido a los sonidos utilizados en un
discurso en el contexto de la lengua nativa, y aplica una especie de
filtro para ayudar a facilitar el entendimiento de las palabras.
Utilizando técnicas que miden los niveles y la
localización de la actividad eléctrica en el cerebro en respuesta a los
diferentes sonidos de discursos, Kazanina halló que mientras los
hablantes de irlandés gaélico generaron dos estados separados de
actividad cuando escuchaban los sonidos "k" y "g" duros y suaves,
los hablantes en inglés sólo generaban un único estado de actividad
ante ambos sonidos, al ser incapaces de detectar las diferencias tan
sutiles.
Esta realidad, explicó Kazanina, puede ser
perjudicial a la hora de aprender lenguas extranjeras, aunque resulte útil
para aprender la lengua nativa.
Esto explicaría porque los angloparlantes tienen muy
difícil aprender francés en comparación con los hispanohablantes e
italohablantes, que tienen más sonidos similares en sus lenguas
nativas.
Sin embargo, también surtir el efecto contrario, y
así los angloparlantes lo tienen más sencillo a la hora de pronunciar las
vocales rusas que los rusos al pronunciar las vocales inglesas.
Lo mismo les sucede a los chinos y
japoneses, incapaces de detectar la diferencia entre "r" y "l", lo que les confunde
a la hora de aprender inglés.