CHENGDU, 26 abr (Xinhua) -- Cerca de 77.000
habitantes de una región del suroeste de China de mayoría tibetana serán
reubicados en un esfuerzo por protegerlos de una enfermedad ósea endémica
e incurable que los deja en condiciones de indefensión,
incapacitados para trabajar y sumidos en la pobreza, informaron hoy
fuentes de las autoridades locales.
Con una inversión de 1.100 millones de yuanes (157
millones de dólares) por parte del gobierno, un total de 17.067 hogares de
la prefectura autónoma tibetana de Aba, en la provincia de Sichuan,
serán trasladados a nuevas viviendas alejadas de la región
actual, propensa al desarrollo de la enfermedad de Kaschin-Beck, antes de
2013, dijo He Wentao, funcionario de la comisión de desarrollo y
reforma de Aba.
Nuevas casas están siendo construidas para los
inmigrantes y las tuberías del nuevo asentamiento estarán cubiertas, una
medida clave para garantizar la pureza del agua potable que usarán los
granjeros y pastores, que en la actualidad comparten el líquido con
el ganado.
La medida es un nuevo paso de un completo plan
orientado a ayudar a 41.184 residentes en Aba, la mayoría de las cuales
son de etnia tibetana, a liberarse de la sombra de la enfermedad, que
provoca la hinchazón de las coyunturas y puede llegar a causar
deformidades en las extremidades y en algunos casos enanismo.
Aba ha reportado la tasa más alta de Kaschin-Beck en
China desde cuando fue diagnosticada por primera vez allí en 1959.
El endémico mal generalmente ataca durante la
juventud. La mayoría de los afectados quedará imposibilitada para trabajar
cuando llegue a la edad adulta, lo que casi con seguridad le
impedirá salir de la pobreza.
El primer paso del proyecto tuvo lugar en 1996,
cuando las autoridades locales empezaron a trasladar estudiantes a
escuelas ubicadas fuera de sus poblados.
Hasta ahora la medida ha beneficiado a más de 26.400
estudiantes de edades comprendidas entre los 5 y los 15 años en todo
el territorio de la prefectura, según He Yuan, subdirector del buró de
educación de Aba.
El primer grupo que fue cobijado por la disposición,
que en la actualidad ronda los 20 años, básicamente se ha librado de los
síntomas de la afección, aseguró He.
En el poblado de Nanmuda, 912 estudiantes, 90 por
ciento de los cuales están afectados por la dolencia, asisten a clases en
un internado alejado de sus casas, y disfrutan de un subsidio
mensual de alimentación de 110 yuanes (15,7 dólares) por parte del
gobierno.
La enfermedad de Kaschin-Beck se encuentra
principalmente en una zona larga y estrecha que se extiende desde el
noreste hasta el suroeste del país, con por lo menos 810.000 personas
afectadas en 14 regiones de nivel provincial, dentro de las que se cuenta
la región autónoma del Tíbet, de acuerdo con la revista China
Medical Tribune.
La causa del mal no ha sido establecida plenamente.
Algunos expertos sostienen que la ingestión de cierto tipo de hongos que
se encuentran en la cebada de las zonas montañosas, un alimento
básico para los habitantes de la región, así como bajos niveles
de yodo y selenio, podrían ser algunos de los factores que
contribuyen a su generación y desarrollo.
Bajo el programa, cada paciente recibe 15 kilos de
arroz gratuitos cada mes, que sirven como reemplazo de la cebada, y
tiene derecho a que le sean reembolsados los gastos médicos por
concepto de la dolencia.
Igualmente, el gobierno paga un subsidio mensual de
100 yuanes a más de 3.000 pacientes graves, así como los gastos de algunos
pacientes de la tercera edad que están recluidos en ancianatos.
El proyecto también estimula la investigación
científica para establecer las causas y encontrar una eventual cura al
misterioso padecimiento.
La meta es reducir la tasa de nuevos casos del
actual 20 por ciento al 5 por ciento en diez años, dijo Pei Fuxing, un
médico dedicado a la investigación y el tratamiento de esa enfermedad
degenerativa. Fin