BEIJING, 8 may (Xinhua) -- Los antílopes tibetanos o
chiru, animales en vías de extinción que viven en la meseta
Qinghai-Tíbet, al oeste de China, se han adaptado bien al paso de manera
ocasional por el lugar del tren de alta velocidad, según un
reconocido zoólogo chino.
El uso extensivo de pasos subterráneos muestra que
los hábitos migratorios de estos animales no se han visto afectados por la
construcción de la lína férrea de alta velocidad, aseguró Yang
Qisen, investigador del Instituto de Zoología de la Academia de
Ciencias de China, de acuerdo con la edición de hoy jueves del
rotativo China Daily.
En opinión del experto, la mayor parte de los
antílopes tibetanos viven en la parte oriental de la provincia de Qinghai
( noroeste). No obstante, cada mes de junio, las hembras embarazadas y
los miembros jóvenes migran a la región Hoh Xil del oeste de Qinghai y al
nordeste del Tíbet para dar a luz.
Los animales regresan en agosto, lo que significa
que pasan por debajo de las vías del ferrocarril dos veces al año,
señaló.
Yang dijo que su equipo de investigación había
patrullado la línea ferroviaria para inspeccionar el impacto que había
tenido el funcionamiento de la infraestructura en la fauna silvestre local
entre los meses del junio y septiembre durante los pasados cinco
años.
En 2004, un 96 por ciento de estos animales ultilizó
los pasos subterráneos, según las observaciones de los expertos. Depués de
2005, la cifra ha ascendido hasta el 98 por ciento, puntualizó
Yang.
El equipo de Yang elaboró un informe que se publicó
el mes pasado en la revista británica de contenido científico Nature.
Xia Lin, quien también participó en la elaboración del documento,
afirmó que "los antílopes ciertamente parece que se han adaptado al
ferrocarril".
Sin embargo, matizó que no se deben hacer
conclusiones apresuradas y que la situación todavía requiere una
evaluación más detenida, al agregar que "no podemos decir que el
ferrocarril no ha tenido ningún impacto en el entorno natural, pero éste
parece ser limitado".
Yang también señaló que la situación era distinta
durante la construcción, ya que en 2003, año en el que se iniciaron las
obras, un 75 por ciento de estos animales en peligro de extinción no
hicieron su migración anual y se detuvieron cerca de las obras de
construcción en la zona oriental de Qinghai para dar a luz.
Antes de que comenzara la construcción, el equipo de
Yang hizo una valoración del impacto medioambiental y diseñó el primer
paso subterráneo. Fin