Por: Juan Limachi
PANAMA, 9 may (Xinhua) -- Fernando Sola, un
aventurero argentino de 44 años, que se preocupa por la situación de
pobreza en la que se encuentran los niños de la calle, lleva un mensaje
de solidaridad a lo largo del continente americano viajando en un
vetusto bus reparado como dormitorio.
Este émulo de Don Quijote ahora se encuentra en
Panamá, y conversó en la estrechez de su bus-dormitorio con la Xinhua para
hablar sobre su itinerario a lo largo de las 55 mil millas.
Haciendo un alto en su recorrido "quijotesco", este
hombre que ya pinta canas, habla con entusiasmo de su proyecto "Caritas
Felices", iniciado con su esposa Isabel y su hija Dulcinea, que
trabajan desde México monitoreando el recorrido de este
aventurero vía Internet.
Sola partió el pasado 5 de febrero de Jacksonville,
Florida ( Estados Unidos), y en el camino conoció a Horacio González, un
abogado mexicano de 28 años, que se identificó con este proyecto
y dejó todo para embarcarse en el bus "Caritas Felices", que
ostenta en sus costados placas de autos, dibujos infantiles y afiches
coloridos.
Luego de tres meses y dos días de viaje por caminos
y pueblitos de México y Centroamérica, arribaron el 7 de mayo a la Ciudad
de Panamá, donde fueron recibidos amigablemente por los vecinos del
Barrio de San Felipe, en plena Plaza Catedral, a una cuadra del
Palacio de Gobierno.
"Desde que llegamos a Panamá ya hemos entrado en
contacto con organizaciones como Casa Esperanza, con quienes tenemos una
serie de charlas y conversatorios para llevar el mensaje de que nuestra
sociedad en general tiene que preocuparse por el bienestar de los
niños porque ellos son el futuro de la humanidad", indicó.
Según Sola, la preocupación por los niños le viene
desde hace 10 años, cuando en un viaje que hizo desde Alaska (Estados
Unidos) a Argentina le llamó la atención "la cantidad de niños viviendo
y trabajando en las calles". Entonces decidió crear la Fundación
Caritas Felices y embarcarse en una gira que le llevó nueve años
planificar.
"Durante el recorrido, a veces, hemos tenido
experiencias tristes como la vez cuando agentes de Aduanas no nos dejaron
pasar un camión lleno de ropa y ayuda para los niños pobres de un país
vecino, pero la verdad es que hemos tenido cosas más positivas y
alentadoras, que nos animan a seguir con este proyecto", expresó.
Antes de llegar a su meta en la parte austral de la
Tierra del Fuego, Argentina, en los siguientes 3 meses, también tendrán
que pasar una parte de la amazonía sudamericana, plagado de insectos,
lagartos, pirañas y otros peligros propios de la región.
"No nos sentimos cansados, pero sí estamos
preocupados por la existencia de niños viviendo en las calles y ellos nos
animan a realizar esta cruzada para mejorar la vida de estos infantes, con
la ayuda de toda la sociedad, el gobierno, el sector privado y la
sociedad", puntualizó.
Esta es la segunda vez que Sola lleva a cabo este
recorrido, la primera lo hizo hace 10 años y gracias a ese viaje logramó
captar la atención de la Organización Ripley, Aunque Ud- No lo Crea, con
sede en Florida, Estados Unidos.
Ripley exhibirá a fin de este año, en la ciudad de
Londres, el vehículo con el cual el expedicionario argentino realizó el
primer recorrido y transmitirán mediante una pantalla gigante cada una
de las etapas de este viaje.
Otra de las metas de Sola es entrar en el Record
Guiness con la edición de un libro Titulado: "Deseos para un Mundo Mejor",
donde mostrará una cantidad innumerable de deseos escritos por personas
de todo el mundo, en varios idiomas; y todo tipo de recuerdos
coleccionados a lo largo del viaje.
"Aquí tenemos deseos escritos a mano en idioma
Chino, en Alemán, en Francés, en Español, en Inglés y en otras lenguas que
esperamos se convierta en el libro más grande del mundo vendible",
dijo.
Antes de alcanzar sus sueños de un mundo mejor para
los niños americanos, Sola tendrá que completar la vuelta al continente en
poco menos de siete meses, cuando retornará a su punto de partida en
Jacksonville, Florida.
Poco antes de despedirse afirmó que entre sus sueños
está, que algún día, no muy lejano, hará un recorrido por Europa y el
continente asiático, llevando su mensaje de solidaridad humana y los
deseos de construir un mundo mejor para los niños. Fin