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Comentario: Hacerse la víctima inútil para "ilusión de independencia del Tíbet"
  29.04.2008 Actualizado a las 14:32:04
 

     BEIJING, 28 abr (Xinhua) -- Alentado por algunas fuerzas  occidentales que trataron de avivar el sentimiento contra China  recientemente, el Dalai Lama realizó una gira mundial, similar a sus  viajes del año pasado a Alemania, Canadá y Estados Unidos cuando se  vivía una ola de "amenaza de China" en el Occidente. 

     JUGAR LA "CARTA INTERNACIONAL" 

     Pese a su afirmación de que su itinerario no tiene nada que ver  con "actividades políticas", cada vez que el Dalai viaja ha  coincidido precisamente con algunos clamores contra China, lo que ha  provocado que la gente dude de sus afirmaciones. 

     Esta coincidencia en realidad evidencia algunas necesidades  mutuas ocultas entre la camarilla del Dalai y algunas fuerzas  occidentales. 

     Por un lado, algunas fuerzas desean usar a la camarilla del Dalai  para ejercer una mayor presión sobre China. Por otro, la camarilla  del Dalai ha tratado de promover su campaña a favor de la  "independencia del Tíbet" internacionalizando la cuestión del Tíbet  para presionar al gobierno chino. 

     La camarilla del Dalai ha pedido a la comunidad internacional que  vincule a la Olimpiada de Beijing con la cuestión del Tíbet y que se  establezcan los llamados grupos independientes para "investigar  completamente" los disturbios del 14 de marzo en Lhasa, capital de  la Región Autónoma del Tíbet de China. Esto sólo revela los motivos  ocultos de la camarilla del Dalai de alcanzar sus plan separatista  usando la influencia de algunas fuerzas extranjeras. 

     El Congreso de Estados Unidos adoptó a fines de la década de los  80 del siglo pasado un proyecto de ley sobre el Tíbet después de que  el Dalai Lama presentara una "propuesta de paz de cinco puntos" en  Estados Unidos. Esta vez, el Congreso estadounidense y el Parlamento  Europeo, después de las repetidas solicitudes del Dalai Lama,  aprobaron resoluciones sobre el Tíbet. 

     Luego de cinco décadas en el exilio, la camarilla del Dalai ha  aprendido como atraer al Occidente esgrimiendo los derechos humanos,  la paz, la protección del medio ambiente y la cultura, entre otras  cosas. Pero nunca dicen una sola palabra sobre la inhumana  servidumbre en el Tíbet bajo su régimen ni sobre las atrocidades  cometidas por el Congreso de la Juventud del Tíbet. 

     La camarilla del Dalai no ha escatimado esfuerzos para calumniar  el desarrollo del Tíbet en las décadas pasadas, denunciando "un  genocidio cultural" y "una falta de libertad religiosa". 

     Sin embargo, las mentiras de la camarilla del Dalai no pueden  engañar a toda la gente del mundo durante mucho tiempo. Ingo Nentwig,  un sinólogo y etnólogo alemán que preside el departamento de  investigación del Museo de Etología en Leipzig, refutó la afirmación  del Dalai Lama de que el gobierno chino ha llevado a cabo un  "genocidio cultural" en el Tíbet. 

     "El concepto de 'genocidio cultural' es completamente equivocado",  dijo Nentwig en una reciente entrevista por escrito con Xinhua. 

     "La cultura tibetana florece y prospera en China", incluidos  "idioma, literatura, estudio de la literatura oral, vida diaria y  arquitectura tradicional", dijo. 

     "La mayoría de los tibetanos reconoce las oportunidades en un  Tíbet moderno, que es parte de China y que está abierto al mundo  moderno", dijo el experto alemán.  

     SOLICITANDO SIMPATIA 

     A dondequiera que va el Dalai Lama monta espectáculos para  convencer a otros de que es incomprendido. 

     La camarilla del Dalai expresó en sus declaraciones la llamada  "inquietud", "simpatía", "tristeza" y "preocupación" como si el  Dalai Lama y sus seguidores fueran los más miserables e inocentes. 

     Ellos han tratado de convencer a otros de que no tuvieron nada  que ver con los disturbios del 14 de marzo en Lhasa y que no tienen  intención de dividir a China. Incluso han afirmado que apoyan  completamente los Juegos Olímpicos de Beijing y que, por lo tanto,  todas las críticas en su contra son "infundadas". 

     Pero los hechos muestran lo contrario. Algunos alborotadores que  se entregaron a la policía confesaron que la camarilla del Dalai fue  la que tramó los disturbios en Lhasa. 

     El hecho de que la camarilla del Dalai haya mantenido a su  "gobierno en el exilio" y de que los separatistas tibetanos  alteraran el relevo de la antorcha olímpica, sólo muestra que las  afirmaciones de la camarilla del Dalai de que no busca la  independencia del Tíbet y de que apoya la Olimpiada de Beijing no  son más que puras mentiras. 

     La camarilla del Dalai cree que haciéndose pasar por la víctima y  declarando su inocencia puede eludir su responsabilidad, recibir la  simpatía y sacar provecho de la siembra de la discordia. 

     Sin embargo, algunos medios de comunicación y políticos  occidentales que por un lado ignoran la violencia y los motivos  separatistas de la camarilla del Dalai, por otro elogian las  actividades de la camarilla a las que consideran como una lucha por  los derechos humanos y contra la opresión. 

     El presidente chino, Hu Jintao, dijo a principios de este mes que  el problema del Tíbet es completamente un asunto interno de China y  que el conflicto entre el gobierno central y la camarilla del Dalai  tiene que ver con la unificación nacional. 

     "Nuestro conflicto con la camarilla del Dalai no es un problema  étnico ni un problema religioso ni un problema de derechos humanos.  Es un problema que tiene que ver con la salvaguarda de la  unificación nacional o con la división de la patria", dijo Hu. 

     Los hechos están allí para que la gente distinga entre los  correcto y lo incorrecto. La camarilla del Dalai debe cesar sus  actividades separatistas si desea evitar quedar fuera de la historia.  Fin