MANAGUA, 26 abr (Xinhua) -- La reunión de ministros
de Agricultura de los países de América Central y el Caribe y de la
Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) inicia hoy en
Managua en busca de acuerdos para enfrentar la crisis alimentaria.
Convocados por el presidente de Nicaragua, Daniel
Ortega, los ministros tienen el reto de diseñar políticas agroalimentarias
integrales que terminen a mediano y largo plazo con las revueltas,
disturbios e inestabilidad social que amenazan en especial a las
naciones al alta fragilidad económica.
Las revueltas en Haití, las protestas en Honduras,
el cierre de carreteras por productores agobiados por deudas bancarias en
el norte de Nicaragua y las protestas y bloqueos de carreteras en Puno,
Perú, indican la urgencia del asunto.
A la ola de protestas que comienza a tomar forma se
suman a las voces que reclaman por declaratorias de "estados de emergencia
alimentaria y energética", en algunos casos, en El Salvador, en
Costa Rica, en Nicaragua y en Perú.
Panamá ya tomó medidas de ahorro de energía, y el
alguna medida, Honduras, que restringió la circulación vehicular.
En Centroamérica, quienes claman por la aplicación
de un estado de emergencia alimentaria estiman que los gobiernos de la
región actúan con demasiada lentitud para enfrentar los síntomas de una
crisis que tan sólo comienza.
En países, como en El Salvador, algunas voces claman
por medidas que potencien al máximo la utilización de tierras ociosas para
incorporarlas a la actividad productiva nacional, porque siendo la
nación más pequeña de Centroamérica, no puede darse el lujo de
mantener tierras improductivas.
En otros, como Costa Rica, se escuchan lamentos que
ahora condenan el desmantelamiento del aparato productivo, especialmente
de la producción granos básicos ocurrido en la década de los años 80
del siglo pasado.
En ese contexto, Nicaragua, un país con un gran
potencial y una larga experiencia agroalimentaria, luce con enormes
oportunidades de retomar su viejo prestigio y liderazgo de "país granero"
de Centroamérica, capaz de satisfacer las necesidades del istmo
centroamericano.
Es una nación que mantiene intacta su capacidad
productiva, menguada un tanto por la falta de políticas crediticias en los
últimos 16 años, cuyo gobierno anunció recientemente que duplicará
la producción de frijol, maíz, arroz y sorgo para el consumo interno
y la exportación regional.
Nicaragua, que es autosuficiente en casi toda la
producción de granos básicos, únicamente satisface las necesidades
internas de arroz en un 50 por ciento e importa el restante 50 por ciento
de Estados Unidos.
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, anunció
que su país, con el apoyo de algunos países de la ALBA sustituirá las
importaciones de arroz con el incremento de las áreas dedicadas a la
producción del grano para el autoconsumo y la exportación.
La alternativa bolivariana está integrada por Cuba,
Venezuela, Bolivia, Dominica y Nicaragua.
Ortega llamó la atención sobre la decisión de dos
cadenas de supermercados estadounidenses, Sams Club, filial de Wal-Mart y
Costco, de racionar sus ventas de arroz a los consumidores.
"Esta situación nos tiene que hacer actuar con mayor
decisión a los nicaragüenses y a los centroamericanos, frente a esta
crisis alimentaria que está provocando un crecimiento vertiginoso de los
precios de los alimentos, pero particularmente del arroz" dijo
Ortega el jueves, en el departamento de Chontales, zona central del
país.
Recordó que en la Cumbre de la ALBA celebrada esta
semana se decidió "la creación de un fondo de 100 millones de dólares para
promover y desarrollar las capacidades productivas de los países que
integramos la alternativa."
"Somos el primer grupo de países que en el mundo
está dando una respuesta, como bloque, frente a la crisis alimentaria que
está viviendo la humanidad", añadió.
Anunció que Nicaragua presentará la iniciativa de la
ALBA en la cumbre de ministros de Agricultura que arranca este sábado en
la capital nicaragüense.
Ortega prometió que las fronteras de su país se
mantendrán abiertas al comercio regional, particularmente a las
exportaciones de granos básicos, por ejemplo, hacia El Salvador, que
depende de Nicaragua, "tratando de mantener el equilibrio para no
agredirnos y trabajar bajo una concepción de mercado justo", dijo.
Subrayó que llegó el momento de América Central,
rica en tierras productivas, en capacidades y experiencias humanas, de
diseñar programas agroalimentarios que con tecnología adecuada y
financiamiento oportuno, permitan a la región enfrentar los síntomas
de la crisis y aportar soluciones y salidas conjuntas a la misma.
Fin