BEIJING, 8 may (Xinhua) -- Los biocombustibles,
producidos a partir de cereales y considerados anteriormente una
prometedora alternativa al petróleo, se encuentran bajo una presión cada
vez mayor debido a la crisis alimentaria que afecta al mundo y que ha
provocado el caos en una docena de países.
Muchos argumentan que al destinar los cereales y los
cultivos que producen aceites a llenar tanques de vehículos, los
biocombustibles están haciendo crecer sin límites los precios
internacionales de los alimentos y poniendo en peligro a los países
más pobres.
Lo que es más, una gran proporción de selvas
tropicales y humedales, que contienen una gran biodiversidad, han sido
quemados y convertidos en parcelas para cultivar maíz para producir
etanol, soya para producir bio-diésel y aceite de palma.
ESCASEZ DE ALIMENTOS, SUBIDA DE PRECIOS
El presidente del Banco Africano de Desarrollo
(BAfD), Donald Kaberuka, afirmó que hasta 135 millones de africanos se han
visto profundamente afectados por los desbordados precios de los
alimentos.
Añadió que la escasez de alimentos en Africa
actualmente se eleva a 36 millones de toneladas, y que 12 países
africanos, en particular Guinea, Gambia, Djibouti, Egipto, Sudán y el
Chad, son los más afectados.
Los precios del arroz en el mercado asiático se han
casi triplicado este año, con países como Indonesia o Vietnam
imponiendo vetos a la exportación de alimentos con el fin de
asegurar el suministro nacional.
La crisis alimentaria es el tema central de muchos
recientes foros regionales e internacionales, e incluso los países
industrializados están ahora notando las consecuencias.
BIOCOMBUSTIBLES TRAS LA AMENAZA DEL HAMBRE
Para hacer frente a los crecientes precios del
petróleo, Estados Unidos está luchando desde hace mucho para desarrollar
fuentes de energía alternativas.
La producción de etanol del país se ha
cuadruplicado, desde los 6.000 millones de litros en el año 2000 hasta los
24.200 millones de litros estimados en 2007, con una gran parte de ellos
provenientes del maíz.
En diciembre de 2007, el presidente George W. Bush
firmó el Acta de Independencia y Seguridad Energética, que ordenaba un
aumento en la producción de etanol a partir de maíz hasta los 57. 000
millones de litros para el año 2015 y hasta los 136.000 millones de litros
para 2022.
Para asegurar que el acta se lleva a cabo, el
gobierno estadounidense prometió unos subsidios de 0,51 dólares por cada
3, 8 litros de etanol a partir de maíz.
Se estima que la producción de maíz en Estados
Unidos llegará a los 332 millones de toneladas en la temporada 2007-2008,
con 100 millones de toneladas de esa cosecha destinados a la producción
de etanol. Esto, inevitablemente, reducirá el suministro a los
mercados y hará aumentar los precios aún más.
Sin embargo, Washington no es el único gobierno que
utiliza cultivos para producir biocarburantes para reducir la presión por
los escasos recursos energéticos. Muchos países europeos e
incluso economías en vías de desarrollo como Malasia y Brasil también
dependen en gran medida de estas energías, vistas una vez como
ecológicas y más fáciles de producir.
VOCES CONTRA LOS BIOCOMBUSTIBLES
Un consejero del secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, pidió a Estados Unidos y a Europa el lunes que reduzcan la
producción de biocombustibles, o se arriesgarán a empeorar la crisis
alimentaria que afecta ya a millones de personas en los países más pobres
del mundo.
"Necesitamos reducir significativamente nuestros
programas de biocombustibles," afirmó Jeffrey Sachs, consejero especial de
Ban para objetivos de reducción de la pobreza, en una rueda de prensa
en Bruselas.
"Los biocombustibles eran comprensibles en una época
de precios bajos y grandes reservas de alimentos, pero no tienen sentido
ahora en condiciones de escasez mundial de alimentos," dijo Sachs.
En Estados Unidos, 24 senadores republicanos, entre
ellos el candidato a la presidencia, el senador John McCain, enviaron una
carta a la Agencia de Protección Medioambiental el viernes, pidiendo
que se efectúen cambios en el Acta de Energía del año pasado.
"Este programa (de etanol) subvencionado, pagado con
los impuestos de los ciudadanos, ha contribuido a vaciar las arcas
del estado y las mesas de comedor, y a empeorar la devastadora crisis
alimentaria en todo el mundo," afirmó McCain en una declaración.
Por otra parte, los activistas por el medio ambiente
también han emprendido una dura lucha contra los biocarburantes, ya que
creen que estos carburantes han provocado una rápida reducción de
las reservas naturales de carbono, como las selvas tropicales,
los humedales y otros terrenos salvajes, lo que también contribuye al
calentamiento global. Fin