WASHINGTON, 1 may (Xinhua) -- El presidente de
Estados Unidos, George W. Bush, pidió hoy al Congreso una suma de 770
millones de dólares con el fin de aliviar la actual crisis alimentaria que
provoca el hambre y la violencia en el mundo.
Al intervenir en una conferencia de prensa en la
Casa Blanca, Bush dijo que había incluido la solicitud en un proyecto de
ley sobre la financiación de la guerra de Irak por valor de 70.000
millones de dólares para 2009, y que lo envió al Congreso el jueves
por la mañana.
"En algunas de las naciones más pobres del mundo, el
incremento de los precios de los alimentos puede significar la diferencia
entre comer cada día o irse a la cama con el estómago vacío",
manifestó el mandatario.
Bush añadió que Estados Unidos gastarían un total de
5.000 millones de dólares durante este año y el próximo en ayuda
alimentaria y programas relacionados.
El Gobierno estadounidense ha destinado 240 millones
de dólares para ayuda alimentaria de emergencia a principios de este mes
para tratar de aliviar la crisis alimentaria global, incluyendo 40
millones de dólares que se han proporcionado al Programa Mundial de
Alimentos (PMA).
El incremento de la población, la gran demanda de
alimentos y el mayor consumo de cultivos en biocombustibles han hecho que
los precios de los alimentos suban a lo largo del mundo.
Los precios de los alimentos de consumo corriente
como los cereales, el aceite o el azúcar se han incrementado al menos un
50 por ciento respecto al año pasado.
En parte, la crisis alimentaria ha sido el resultado
de las políticas respaldadas por la administración Bush, las cuales
fomentan la producción de biocombustibles a partir de cultivos como
fuentes de energía alternativas.
La estadísticas oficiales muestran que un 20 por
ciento del maíz producido en Estados Unidos fue utilizado para la
generación de combustible alternativo y se espera que la proporción
alcance el 25 por ciento este año.
La secretaria de Estado de Estados Unidos,
Condoleezza Rice, admitió el martes, mientras asistía a la reunión del
Cuerpo de Paz (Peace Corps) en Washington, que la decisión de cultivar maíz
para biocombustibles en el campo estadounidenses podría haber
contribuido, en parte, al encarecimiento de los alimentos.
"Aparentemente, ha habido algún efecto,
consecuencias no intencionadas de un esfuerzo por conseguir combustibles
alternativos", dijo Rice.
Jeffrey Sachs, economista de la Universidad de
Columbia en Nueva York, también señaló que el "subsidio para producir
etanol con maíz que está dando nuestro Gobierno realmente tiene poco
sentido".
"Hemos colocado nuestros alimentos en tanques de
gas", añadió. Fin