BOGOTA, 21 abr (Xinhua) -- El gobierno colombiano
admitió hoy que la imagen del país se deteriora por escándalos sobre
corrupción y relaciones del legislativo con grupos paramilitares, aunque
descartó que el tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos pueda
verse afectado.
"Lo que ocurre en Colombia afecta su imagen
internacional, por eso nuestro compromiso es mostrar la realidad de lo que
ocurre, y el gobierno de Estados Unidos conoce la aplicación de la
justicia en el país", dijo el canciller Fernando Araújo.
Las declaraciones ocurren en medio de dos escándalos
que cuestionan la legitimidad de la reelección del presidente Alvaro
Uribe, así como la honestidad de magistrados de la Corte Suprema de
Justicia y del fiscal general, Mario Iguarán.
Araújo admitió que existen naciones que desconocen
los perjuicios que procuraron los paramilitares y el narcotráfico en los
diferentes sectores del país, pero confió en que la campaña del ejecutivo
servirá para aclarar los cuestionamientos.
El TLC entre Colombia y Estados Unidos, firmado en
noviembre del 2006 por los gobiernos de ambos países, no obtiene aún la
aprobación del Congreso estadounidense debido a la oposición de los
congresistas demócratas.
Los legisladores estadounidenses que se oponen al
acuerdo comercial critican la violación de derechos humanos en Colombia,
especialmente los derechos de sindicalistas y desplazados.
Tambien exigen resultados de las políticas para
solucionar la crisis que deja en este país andino el conflicto armado, y
para reducir cifras de sindicalistas asesinados.
Uno de los efectos de la filtración de
paramilitarismo y narcotráfico precisamente es el cuestionamiento que hay
sobre los servidores públicos en general, cuyos vínculos con ilegales son
denunciados por los ultraderechistas que se desarmaron en 2006.
El fiscal Iguarán dijo que no existan elementos que
comprueben nexos de magistrados de la Corte Suprema de Justicia con
paramilitares, como denunciara el ultraderechista narcotraficante
alias "Macaco".
"Macao" cuyo nombre verdadero es Carlos Jiménez, es
uno de los ex jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que será
extraditado a Estados Unidos, por continuar delinquiendo desde los
centros de reclusión pese a los acuerdos del desarme.
El titular del ente investigador y acusatorio del
estado colombiano reveló que iniciará una decidida pesquisa para dar con
los responsables de un supuesto complot para afectar la
institucionalidad en el país y hacer recaer sobre ellos todo el peso
de la ley.
La ex legisladora Yidis Medina también será objeto
de una investigación por el delito de "cohecho", tras revelar que votó en
el Congreso a favor del proyecto que revivió la figura de la
reelección del presidente de la República tras acordar beneficios
por ello.
Medina admitió a medios de comunicaciones locales
que el presidente Uribe y altos funcionarios le ofrecieron prebendas para
que votara a favor de la ley que posibilitó al gobernante permanecer
en el poder cuatro años más.
Entre los afectados con las declaraciones se
encuentran Iguarán, el embajador de Colombia en Italia, Sabas Pretelt, y
el ministro de Protección Social, Diego Palacio, quien acusó a Medina de
hacer propaganda a un libro que publicará sobre el caso.
Iguarán dijo que pedirá al periodista Daniel
Coronell el video original que contiene la entrevista que realizó a la ex
legisladora y advirtió que el delito por el que sería acusada puede darle
hasta ocho años de cárcel.
Los escándalos se suman al reconocido caso de la
"parapolítica" (nexos de políticos con paramilitares) y que denota en
Colombia los vínculos de cientos de servidores públicos con grupos
paramilitares y algunos con guerrilleros.
La "parapolítica" deja a 30 congresistas
encarcelados y a cientos de funcionarios y uniformados investigados o
destituidos por desviar dineros a las AUC, por recibir apoyo económico a
cambio de enarbolar sus ideales y actuar en acciones criminales.
Las AUC surgieron para combatir las guerrillas que
desde la década de los 60 años defendieron las tierras de los campesinos
que eran usurpadas por terratenientes y ganaderos, pero unos y otros se
convirtieron en ejércitos criminales que se financian con
narcotráfico y secuestro. Fin