SANTIAGO, 20 abr (Xinhua) -- La constitución de una
nueva mayoría en el Congreso está en el centro del debate político en
Chile, debido a las implicaciones que pudiera tener para el sistema
presidencialista y el reajuste de las fuerzas políticas.
Esta mayoría, compuesta por legisladores
independientes -que se separaron de la coalición de gobierno- y los de la
derecha, se concretó esta semana al votar conjuntamente para destituir a
la ministra de Educación, Yasna Provoste, acusada de irregularidades en
su cartera.
Esta era la primera vez que un ministro era separado
de sus funciones por el Senado desde 1990, cuando el país retornó a la
democracia tras 17 años de régimen militar, y es consecuencia de la
pérdida de la mayoría oficialista en ese órgano.
En el gobierno y en los cuatro partidos que lo
apoyan: Socialista, Democracia Cristiana, Por la Democracia y Radical
Socialdemócrata, se teme que los derechistas e independientes intenten
imponer un régimen parlamentario mediante la amenaza de nuevas
destituciones de ministros.
Acorde con la actual Constitución, el gobierno
vigente se acerca a un presidencialismo democrático puro, con amplia
acumulación de atribuciones que posee el presidente de la República, lo
cual configura un fuerte sistema presidencialista con un claro
desequilibrio entre el jefe de Estado y el Congreso.
Hasta el momento, esta nueva mayoría es
circunstancial, pero los partidos de la derecha: Renovación Nacional (RN)
y Unión Democrática Independiente (UDI), intentan consolidarla,
coordinando su accionar en contra el gobierno y ofreciendo a los
independientes cupos parlamentarios para las elecciones de 2009.
La bancada independiente la forman los senadores
Andrés Zaldívar y Fernando Flores, escindidos de la coalición gobernante;
Carlos Cantero, quien renunció a RN, y Carlos Bianchi, quien no pertenece
a partido alguno.
Aún no está claro si los independientes se
integrarán en una alianza con la derecha, pero lo que es evidente es que
ambas fuerzas buscan la alternancia en el poder para desplazar a la
Concertación de Partidos Por la Democracia, que gobierna Chile desde hace
18 años.
Con la destitución de la ministra, se puso en
práctica la "política del desalojo" que propugnan mayoritariamente los
partidos derechistas, coincidiendo con lo que postulan los cuatro
senadores, que intentan formar una coalición política de centro.
En lo inmediato, impulsan la idea de presentar
candidatos a alcaldes y concejales en las elecciones de octubre
próximo.
Zaldívar y Flores son acusados por el oficialismo de
"traidores", "tránsfugas" o "mercachifles", por aliarse con la derecha y
votar contra la Concertación, la que les posibilitó llegar a sus cargos
legislativos.
El primero, un crítico del modelo económico con
ambiciones presidenciales, fue expulsado de la Democracia Cristiana, y el
segundo fue ministro en el gobierno de Salvador Allende y prisionero
político de la dictadura.
La nueva mayoría en el Senado tiene una composición
heterogénea que no garantiza su unidad en todos los campos.
En marzo se produjo la primera expresión de la nueva
mayoría cuando Zaldívar fue elegido presidente del Senado con el apoyo de
los partidos derechistas, que tienen 16 senadores, y el rechazo de
la Concertación, que cuenta con 18, de un total de 38.
Con la actual correlación de fuerzas se hace más
difícil para la presidenta Michelle Bachelet cumplir con su programa de
gobierno, debiendo necesariamente negociar los nuevos proyectos de
ley.
Los cuatro senadores alineados y coordinados,
actuando como bisagra en el Senado, tienen el poder de definir las
decisiones más importantes en el Congreso.
La emergencia de este nuevo grupo rompe la hegemonía
de la participación política que por dos décadas han mantenido la
Concertación y la derechista Alianza por Chile.
En todas las recientes encuestas ambas coaliciones
registran una constante caída en la adhesión popular, reflejando un
desgaste notorio y la evidente indiferencia de los ciudadanos hacia la
política.
Al parecer, Chile ha entrado en un proceso de prueba
de su sistema presidencialista y un reajuste de sus fuerzas políticas, los
cuales se definirán en las urnas durante los comicios municipales de
octubre y en los parlamentarios y presidenciales de 2009. Fin