SANTIAGO, 10 may (Xinhua) -- Los miles de chilenos
desplazados producto de la actividad eruptiva del volcán Chaitén
permanecen en la más completa incertidumbre, a una semana de iniciada la
emergencia.
Los refugiados han sido reubicados en distintos
albergues y centros de acogida en otras ciudades del sur de Chile,
mientras el gobierno central realiza varios esfuerzos por incorporar
laboralmente a los desplazados.
En tanto, el fuerte olor a azufre y la actividad
volcánica del macizo, durante la madrugada de este sábado, mantienen en
alerta a los que se encuentran en el límite de la zona de riesgo.
La barrera policial fue levantada en Puerto
Cárdenas, que es el límite de los 50 kilómetros que el Ejecutivo decretó
como zona de peligro y la que se ordenó evacuar luego de la erupción.
Cerca de la zona más afectada, en la localidad de
Palena, se encuentran aproximadamente 180 personas refugiadas, quienes
este sábado se reunieron con la intención de motivarse entre amigos y
familiares.
De acuerdo a las cifras oficiales, en la provincia
de Chiloé, existen cerca de 1.500 personas ubicadas en internados y
albergues municipales.
El gobierno destinó cerca de 435 mil dólares para
capacitar a los albergados en Chiloé y ayudarlos a encontrar un nuevo
trabajo, con un bono de 325 dólares que incluye acceso a sala cuna y
movilización.
Durante la próxima semana se iniciarán las gestiones
de arriendo de viviendas en la zona de Chiloé, que debería ir aparejado
con una oportunidad de trabajo para reducir la inquietud de las familias
desplazadas.
En horas de esta tarde, la presidenta Michelle
Bachelet llegó a la zona de Alto Palena, acompañada del denominado
"ministro en campaña", José Goñi, y de la directora de la Oficina Nacional
de Emergencia (Onemi), Carmen Fernández
La mandataria se encuentra reunida con las
comunidades de la zona que le están transmitiendo sus problemas,
específicamente la necesidad de una conectividad terrestre con áreass más
pobladas.
Los problemas de conectividad vial que sufre esta
zona del territorio chileno, 1.200 kilómetros al sur de Santiago, también
obligaron a Bachelet a usar un avión de la Fuerza Aérea para llegar
al lugar. Fin