SANTIAGO, 1 may (Xinhua) -- Las economías de
Argentina y Brasil han visto afectadas sus capacidades de innovación
tecnológicas por el lento proceso de industrialización que han registrado
desde el pasado siglo.
Así lo advierte un artículo del último número de la
revista de la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL), donde se
analiza los factores condicionantes de la innovación tecnológica en
ambos países.
Argentina y Brasil han basado sus estrategias de
industrialización en la sustitución de importaciones y pese a los
avances en ambos países, en comparación con otras naciones
latinoamericanas, sus estructuras industriales son aún frágiles y
heterogéneas.
Los profesores Eduardo Gonalves, Mauro Borges Lemos
y Joo de Negri, autores del artículo, evalúan comparativamente los
factores que condicionan actualmente la innovación tecnológica de las
empresas industriales en esos dos países.
Para ello analizan las etapas que tuvieron los
procesos de sustitución de las importaciones en Argentina y Brasil.
La primera se extiende desde comienzos del siglo XX
hasta la segunda guerra mundial, con el desarrollo de industrias de bienes
de consumo no duraderos, como los productos alimenticios, y bienes de
consumo simples como mobiliario, prendas de vestir, calzado, herramientas y
utensilios agrícolas, entre otros.
En la segunda etapa, hasta comienzos de los años
1970, se consolidaron la capacidad de producción de bienes de consumo
duraderos y el complejo industrial vinculado a la metalurgia y
los productos de metal.
La tercera etapa se caracterizó por la inserción y
el fortalecimiento de la industria química básica, la metalúrgica,
la del papel y la celulosa y otras industrias de bienes intermedios,
así como las de bienes de capital mayores y más complejos.
No obstante, el desarrollo de la industria de bienes
de capital y de las áreas que producen a gran escala no fue seguido por el
surgimiento de sectores de instrumentos y máquinas de naturaleza
especializada y compleja, o que hicieran uso intensivo de
conocimiento.
Por eso, este proceso de industrialización tardío e
incompleto afectó la capacidad de innovación en las economías de Argentina
y Brasil.
Según los autores, con el agotamiento del modelo de
sustitución de importaciones, la posibilidad de desarrollar la capacidad
tecnológica nacional se vio dificultada por las transformaciones
institucionales de las décadas de 1980 y 1990 en ambas naciones.
Los resultados del estudio destacan cuatro
características de las empresas industriales brasileñas en cuanto a su
capacidad de introducir nuevos productos en el mercado interno:
La primera característica destcaca la importancia de
la adquisición externa de tecnología mediante la compra de
investigación y desarrollo (I+D), licencias, adquisición de
conocimiento práctico, patentes, marcas registradas, servicios de
consultoría y acuerdos de transferencia tecnológica;
La segunda subraya la débil capacidad interna de
investigación y desarrollo y la tercera está relacionada con la
contribución relativamente pequeña que hace la adquisición de maquinaria y
equipos a la innovación en materia de productos; y la última, el
destacado papel de la exportación como inductor de innovaciones.
En Argentina estas cuatro características también
son muy pronunciadas, pero con algunas diferencias. En este caso, son
los gastos en otros conocimientos externos y en proyectos
industriales los que más contribuyen a la probabilidad de innovar en
productos, mientras que la compra de I+D ocupa el segundo lugar.
Asimismo, difiere entre uno y otro país la
contribución que hacen las variables de inserción externa a la innovación
relativa a productos en las empresas.
Mientras que en Brasil las exportaciones son
claramente el factor preponderante, en Argentina el aporte de las
exportaciones y el de las importaciones son similares.
Los autores sostienen que los factores que
determinan la propensión de las empresas argentinas y brasileñas a innovar
en productos son el esfuerzo innovador en sus diversas modalidades y
la inserción externa,sobre todo las exportaciones.
Asimismo, concluyen que las empresas de Argentina y
Brasil tienen poca capacidad interna para llevar a cabo actividades de
investigación y desarrollo que les permitan innovar. Fin