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ESPECIAL: Crisis de alimentos repercute en Brasil
  28.04.2008 Actualizado a las 15:16:19
 

     RIO DE JANEIRO, 27 abr (Xinhua) -- El alza vertiginosa del precio  del arroz -uno de los alimentos básicos de los brasileños- en los  supermercados, llevó al gobierno a suspender las exportaciones  estatales de ese grano. 

     Además, el gobierno propuso a los productores nacionales una  moratoria en las exportaciones hasta que se creen garantías de que  el mercado interno no quedará desabastecido en función de la demanda  externa. 

     "Queremos llegar a un acuerdo con el sector privado que durará el  tiempo que sea necesario para que tengamos la seguridad de que no  faltará arroz en Brasil", explicó el ministro de Agricultura,  Reinhold Stephanes. 

     En principio, el país no tiene problemas con la producción de  arroz. La cosecha de este año deberá ser de 11,9 millones de  toneladas para un consumo de poco más de 10,5 millones. Además, el  gobierno tiene reservas de 1,6 millones de toneladas. 

     Las reservas del gobierno se forman normalmente con compras  hechas a los productores para asegurar un precio mínimo, fijado y  garantizado por el gobierno. 

     Como la estructura de almacenamiento es precaria, al cabo de un  tiempo las reservas se exportan. 

     Ante el aumento de la demanda externa y los precios, el gobierno  brasileño ya había exportado unas 500.000 toneladas de aquellas  reservas. Esas son las ventas externas que efectivamente fueron  suspendidas, para usar los 1,1 millones restantes para bajar los  precios nacionales. 

     De cualquier forma, los productores tendrán un excedente de 1,4  millones de toneladas con los que esperan hacer excelentes negocios,  ahora que los precios internacionales suben sin parar. 

     Las razones para esa alza son varias. En el caso del arroz, la  principal es que grandes productores como China, India, Indonesia,  Malasia y Vietnam suspendieron sus ventas al exterior para  garantizar el abastecimiento interno. 

     Además, los especuladores internacionales están utilizando los  alimentos y otros "commodities" para crear escasez y alzas, como ya  venían haciendo con el petróleo, para compensar malos negocios en el  mercado de derivados. 

     En el caso del arroz, los precios en el mercado interno  respondieron rápidamente a la situación internacional: mientras que  en abril del año pasado un saco de 60 kilos (limpio) costaba 32  dólares, en el mismo mes de este año ya vale 39,5 dólares. 

     En los supermercados, los precios al consumidor para paquetes de  cinco kilos estaban esta semana en 4,82 dólares, con un aumento de  33 por ciento sobre el mes anterior. 

     Según el presidente de la Bolsa de Géneros Alimenticios de Río de  Janeiro, José de Souza, la demanda por arroz aumentó 50 por ciento  en abril y, en consecuencia, los precios al por mayor subieron 48  por ciento. 

     Frente a ese panorama, la propuesta del gobierno de suspender las  exportaciones y realizar subastas semanales con las reservas para  forzar la baja de los precios cayó como un balde de agua fría sobre  los productores. 

     "Nos quieren sacar el caramelo de la boca", protestó el  presidente de la Cámara Sectorial Nacional del Arroz, Francisco  Schardong. 

     "Restringir las exportaciones ahora sería un desastre", le hizo  eco el dirigente de la Federación de Cooperativas Arroceras de Río  Grande del Sur (el mayor productor nacional), André Barbosa Barreto. 

     Aparentemente firme, el ministro Stephanes anunció que a partir  del 5 de mayo empezarán las subastas de las reservas estatales,  teniendo como base el precio de 17 dólares por saco de 60 kilos (con  cáscara). 

     Pero para apaciguar a los productores dijo que todavía hay  espacio para exportar, ya que las reservas del gobierno, al entrar  al mercado de consumo, dejarán 2,5 millones de toneladas libres para  la exportación. 

     La tradición brasileña indica que quien paga las cuentas, al  final de este tipo de conflictos, es el consumidor. Habrá que  esperar el inicio de las subastas para comprobar si, efectivamente,  los precios vuelven a bajar. Fin