WASHINGTON, 4 may (Xinhua) -- El Gobierno chino ha
hecho esfuerzos impresionantes para traer al Tibet al mundo moderno del
siglo XXI y preservar su cultura tradicional, manifestó un
periodista estadounidense el domingo.
David Jones, editor adjunto del Washington Times,
dijo en una entrevista electrónica con Xinhua que durante su viaje al
Tibet el pasado mes de septiembre había visto cómo importantes sumas de
dinero se habían dedicado a la restauración de templos y museos.
Los cantos y las danzas tibetanas tradicionales
también se habían mantenido vivas como parte de los esfuerzos del Gobierno
por preservar la cultura tibetana, indicó.
"Se han gastado grandes sumas en preservar y
restaurar los templos y monasterios tibetanos... Se han gastado ya casi 30
millones de dólares estadounidenses sólo en el Palacio de
Potala", escribió el periodista en un reportaje sobre su viaje al Tibet
que se publicó en octubre.
"El Gobierno también patrocina a grupos de danza y
teatro profesionales y aficionados y dedica hasta un tercio de la
extensión total del Tibet para reservas naturales", añadió.
En su reportaje publicado en octubre, Jones señaló
que los funcionarios de Beijing y Lhasa parecen haber llegado a la misma
conclusión de que preservando la cultura más original del planeta
pueden atraer turistas a la región.
Jones recordó que, antes de su viaje, tenía una
"visión romántica" del Tibet como lugar retrasado y muy religioso, pero
que se sorprendió de encontrar un Tibet tan moderno con autopistas de
primera clase, muchos automóviles y buenas comunicaciones, y que incluso
los pastores tenían teléfonos celulares y motocicletas.
"Me parece obvio que el Gobierno ha gastado mucho
dinero en construir infraestructuras", expresó. "La recepción de telefonía
móvil en algunas partes del Tibet es incluso mejor que en
Virginia Occidental".
Asimismo, encontró que el Gobierno de la Región
Autónoma del Tibet es "una mezcla de funcionarios tibetanos y Han en todos
los niveles".
Jones, que durante la década de 1980 estuvo
informando como periodista desde Hong Kong, dijo que había sido testigo
del dramático cambio de China en política, economía y vida social
durante varias visitas al país entre los años 1983 y 2007.
"Cada vez que fui a China, me emocionaba de ver
cuánto progreso y desarrollo se había (conseguido) en tan poco
tiempo".
Jones indicó que estaba sorprendido de ver con
cuánta mayor libertad contaba el pueblo chino actualmente para elegir sus
profesiones y viajar al extranjero, entre otras actividades.
Señaló también que se había dado cuenta de que los
occidentales no deberían rechazar el modo de desarrollo de China, basado en
sus 5.000 años de historia. Los occidentales deberían reconocer
cuánto ha cambiado China en tan poco tiempo y el desafío que supone
acometer estos cambios en un país tan poblado. Fin