Desde principios de este siglo, el mercado
internacional de los cereales ha dicho adiós a los bajos precios y ha dado
paso a un proceso de encarecimiento que registra constantes máximos
históricos, lo que ha despertado gran interés por la stiuación de
los principales productores de cereales y por el impacto del alza de
los precios en estos países, conocidos como "los graneros del
mundo".
La redacción de Xinhua retransmite los ocho
artículos especiales al respecto despachados entre los días 11 y 14 de
este mes con el objetivo de compartir con los lectores un panorama
general de la actual situación en los principales exportadores de
productos agrícolas -Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil y
Ucrania-, el primer productor de trigo,China, y el mayor productor de
arroz -Tailandia.
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- A pesar de que la
población estadounidense dedicada al sector agrícola sólo representa el 2
por ciento de la total del país, el sector se sitúa entre las
primeras en la productividad agraria y en la exportación en el
mundo, y así por ejemplo, California es el centro de producción
de frutas, verduras y productos lácteos; Kansas lo es de trigo; y
Idaho, de patata.
El incremento de los precios de los alimentos ha
supuesto mayores ingresos para los agricultores y los ganaderos
estadounidenses, que esperan ingresar en 2008 hasta 92.300 millones
de dólares USA por esta actividad, un 51 por ciento más que el nivel
promedio de los últimos diez años, de acuerdo con un artículo publicado en
el diario chino Global Times.
Según divulgó el diario estadounidense Washington
Post, en el estado de Nebraska existe una pequeña localidad agraria de
algo más de 2.000 habitantes en la que abundan los edificios de nueva
construcción y las viviendas reformadas.
En este lugar, un agricultor dedicado a la
producción de maíz y soja ha abierto una tienda de joyas y una cafetería.
Otro conduce un Mercedes.
La población agrícola y ganadera ha exigido al
gobierno que relaje la normativa y permita que se exploten nuevos terrenos
con el objetivo de incrementar la producción, mientras que un grupo
de congresistas solicitan al gobierno que dedique en los próximos 10
años hasta 6.000 millones de dólares en el sector primario.
El incremento de los precios de los alimentos en
todo el mundo responde a diversos factores, entre ellos la creciente
demanda en el mercado mundial, la devaluación del dólar o la escasez de
suministro, no obstante, existe un factor que no puede ser pasado
por alto: la producción de biocombustibles.
El año pasado, las exportaciones estadounidenses de
maíz disminuyeron, no porque la producción fuera menor, sino porque
aumentó la demanda interna de maíz para la fabricación de
biocombustibles.
En 2007, el 19 por ciento del maíz que se produjo en
Estados Unidos se dedicó a la fabricación de etanol, un 30 por ciento más
que el año anterior.
El margen de beneficios ha llevado a muchos
agricultores a cultivar este producto, disminuyendo la superficie dedicada
a otros cultivos como la soja y el algodón, lo que también ha
conducido a un aumento del precio de estos bienes.
A finales del año pasado el presidente
estadounidense, George W. Bush, firmó la nueva ley de energía, en la que se
fija como objetivo que el país produzca 36.000 millones de galones de
biocombustibles para 2022, de los cuales 21.000 millones de galones
han de proceder de etanol de celulosa producido a partir de residuos
vegetales.
En opinión de algunos expertos, los gases de efecto
invernadero que producen los biocombustibles no son inferiores a los que
despiden los combustibles fósiles.
En este sentido, tanto el "respeto del medio
ambiente" como los "biocombustibles" son simplemente términos
"políticamente correctos" en Estados Unidos, para el que el encarecimiento
de los alimentos está teniendo grandes ventajas.
Es por esto que aquellos que abogan por la
seguridad alimentaria se enfrentarán con mayores dificultades
para conseguir que su voz se oiga.
(2): Tecnología y gestión sitúan a Canadá a la
cabeza en producción agraria
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- La agricultura y la
industria alimentaria constituyen una importante parte de la economía
canadiense, con una contribución del 9 por ciento a su Producto
Interno Bruto (PIB), así como uno de los principales pilares de
su comercio exterior.
De la gran superficie del país, sólo 68 millones de
hectáreas, equivalentes al 7 por ciento, están dedicadas a la producción
agraria, ya que debido a las condiciones meteorológicas, las
explotaciones se concentran en una estrecha franja de unos 400
kilómetros a lo largo de la frontera con Estados Unidos.
De la producción agraria, un 62 por ciento se dedica
a la agricultura y un 38 por ciento a la ganadería.
Los principales productos agrícolas del país son el
trigo, la cebada, el tabaco, las verduras, los productos lácteos, la
madera y el pescado. Situado entre los cinco mayores exportadores de
trigo del mundo, Canadá produjo en 2007 un total de 26,3 millones de
toneladas, y la mayor parte se vende en el exterior.
De acuerdo con los datos oficiales, la producción
media de granos ordinarios se sitúa en 24,9 millones de toneladas anuales,
de las cuales 18,4 millones de toneladas se dedican al consumo
animal y cinco millones, a la exportación.
Entre las características de la agricultura del país
destacan su alto desarrollo y modernización, a la vanguardia del planeta,
que han colocado al país entre los siete grandes productores de
cereales del mundo.
Gracias a esto ha sido posible combinar las
explotaciones familiares con la mecanización más desarrollada.
Así, de las 246.000 explotaciones agrarias
registradas en 2000 en el país, la mayoría corresponde a granjas
familiares, con una superficie media de 300 hectáreas, mientras que sólo
un 10 por ciento de ellas tiene más de 500 hectáreas.
En este sentido y debido a la modernización del
sector, estas explotaciones pueden sacar adelante su producción con una
mano de obra limitada y, por lo tanto, reducir gastos.
Cabe destacar además que la combinación de la
agricultura con una importante industria alimentaria fortalece en gran
medida el peso de este sector en la economía nacional.
El sector primario representa un 4 por ciento de la
economía del país; el secundario, un 40 por ciento; y el sector de
servicios, un 56 por ciento.
No obstante, la unión de la agricultura y la
industria alimentaria disfruta de un peso muy superior al de la
agricultura por sí sola, ocupando un 9,8 por ciento en el PIB del país, y
las exportaciones contribuyeron con 5.050 millones de dólares
canadienses al superávit de la balanza comercial de la nación
americana en 2003 (según la cotización actual, un dólar
canadiense equivale a 0,98 dólares USA).
Otro valor añadido de la producción agrícola
canadiense es su alta especialización. En la actualidad, la producción de
grano de Canadá está concentrada en tres provincias con una gran
superficie de prados, de las cuales la de Saskatchewan produce un 60 por
ciento del trigo del país; la de Alberta, un 50 por ciento de la
cebada; y la de Ontario un 75 por ciento del maíz, siendo además
ésta última provincia la única que produce soja.
Por todas estas características, los productos
agrarios canadienses son altamente competitivos en el mercado
internacional, a lo que contribuye de una forma muy significativa la
protección que ejerce el Estado sobre este sector a través de leyes y
medidas de promoción, en lugar de subsidios o aranceles aduaneros.
Así por ejemplo, ya en 1912 el Parlamento aprobó la
"Ley de Adquisición de Granos y Exámen de Calidad", según la cual el
trigo exportado debía contener un 13,6 por ciento de proteínas en su
valor nutritivo, lo que garantizaba la calidad del producto.
En 1935 fue divulgada la "Ley de Recuperación de las
Explotaciones Agrarias de los Prados", que incluía mejoras en el
suelo de la región de prados, construcción de obras hidráulicas y
asistencia tecnológica, lo que resultó en una mayor importancia
de las provincias en cuestión como almacén estatal de cereales.
Por otra parte, el país disfruta de excelentes
sistemas de administración de la producción agrícola.
En Ottawa se ha establecido una asociación de
productores de semillas, con representación en todas las provincias, para
gestionar el cultivo de semillas mejoradas y coordinar una estrecha
colaboración con centros de investigación científica del Ministerio de
Agricultura y universidades de Ingeniería Agrónoma.
En este sentido, las especialidades educativas
dirigidas a este sector reciben gran atención, así como la inversión en
investigación agraria, y existe una estrecha red de cooperación en la
que participan el Ministerio de Agricultura, las direcciones provinciales
de agricultura, las universidades, los institutos de agricultura y los
empresarios.
Más de medio centenar de organismos de investigación
están repartidos por todo el país, cuya inversión en investigación
agraria se sitúa entre las primeras del mundo desarrollado, con un 12
por ciento del presupuesto gubernamental dedicado a las ciencias
naturales.
(3): Bonanza de sector agrario brasileño gracias a
altos precios de alimentos
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- La entrada en el nuevo
siglo ha venido acompañada de continuos aumentos en el precio de los
alimentos, hecho que ha sido recibido con pesar en los países
importadores y con satisfacción en los grandes exportadores, como es
el caso de Brasil.
Las exportaciones agrícolas han propiciado amplios
beneficios al país sudamericano, que está invirtiendo los fondos obtenidos
en el desarrollo de infraestructuras básicas, todo lo cual está
contribuyendo a un boyante crecimiento económico.
EL GRANERO MUNDIAL DEL SIGLO XXI
Brasil constituye en la actualidad el granero del
planeta, ya que el volumen de producción y exportación de diez de sus
productos agrícolas de gran consumo es uno de los mayores en el
mundo, entre ellos el azúcar, el café y las naranjas, de los que el
país es el mayor exportador y productor del mundo, tanto en términos de
valor como en términos de volumen.
Asimismo, Brasil es el segundo productor mundial de
soja, ternera y tabaco, y el primer exportador de estos bienes en
términos de valor.
Durante el ejercicio fiscal 2007/08, el valor global
del sector agrícola de Brasil se cifró en 245.400 millones de dólares, o lo
que es lo mismo, un 23 por ciento del Producto Interior Bruto
(PIB) del país.
La población brasileña que trabaja en esta industria
representa un 11 por ciento del total de los ciudadanos del país y, gracias
al encarecimiento de los alimentos en los mercados
internacionales, ha visto sus ingresos incrementados en un 30 por ciento en
dos años.
Según datos divulgados por el diario chino Global
Times, una explotación agraria de tamaño medio (unas 3.100 hectáreas de
terreno) logra en un año 5 millones de dólares USA en ingresos, muy
por encima de lo obtenido por un empresario medio.
Por su parte, las explotaciones pequeñas, de unas
500 hectáreas, obtienen 80.000 dólares anuales, cifra superior a los
ingresos de cualquier funcionario de alto rango.
Finalmente, los jornaleros que trabajan con
tractores, recolectoras y demás maquinaria ingresan lo mismo que un
trabajador medio de las ciudades y pasa sus vacaciones anuales junto
al mar.
El aumento de los precios de los alimentos ha
actuado como motor de desarrollo para el sector agrícola de Brasil,
bonanza que atrae a numerosos trabajadores de las ciudades, que se
trasladan a diario al campo para trabajar.
PROTAGONISMO DE LA SOJA
Debido a las altas cotas en las que oscila el precio
de la soja, gran parte de los agricultores del país han optado por
dedicarse a este producto, desechando los cultivos originarios de cada
zona.
En el estado de Mato Grosso, grupos de indígenas que
han vivido durante generaciones en pleno bosque del Amazonas han comenzado
a quemar partes de selva para cultivar soja, lo que obligó al
gobierno federal a enviar a la zona efectivos de la policía militar
para detener la gestión contra este paraje natural.
A pesar del aumento en la producción de soja, el
precio de este grano en el Mercado de Chicago continúa su tendencia
ascendente, pasando de los 10 dólares la bolsa a 12 dólares.
En este sentido, el mundo espera que Brasil conitnúe
incrementando su producción agraria con la esperanza de que pueda
frenar el encarecimiento de los alimentos.
TECNOLOGIA AL SERVICIO DEL SECTOR AGRICOLA
Lo que asegura el crecimiento rápido, estable y
ordenado del sector primario en Brasil es la modernización, que a su vez
se ve reflejada en las explotaciones intensivas, que convierten al país
en productor a gran escala.
Las grandes explotaciones brasileñas, que pueden
llegar a tener decenas de miles de hectáreas, cuentan con todo tipo de
maquinaria y, a pesar de que las pequeñas explotaciones, de al menos 500
hectáreas, no siempre están tan bien equipadas, dado que
presentan mayores limitaciones económicas, en todo el país se pueden
encontrar compañías dedicadas al alquiler de maquinaria agrícola.
La aplicación de tecnologías informáticas constituye
un factor clave de la modernización agrícola y, en este sentido, los
trabajadores de esta industria en Brasil se están formando en el uso
de ordenadores.
A través de Internet, los agricultores y ganaderos
están al día de toda la información disponible respecto a la siembra,
condiciones meteorológicas o técnicas novedosas de arado. Del mismo
modo, si se detecta algún problema en el proceso de producción, los
productores se pueden poner en contacto inmediato con expertos del Centro
de Investigación Agrícola y Ganadera de Brasil, habilitado por el
gobierno.
Finalmente, Internet les permite además realizar un
seguimiento de los precios que los productos agrícolas alcanzan en el
mercado de Sao Paulo y de Chicago, y actuar en consecuencia a la hora de
fijar precios o esperar para vender
(4): El campo, motor y conflicto de la economía
argentina
Por Atilio Medina
BUENOS AIRES, 24 abr (Xinhua) -- Durante los últimos
años, gracias al aumento de las exportaciones, el sector agropecuario
es el que más se ha desarrollado en Argentina.
Esta situación ha dado un gran crecimiento de la
economía, pero en vista de la reducción mundial de la reserva de los
cereales, el gobierno argentino ha puesto en marcha una nueva política de
retenciones sobre las exportaciones de los principales productos
agrícolas.
Este nuevo esquema de retenciones móviles, que se
basa en la transformación de la alícuota fija a móvil (cambiarían
automáticamente en función al precio internacional), intenta
desligar los precios del mercado interno de los del mercado
internacional.
Con esta política, el gobierno pretende utilizar las
retenciones como un instrumento contra la creciente inflación del
país, y en un contexto mundial de alza de precios.
Con las retenciones se reducen los beneficios netos
por exportación, y de esta manera también se lleva a que el
empresario reduzca el valor de los productos para el mercado interno.
Esta política ha encontrado una gran resistencia por
parte de los representantes del sector agropecuario, que detuvieron desde
mediados de marzo hasta principios de abril sus actividades y
realizaron cortes del tráfico en distintos puntos del país,
exigiendo al gobierno que retirara la medida.
El motivo del rechazo es que se limitaría la venta
de productos y materias primas que los empresarios actualmente pueden
exportar casi ilimitadamente, como sucede con la soja, los aceites, el
trigo y el maíz.
De esta manera se reduciría la rentabilidad de las
explotaciones agropecuarias y según el sector, peligraría la
producción, situación poco probable debido a la creciente
rentabilidad que desde 2002 viene teniendo el campo.
La combinación entre los elevados precios
internacionales y una moneda depreciada (como es el caso del peso
argentino) permite que las ganancias sean cada vez mayores.
Esta situación de enriquecimiento provocó también un
gran aumento del valor de la tierra, especialmente en la región
pampeana, que incluye la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Santa
Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Un ejemplo de este incremento es el precio en
dólares registrado en 2007 de la región maicera de la provincia de Santa
Fe, que subió un 171 por ciento en comparación con el de 1999.
Según estimaciones oficiales, cerca del 70 por
ciento de la producción de soja proviene de terrenos que han sido
alquilados por sus dueños a productores que pagan con una parte de lo que
producen.
Además de controlar la inflación, las retenciones
supondrán una alta recaudación fiscal, que según las estimaciones,
ascenderá hasta los 1.500 millones de dólares adicionales en 2008.
Según la consultora argentina M&S, con el nuevo
esquema, la recaudación por retenciones se duplicará con respecto al año
pasado. En esta estructura, el complejo oleaginoso representaría las
tres cuartas partes.
En gran medida, esta alta recaudación de las
retenciones es consecuencia de la cada vez mayor producción y exportación
de la soja.
Otro de los objetivos perseguidos por las
autoridades nacionales es evitar el monocultivo de la soja, que no sólo
deprecia la tierra (al no haber rotación), sino que también le quita lugar
a cultivos con más demanda en el mercado interno y claves para la
canasta familiar, como el maíz o el trigo.
Según la Secretaría de Agricultura, para el 2008 la
superficie de tierra sembrada en todo el país será de 30,28 millones de
hectáreas. La soja ocuparía más de la mitad de esta superficie, con
16,9 millones de hectáreas.
Otro de los conflictos que genera esta nueva
estructura es que afectaría sobre todo a los pequeños y medianos
productores, que son los que soportan actualmente las condiciones de
producción más duras.
Esto obedece a que, en su gran mayoría, estos
productores no son exportadores, no tienen la capacidad de compra de
equipamiento de los grandes y tampoco tienen el mismo acceso a la
tecnología.
A estas desventajas se les suma el hecho de que
buena parte de ellos no produce en la zona agrícola núcleo, sino en áreas
alejadas de la misma, con lo cual tienen diferentes ganancias y
costos.
5): Gobierno chino se esfuerza por garantizar
seguridad alimentaria
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- ¿Cómo se alimentan los
1.300 millones de habitantes chinos en un mundo en el que los precios
de los alimentos aumentan cada día más y las existencias de cereales
rozan su nivel más bajo de los últimos 20
años?
LA SEGURIDAD ALIMENTARIA NACIONAL DE CHINA ESTA
GARANTIZADA
Las lluvias a principios de abril no pudieron saciar
la sed del norte de China, donde según la Administración de Meteorología de
China, continuará la actual sequía, la más grave de los últimos
cinco años, que coincide desafortunadamente con la temporada
primaveral, de gran importancia para los cultivos.
Además, el sur de China ha sufrido a principios del
año las más severas nevadas de los últimos 50 años.
Todo esto ha despertado ciertos temores respecto a
la seguridad alimentaria en el país asiático, donde 900 millones de
habitantes viven en el campo.
Las palabras del jefe de la Administración Estatal
de Cereales de China, Nie Zhenbang, tal vez podrían disipar las
preocupaciones de la gente, ya que afirmó recientemente a Xinhua que la
seguridad alimentaria nacional de China está garantizada gracias a la
producción y a la reserva de cereales del país asiático.
"En cuanto a la situación nacional, China logró en
2007 por cuarto año consecutivo cosechas que le permitieron alcanzar una
producción anual de más de 500 millones de toneladas, mientras el
consumo de alimentos aumenta de forma estable", explicó Nie.
"La producción y la demanda se encuentran, en
términos generales, equilibradas, por lo que el depósito nacional de
alimentos siempre se ha mantenido en un nivel relativamente alto, el
suministro alimentario está garantizado y no habrá crisis en este
sentido", aseguró.
China cuenta con una reserva de entre 150 y 200
millones de toneladas de cereales, cifra superior al promedio mundial.
Además, según el viceministro de Agricultura de
China, Wei Chaoan, China ha contribuido a la estabilización de los precios
internacionales de los cereales. El volumen de las exportaciones
chinas de cereales alcanzó el año pasado los 9,91 millones de
toneladas, cifra muy superior a las importaciones, que se
situaron por debajo de los 1,6 millones de toneladas.
EL ALZA DE LOS PRECIOS NO TIENE POR QUÉ SER
NEGATIVA
A largo plazo, el alza de los precios de los
cereales no ha de ser necesariamente algo negativa para los agricultores
chinos, según el diputado de la Asamblea Popular Nacional de China Zhao
Peng, presidente de la sucursal del Banco Industrial y Comercial en
la provincia oriental de Anhui.
Zhao indicó que, en primer lugar, el alza de los
precios ayuda al aumento de los ingresos de los agricultores.
El coste de la producción agrícola por unidad en
China es superior al de los grandes países productores de cereales, y
ahora se ha añadido el factor de la revaluación de la moneda china, por
lo que los productos agrícolas chinos no son competitivos en el
mercado mundial.
No obstante, dado que los precios de los cereales se
mantienen en niveles altos, cultivar cereales en China es una actividad
lucrativa.
En segundo lugar, el alza de los precios de los
cereales es, en cierto sentido, un regreso a su nivel razonable, porque en
la última década, el ingreso de los ciudadanos chinos ha aumentado
hasta en diez veces sin que los precios de los cereales chinos hayan
variado ostensiblemente.
Tercero, el alza de los precios de los cereales
ayuda a proteger la tierra cultivada. Los aumentos de los precios de los
cereales se deben en gran medida a que los cereales ya no son
simplemente productos agrícolas, sino una parte de las materias
primas industriales.
Por ejemplo, Estados Unidos, el mayor país
consumidor de energía del mundo y un exportador tradicional de alimentos,
utiliza el maíz para producir etanol, lo que constituye la principal
razón de que el precio del maíz en el mercado de futuros incrementara su
valor en un 75 por ciento.
La cosecha de la tierra ya no significa únicamente
cereales, lo que lleva a la gente a reconocer la naturaleza de la misma y a
ser conscientes de la necesidad de proteger la tierra cultivada, algo
que se fomentará.
MEDIDAS PARA GARANTIZAR SUMINISTRO DE CEREALES
La situación de la producción de los cereales en
China se enfrenta a factores negativos. En primer lugar, el coste de
producción de los cereales está aumentando por la creciente alza de
los precios del petróleo y de los medios de producción agrícola como
fertilizantes químicos y pesticidas, por lo que está disminuyendo el
entusiasmo de los campesinos por dedicarse al campo, según opinó Cheng
Yawen, experto chino en los asuntos de la política internacional.
En segundo lugar, según el estudioso, la población
que se dedica a la producción agrícola está disminuyendo. A medida que
se desarrollan los procesos de industrialización y urbanización,
mucha mano de obra activa en el campo se va trasladando a la ciudad
para buscar empleo, lo que ha desembocado en la escasez de obra en el
campo.
Además, los avances en tecnología agrícola y la
eficacia de la producción agrícola son limitados, mientras que hasta 2030
la población china seguirá aumentando y en la pirámide alimentaria
se incrementará la demanda de proteínas, por lo que es necesario
aumentar la producción de cereales.
Para garantizar la seguridad alimentaria, el Consejo
de Estado (gabinete) de China decidió este mes invertir otros 25.250
millones de yuanes (3.606 millones de dólares USA) adicionales que se
inclurián en el presupuesto rural de este año, principalmente para
subsidiar a los agricultores en la compra de semillas, combustible,
fertilizantes y otros materiales necesarios para la producción.
El Ministerio de Finanzas se apresuró a pagar 63.300
millones de yuanes (9.040 millones de dólares USA) en subsidios a los
agricultores antes de lo programado para que el dinero estuviera
disponible en la temporada de siembra de primavera.
El gobierno elevó también el precio de compra
estatal, por debajo de los precios del mercado, para el arroz y el trigo,
la segunda medida de este tipo desde febrero de este año.
Además, el gobierno de China recurrirá a las
tecnologías de percepción remota vía satélite para supervisar el uso de
las tierras y proteger los derechos legales de los campesinos, según
afirmó Yun Xiaosu, viceministro de Tierras y Recursos Naturales.
China garantizará que haya por lo menos 120 millones
de hectáreas de tierras cultivables para alimentar a sus 1.300
millones de habitantes, afirmó Yun.
(7): Ucrania, antiguo granero
europeo, se enfrenta con una crisis agraria
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- El fértil suelo de
Ucrania, que cuenta con el 23 por ciento de la tierra negra del mundo,
hizo del país durante mucho tiempo el "granero de Europa", con una
producción de cereales que llegó a cifrarse en 51 millones de
toneladas.
Sin embargo, lejos de beneficiarse de los
astronómicos precios de los alimentos en los mercados internacionales, el
sexto país del mundo en exportaciones agrarias ha visto su producción y
exportación cereales disminuidas en 2007, de acuerdo con un artículo
publicado en el diario chino Global Times.
En 2006, Ucrania exportó 10,5 de los 34,3 millones
de toneladas de su producción agraria, entre la que destaca el maíz y el
trigo. No obstante, el año pasado la producción ucraniana cayó siete
millones de toneladas debido a la grave sequía primaveral que afectó
a 10 millones de hectáreas de cultivos.
Dada la caída en la producción nacional de productos
agrícolas y la subida de los precios de los alimentos en el mercado
internacional, los precios de los alimentos básicos se incrementaron
en el mercado nacional un 22,9 por ciento, mientras que otros productos,
como la carne y los huevos, se encarecieron entre el 40 y el 50 por
ciento.
Ante esta situación, el gobierno ucraniano impuso
una estricta cuota de exportación de cereales con el fin de garantizar la
seguridad alimentaria del país y estabilizar los precios de los
alimentos.
Según estadísticas oficiales, en los primeros diez
meses de 2007, la exportación de trigo cayó un 75 por ciento, mientras que
la de maíz cayó un 43 por ciento en comparación con el mismo periodo
del año anterior.
El gobierno destacó en varias ocasiones la prioridad
de la agricultura en el desarrollo económico y su determinación a
convertir a Ucrania en el cuarto o quinto exportador agrícola del
mundo en los próximos años.
Sin embargo, los analistas económicos señalan que el
renacimiento de la agricultura ucraniana se enfrenta con algunos
desafíos.
En primer lugar, la inversión agrícola de Ucrania
está muy por debajo de las necesidades. Según explicó Leonid Kozachenko,
viceprimer ministro responsable de agricultura, las empresas del
sector primario sólo consiguen una décima parte de los préstamos que
necesitan.
El presidente ucraniano, Victor Yuschenko, impulsa
la privatización de la tierra y el libre comercio del suelo, a lo
que se oponen con vehemencia los partidos de izquierdas, como el
comunista y el socialista, ante el temor de que la medida pueda
desembocar en un amplio paro en esta industria.
Los inversores adoptan una actitud expectante dada
las confrontaciones e intransigencias entre las diferentes fuerzas
políticas y los frecuentes cambios de gabinete, lo que obstaculiza el
desarrollo de la agricultura.
Según datos del Departamento de Política Agraria, un
30 por ciento de las empresas del sector y un 40 por ciento de las
firmas alimentarias se encuentran al borde del déficit.
La escasez de mano de obra supone otro desafío con
el que se enfrentan la agricultura y la ganadería en el país, ya que desde
la caída de la Unión Soviética, la población ucraniana ha disminuido
en seis millones de personas, con un crecimiento negativo en los últimos
16 años.
A esto debemos sumar el éxodo rural, responsable de
la desaparición de 50 comunidades rurales al año.
A pesar de esto, según cifras divulgadas por el
Comité Nacional de Estadística de Ucrania, el salario medio de los
trabajadores del sector fue de apenas 100 dólares al mes en 2006, lo que
situó a la industria agraria en el último puesto de los 15 sectores
estudiados.
Debido a esto, la espiral de baja remuneración,
trabajo duro y pérdida de mano de obra debido a unas condiciones de vida
no deseables supone una amenaza mayor para este sector que las
propias catástrofes naturales
(8): Kazajistán aspira ser quinto exportador de
grano del mundo
BEIJING, 24 abr (Xinhua) -- En los últimos dos años
los precios del mercado mundial de los cereales se han incrementado de
forma vertiginosa: el de trigo, en un 112 por ciento; el de la soja, en
un 75,1 por ciento; el del maíz, en un 47,3 por ciento; y el del
aceite, entre un 60 y un 70 por ciento, por citar algunos ejemplos.
Asimismo, las reservas mundiales han caído hasta el
nivel más bajo de los últimos 20 años, y debido al cambio climático no se
vislumbra un aumento significativo de las cosechas de cereales.
Mientras tanto, los principales exportadores del
mundo han comenzado a imponer enormes impuestos sobre la exportación de
cereales, y algunos países como Ucrania han comenzado a aplicar
medidas restrictivas a la exportación.
Todos estos factores hacen que el mercado mundial de
los alimentos sea cada vez más sensible, lo que amenaza al mercado
interno de todos los países y a la seguridad alimentaria.
Kazajistán, uno de los mayores exportadores de
cereales del mundo, también se enfrenta con el mismo problema. El país
centroasiático, con una superficie de 2,71 millones de kilómetros
cuadrados y una población de 17 millones de habitantes, es ahora el
sexto mayor exportador de cereales del planeta, en especial de
trigo.
Cabe esperar que el encarecimiento de los cereales
desemboque en un aumento del ingreso de divisas en el país, sin embargo,
el representante en Beijing de la estatal "Food Contract
Corporation" de Kazajistán, Akhanov Kanat, reveló recientemente en una
entrevista con el diario "La Juventud China" que el Ministerio
de Agricultura kazajo está considerando imponer aranceles sobre la
exportación de cereales con el objetivo de garantizar el equilibrio
entre el abastecimiento interno y la exportación.
Según Kanat, Kazajistán, uno de los principales
exportadores de cereales del mundo, ha liberalizado el mercado de los
cereales y las empresas privadas exportadoras disfrutan de autonomía. En
realidad, la "Food Contract Corporation" sólo representa el 14
por ciento de la exportación total de cereales de Kazajistán.
A su juicio, debido a las incesantes alzas de
precios en el mercado internacional, las empresas exportadoras privadas
podrían aumentar la venta en el exterior con el objetivo de ver
incrementados sus beneficios, lo que desequilibraría el
suministro interno y desembocaría en un encarecimiento del grano en el
mercado doméstico.
El precio del pan en Kazajistán ha subido un 30 por
ciento en los dos últimos años, y dada la situación, el Ministerio de
Agricultura está considerando imponer gravámenes a la exportación.
Debido a que las previsiones auguran caídas en el
abastecimiento mundial de cereales, las reservas de Estados
Unidos han disminuido, Rusia ha comenzado a aplicar impuestos de hasta
el 40 por ciento a las exportaciones y otros países como Ucrania y
Argentina están adoptando medidas que restringen las ventas en
exterior.
En este sentido, cabe esperar una nueva ronda de
subidas de los precios mundiales de los cereales, en especial del trigo,
una vez que Kazajistán aplique la nueva tributación a las
exportaciones.
En opinión de Kanat, dada la situación no se prevé
una disminución en los precios de los cereales en los próximos dos
años.
No obstante, indicó que aunque el gobierno tiene
previsto gravar la exportación de cereales, Kazajistán seguirá trabajando
para convertirse en el quinto mayor exportador del mundo de este
sector.
Los grandes exportadores (Estados Unidos, Canadá,
Rusia, Argentina y la Unión Europea) han disminuido su producción,
mientras Kazajistán tiene previsto incrementar en un futuro cercano
la superficie de suelo cultivable en un 10 por ciento y el potencial de las
exportaciones entre un 50 y un 60 por ciento, ante lo que Kanat aclaró que
la competitividad no se verá afectada debido a la gran calidad del trigo
kazajo.
Finalmente, según el funcionario, Kazajistán ha
firmado una serie de acuerdos con China para comenzar a exportar trigo al
gigante asiático, donde el mercado potencial se ha ampliado de la
región noroccidental de Xinjiang a todo el país.