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ANALISIS: La nueva mayoría en el Congreso de Chile
  21.04.2008 Actualizado a las 14:41:32
 

     SANTIAGO, 20 abr (Xinhua) -- La constitución de una nueva mayoría  en el Congreso está en el centro del debate político en Chile,  debido a las implicaciones que pudiera tener para el sistema  presidencialista y el reajuste de las fuerzas políticas. 

     Esta mayoría, compuesta por legisladores independientes -que se  separaron de la coalición de gobierno- y los de la derecha, se  concretó esta semana al votar conjuntamente para destituir a la  ministra de Educación, Yasna Provoste, acusada de irregularidades en  su cartera. 

     Esta era la primera vez que un ministro era separado de sus  funciones por el Senado desde 1990, cuando el país retornó a la  democracia tras 17 años de régimen militar, y es consecuencia de la  pérdida de la mayoría oficialista en ese órgano. 

     En el gobierno y en los cuatro partidos que lo apoyan: Socialista,  Democracia Cristiana, Por la Democracia y Radical Socialdemócrata,  se teme que los derechistas e independientes intenten imponer un  régimen parlamentario mediante la amenaza de nuevas destituciones de  ministros. 

     Acorde con la actual Constitución, el gobierno vigente se acerca  a un presidencialismo democrático puro, con amplia acumulación de  atribuciones que posee el presidente de la República, lo cual  configura un fuerte sistema presidencialista con un claro  desequilibrio entre el jefe de Estado y el Congreso. 

     Hasta el momento, esta nueva mayoría es circunstancial, pero los  partidos de la derecha: Renovación Nacional (RN) y Unión Democrática  Independiente (UDI), intentan consolidarla, coordinando su accionar  en contra el gobierno y ofreciendo a los independientes cupos  parlamentarios para las elecciones de 2009. 

     La bancada independiente la forman los senadores Andrés Zaldívar  y Fernando Flores, escindidos de la coalición gobernante; Carlos  Cantero, quien renunció a RN, y Carlos Bianchi, quien no pertenece a  partido alguno. 

     Aún no está claro si los independientes se integrarán en una  alianza con la derecha, pero lo que es evidente es que ambas fuerzas  buscan la alternancia en el poder para desplazar a la Concertación  de Partidos Por la Democracia, que gobierna Chile desde hace 18  años. 

     Con la destitución de la ministra, se puso en práctica la  "política del desalojo" que propugnan mayoritariamente los partidos  derechistas, coincidiendo con lo que postulan los cuatro senadores,  que intentan formar una coalición política de centro. 

     En lo inmediato, impulsan la idea de presentar candidatos a  alcaldes y concejales en las elecciones de octubre próximo. 

     Zaldívar y Flores son acusados por el oficialismo de "traidores", "tránsfugas" o "mercachifles", por aliarse con la derecha y votar  contra la Concertación, la que les posibilitó llegar a sus cargos  legislativos. 

     El primero, un crítico del modelo económico con ambiciones  presidenciales, fue expulsado de la Democracia Cristiana, y el  segundo fue ministro en el gobierno de Salvador Allende y prisionero  político de la dictadura. 

     La nueva mayoría en el Senado tiene una composición heterogénea  que no garantiza su unidad en todos los campos. 

     En marzo se produjo la primera expresión de la nueva mayoría  cuando Zaldívar fue elegido presidente del Senado con el apoyo de  los partidos derechistas, que tienen 16 senadores, y el rechazo de  la Concertación, que cuenta con 18, de un total de 38. 

     Con la actual correlación de fuerzas se hace más difícil para la  presidenta Michelle Bachelet cumplir con su programa de gobierno,  debiendo necesariamente negociar los nuevos proyectos de ley. 

     Los cuatro senadores alineados y coordinados, actuando como  bisagra en el Senado, tienen el poder de definir las decisiones más  importantes en el Congreso. 

     La emergencia de este nuevo grupo rompe la hegemonía de la  participación política que por dos décadas han mantenido la  Concertación y la derechista Alianza por Chile. 

     En todas las recientes encuestas ambas coaliciones registran una  constante caída en la adhesión popular, reflejando un desgaste  notorio y la evidente indiferencia de los ciudadanos hacia la  política. 

     Al parecer, Chile ha entrado en un proceso de prueba de su  sistema presidencialista y un reajuste de sus fuerzas políticas, los  cuales se definirán en las urnas durante los comicios municipales de  octubre y en los parlamentarios y presidenciales de 2009. Fin