BUENOS AIRES, 23 abr (Xinhua) -- El futuro
presidente de Paraguay, Fernando Lugo, sigue "siendo obispo de acuerdo con
el derecho canónico y lo seguirá siendo siempre", afirmó el arzobispo de
Asunción, capital del país, Pastor Cuquejo.
En entrevista con el diario argentino "Clarín",
publicada hoy, el prelado dijo que la situación "de monseñor Lugo continúa
siendo la misma".
Lugo, desde hace 18 meses, se encuentra suspendido
"a divinis" por el papa Benedicto XVI, lo que le impide celebrar las
prácticas religiosas del credo pero mantiene su situación de
"consagrado".
"Ciertamente las elecciones (celebradas el domingo
pasado en Paraguay) dieron este resultado y la Santa Sede tendrá que
aclarar finalmente la situación de monseñor Lugo", agregó.
Señaló que "la sensatez dice que la situación de
Lugo (frente al derecho canónico debe quedar aclarada) antes de que asuma
el cargo de presidente en agosto próximo".
"Es la primera vez en el mundo que ocurre algo así,
y va a establecer seguramente una jurisprudencia en la Iglesia Católica",
añadió.
Con casi 30 años de ejercicio del sacerdocio, Lugo
fue durante 12 años obispo --gobernador de una diócesis o provincia
religiosa-- de la ciudad paraguaya de San Pedro, una de las zonas más
pobres de ese país.
Lugo presentó la renuncia a dicho cargo, la que le
fue aceptada por al papa Benedicto XVI, pero el líder de la Iglesia
rechazó la pretensión del solicitante para volver al laicado.
Junto con dicho rechazo, lo suspendió "a divinis"
por lo que está impedido de realizar las prácticas religiosas junto a los
fieles lo que, en alguna medida lo benefició para poder continuar con la
actividad política.
El Vaticano a través de una carta le explicó a
Fernando Lugo que "la candidatura política de un obispo sería un motivo de
confusión y de división entre los fieles" aunque le recordó que "el
episcopado (la condición de obispo) es un servicio elegido libremente y
para siempre".
"Usted sabe bien que la sagrada ordenación una vez
recibida válidamente no puede ser nunca anulada y no puede ser ni siquiera
suspendida 'ad tempos', en cuanto al Sacramento del Orden imprime un
carácter indeleble y permanente", señalaba aquel texto que firmó el
cardenal Giovanni Battista Re. Fin