LISBOA, 9 may (Xinhua) -- El presidente de Portugal,
Aníbal Cavaco Silva, promulgó hoy el Tratado de Lisboa, firmado por los 27
estados miembros de la Unión Europea el 13 de diciembre del 2007 en
la capital portuguesa.
"La Unión Europea es un ancla decisiva para Portugal
y el Tratado de Lisboa es un desafío para el cual el país se debe preparar
para garantizar influencia y defender sus intereses", dijo el jefe de
estado portugués en el Palacio de Belem, sede del gobierno.
Cavaco Silva eligió el Día de Europa como fecha para
la realización del acto protocolario de ratificación del decreto del
Tratado de Lisboa, para "recordar cuánto los europeos debemos al
proyecto de construción europea".
Para el presidente lusitano, el Tratado de Lisboa
representa un "paso al frente" en la construcción de una Europa más unida
y solidaria.
Cavaco Silva subrayó los valores consagrados en el
tratado, en lo que respecta a dignidad humana, libertad, democracia,
estado de derecho, igualdad de derechos de los hombres y mujeres.
Según el presidente Cavaco Silva, el tratado
profundiza las nuevas políticas en el dominio de la energía, ambiente,
política externa, seguridad y defensa, para después proyectar a Europa en
el mundo.
"Hay que preparar la buena aplicación del tratado
por una unión europea más eficaz", dijo Cavaco Silva, refiriéndose a la
necesidad de responder a los desafíos y problemas ciudadanos como el
desempleo, inseguridad, alteraciones climáticas y exclusión social.
Cavaco Silva dijo que el éxito del nuevo tratado
"exige determinación política y convergencia de esfuerzos entre los
líderes e instituciones europeas".
En lo que respecta a Portugal, alertó sobre los
desafíos y oportunidades que el Tratado plantea, y dijo que el país se
debe preparar para "sacar el mejor partido del mismo, adaptándose a una
nueva arquitectura institucional de forma eficiente.
Una decena de países miembros de la UE ya
ratificaron el Tratado y hasta el fin de año los 17 restantes deberán
hacerlo para que éste entre en vigor en el inicio del 2009.
El Tratado de Lisboa, que substituyó al proyecto de
Tratado Constitucional rechazado en 2005 en referendos en Francia y
Holanda, tendrá que ser ratificado por todos los estados miembros antes de
entrar en vigor. Fin