BEIJING, 28 abr (Xinhua) -- Alentado por
algunas fuerzas occidentales que trataron de avivar el sentimiento contra
China recientemente, el Dalai Lama realizó una gira mundial, similar a sus
viajes del año pasado a Alemania, Canadá y Estados Unidos cuando se
vivía una ola de "amenaza de China" en el Occidente.
JUGAR LA "CARTA INTERNACIONAL"
Pese a su afirmación de que su itinerario no tiene
nada que ver con "actividades políticas", cada vez que el Dalai viaja ha
coincidido precisamente con algunos clamores contra China, lo que ha
provocado que la gente dude de sus afirmaciones.
Esta coincidencia en realidad evidencia algunas
necesidades mutuas ocultas entre la camarilla del Dalai y algunas fuerzas
occidentales.
Por un lado, algunas fuerzas desean usar a la
camarilla del Dalai para ejercer una mayor presión sobre China. Por otro,
la camarilla del Dalai ha tratado de promover su campaña a favor de la
"independencia del Tíbet" internacionalizando la cuestión del Tíbet
para presionar al gobierno chino.
La camarilla del Dalai ha pedido a la comunidad
internacional que vincule a la Olimpiada de Beijing con la cuestión del
Tíbet y que se establezcan los llamados grupos independientes para
"investigar completamente" los disturbios del 14 de marzo en Lhasa,
capital de la Región Autónoma del Tíbet de China. Esto sólo revela los
motivos ocultos de la camarilla del Dalai de alcanzar sus plan separatista
usando la influencia de algunas fuerzas extranjeras.
El Congreso de Estados Unidos adoptó a fines de la
década de los 80 del siglo pasado un proyecto de ley sobre el Tíbet
después de que el Dalai Lama presentara una "propuesta de paz de cinco
puntos" en Estados Unidos. Esta vez, el Congreso estadounidense y el
Parlamento Europeo, después de las repetidas solicitudes del Dalai Lama,
aprobaron resoluciones sobre el Tíbet.
Luego de cinco décadas en el exilio, la camarilla
del Dalai ha aprendido como atraer al Occidente esgrimiendo los derechos
humanos, la paz, la protección del medio ambiente y la cultura, entre
otras cosas. Pero nunca dicen una sola palabra sobre la inhumana
servidumbre en el Tíbet bajo su régimen ni sobre las atrocidades
cometidas por el Congreso de la Juventud del Tíbet.
La camarilla del Dalai no ha escatimado esfuerzos
para calumniar el desarrollo del Tíbet en las décadas pasadas, denunciando
"un genocidio cultural" y "una falta de libertad religiosa".
Sin embargo, las mentiras de la camarilla del Dalai
no pueden engañar a toda la gente del mundo durante mucho tiempo. Ingo
Nentwig, un sinólogo y etnólogo alemán que preside el departamento de
investigación del Museo de Etología en Leipzig, refutó la afirmación
del Dalai Lama de que el gobierno chino ha llevado a cabo un
"genocidio cultural" en el Tíbet.
"El concepto de 'genocidio cultural' es
completamente equivocado", dijo Nentwig en una reciente entrevista por
escrito con Xinhua.
"La cultura tibetana florece y prospera en China",
incluidos "idioma, literatura, estudio de la literatura oral, vida diaria
y arquitectura tradicional", dijo.
"La mayoría de los tibetanos reconoce las
oportunidades en un Tíbet moderno, que es parte de China y que está
abierto al mundo moderno", dijo el experto alemán.
SOLICITANDO SIMPATIA
A dondequiera que va el Dalai Lama monta
espectáculos para convencer a otros de que es incomprendido.
La camarilla del Dalai expresó en sus declaraciones
la llamada "inquietud", "simpatía", "tristeza" y "preocupación" como si el
Dalai Lama y sus seguidores fueran los más miserables e inocentes.
Ellos han tratado de convencer a otros de que no
tuvieron nada que ver con los disturbios del 14 de marzo en Lhasa y que no
tienen intención de dividir a China. Incluso han afirmado que apoyan
completamente los Juegos Olímpicos de Beijing y que, por lo tanto,
todas las críticas en su contra son "infundadas".
Pero los hechos muestran lo contrario. Algunos
alborotadores que se entregaron a la policía confesaron que la camarilla
del Dalai fue la que tramó los disturbios en Lhasa.
El hecho de que la camarilla del Dalai haya
mantenido a su "gobierno en el exilio" y de que los separatistas tibetanos
alteraran el relevo de la antorcha olímpica, sólo muestra que las
afirmaciones de la camarilla del Dalai de que no busca la
independencia del Tíbet y de que apoya la Olimpiada de Beijing no
son más que puras mentiras.
La camarilla del Dalai cree que haciéndose pasar por
la víctima y declarando su inocencia puede eludir su responsabilidad,
recibir la simpatía y sacar provecho de la siembra de la discordia.
Sin embargo, algunos medios de comunicación y
políticos occidentales que por un lado ignoran la violencia y los motivos
separatistas de la camarilla del Dalai, por otro elogian las
actividades de la camarilla a las que consideran como una lucha por
los derechos humanos y contra la opresión.
El presidente chino, Hu Jintao, dijo a principios de
este mes que el problema del Tíbet es completamente un asunto interno de
China y que el conflicto entre el gobierno central y la camarilla del
Dalai tiene que ver con la unificación nacional.
"Nuestro conflicto con la camarilla del Dalai no es
un problema étnico ni un problema religioso ni un problema de derechos
humanos. Es un problema que tiene que ver con la salvaguarda de la
unificación nacional o con la división de la patria", dijo Hu.
Los hechos están allí para que la gente distinga
entre los correcto y lo incorrecto. La camarilla del Dalai debe cesar sus
actividades separatistas si desea evitar quedar fuera de la
historia. Fin