SANTIAGO, 6 may (Xinhua) -- El volcán Chaitén, en el
sur de Chile, registró hoy una potente reactivación que obligó a las
autoridades a desalojar de manera total su zona de infruencia, por el
peligro que implica la expulsión de material incandescente.
Hasta ahora las erupciones han sido de cenizas,
rocas y gas, sin que se haya registrado una explosión en su interior, una
de las alternativas previstas por vulcanólogos del Servicio Nacional de
Geología y Minería.
La emisión de cenizas tóxicas aumentó
considerablemente luego de cinco días de iniciar su actividad, la que tomó
por sorpresa a las autoridades locales.
Las cenizas afectan el sur de Chile y de Argentina,
y por segundo día consecutivo, se suspendieron las actividades escolares
en localizades aledañas en ambas naciones.
Las autoridades no han determinado si los pobladores
de Chaitén, 1.150 kilómetros al sur de Santiago, podrán volver pronto a
sus casas debido a la cercanía del volcán, a unos 10 kilómetros, y lo
incierto de la erupción.
"No sabemos qué va a pasar con el volcán. Si puede
continuar lanzando ceniza o si puede aparecer lava", dijo la presidenta
Michelle Bachelet, quien dirige las tareas de ayuda a los
habitantes.
Las autoridades advirtieron que no existe un
registro histórico del volcán, ya había permanecido dormido al menos 450
años.
Sin embargo, han advertido que la erupción del
Chaitén es de las más peligrosas.
Chile tiene la segunda cadena volcánica más extensa
y de mayor actividad en el mundo, después de Indonesia.
Al menos 125 de sus cerca de 2.000 volcanes son
considerados potencialmente activos.
El pasado 1 de enero entró en erupción el Llaima, lo
que generó el estado de alerta en la región de La Araucanía.
En Chile, el primer informe de actividad volcánica
fue sobre el Volcán Antuco, llamado Angol en honor del sacerdote Diego
Rosales, autor de la "Historia General del Reino de Chile", y que en 1624
lanzó humo y lava.
Según la tradición de los indígenas mapuche
chilenos, los volcanes constituían el hogar del Pillán, el padre fundador
de las razas y linajes, y cuando entran en erupción es porque desataba su
ira por el mal comportamiento de los hombres.
Los incas tenían como costumbre ofrecer cada año el
sacrificio de diez doncellas para evitar la furia de los volcanes.
Fin