SANTIAGO, 19 abr (Xinhua) -- La crisis causada por
la persistente alza de los precios internacionales de los alimentos
está golpeando con especial dureza a los sectores más pobres de
América Latina y el Caribe.
Según los estudios de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización para la Agricultura y
la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas, esta crisis será más
larga de lo previsto provocando que aumentarán la pobreza e
indigencia si no se adoptan urgentes medidas.
La CEPAL ha mostrado especial preocupación por las
alzas en los precios del maíz, el trigo, el arroz, y oleaginosas, que en
algunos casos superan el 100 por ciento, señalando que éstas se han
acelerado en los últimos doce meses.
Desde el 2006 y especialmente desde 2007, los
índices de precios al consumidor de alimentos se han acelerado en la
mayoría de las economías de la región, registrando un ritmo anual que
oscila entre el 6 por ciento y 20 por ciento en los distintos
países, con un promedio cercano al 15 por ciento.
Por su parte, la FAO hace énfasis en que los
gobiernos no pueden confiar en las fuerzas del mercado para contrarrestar
la subida de los precios de los alimentos, y que se requerirá una
clara voluntad política para aumentar la producción del agro.
El pasado año, según este organismo, los cereales
registraron un aumento del 41 por ciento; los aceites vegetales un 60 por
ciento, y los productos lácteos un 83 por ciento, y entre marzo
de 2007 y marzo de 2008, el precio de venta del trigo (materia prima
para el pan, entre otros) se disparó 130 por ciento.
NEGATIVOS EFECTOS EN EL COSTO DE LA VIDA DE LA
POBLACION
Estas cifras demuestran los claros efectos negativos
del aumento del precio de los alimentos sobre el bienestar de la
población, pero el panorama se complica aún más por los incrementos
que están experimentando los combustibles que impactan las tarifas del
transporte y de varios servicios públicos.
Acorde a las proyecciones de indigencia realizadas
para 2007, la CEPAL calcula que un incremento del 15 por ciento en el
precio de los alimentos eleva la incidencia de la indigencia en casi
tres puntos, de 12,7 por cienot a 15,9 por ciento.
Esto implica que esa alteración de los precios
provocaría que 15,7 millones más de latinoamericanos caigan en la
indigencia. En el caso de la pobreza, los aumentos son parecidos ya que la
misma cantidad de personas pasaría a ser pobre.
Si hay una mejora de los ingresos de los hogares del
5 por ciento, similar al promedio de la inflación regional, unos diez
millones de personas pasarían a la indigencia como consecuencia del
aumento de precios y un contingente similar pasaría a la condición de
pobres.
Este cálculo no tiene en cuenta el agravamiento de
la situación social de las personas que previo a estos aumentos ya vivían
en la pobreza e indigencia.
La FAO ha alertado, además, respecto al papel de
los" especuladores" en esta crisis, quienes se han lanzado a "buscar
oportunidades" en los mercados de materias primas y de alimentos, e
indicó que muchas veces se cree que los altos precios presionan un aumento
de la producción, pero en este caso eso no va a ocurrir.
Ambos organismos coinciden en que para enfrentar
esta crítica situación se pueden aplicar políticas de diverso tipo y
dependerán de la realidad de cada país y la experiencia que tengan los
gobiernos en el manejo de diversos instrumentos o su situación
fiscal.
Se recomienda que estas políticas incluyan acciones
que disminuyan las alzas de los precios de los alimentos en los
mercados internos y mejoren los ingresos de la población,
especialmente de los sectores de bajos recursos.
Entre ellas se encuentran las reducciones de
aranceles y/o de impuestos al consumo; los subsidios focalizados a ciertos
sectores o alzas en los ya existentes; y un aporte excepcional proveniente
de los países desarrollados y, en cierta medida, de los países de
ingreso medio que son exportadores netos de alimentos.
Dado lo prolongado de esta crisis, se sugiere,
además, mantener políticas específicas destinadas a los sectores de menos
recursos e impulsar propuestas de mediano y largo plazo destinadas a
incrementar la oferta y la productividad de manera sustentable.
ANALIZARAN ROL DE BIOCOMBUSTIBLES EN CRISIS
ALIMENTARIA
La FAO no se ha pronunciado sobre el rol que pueda
estar jugando en la crisis mundial alimentaria la producción de
biocombustibles, porque este tema será abordado en una conferencias
especial que se celebrará en Roma, capital italiana en el mes de
junio.
Muchos expertos consideran que la creciente demanda
de materias primas, como maíz o caña de azúcar, para la producción de
combustibles de origen vegetal, ha influido de manera determinante en
el alza de los precios de los alimentos en el mundo.
Brasil y Estados Unidos son los
principales productores de los llamados "combustibles verdes" en el continente,
con cerca del 90 por ciento del mercado mundial. Ambos países aseguran que
el objetivo es obtener energías renovables en el futuro que reduzcan
la dependencia petrolera.