LA HABANA, 18 abr (Xinhua) -- Después de más de una
década de intenso y necesario deambular por las calles habaneras, los
llamados "metrobús", conocidos popularmente como "camellos", son
desplazados por autobuses chinos Yutong.
Para alegría de la población, los modernos ómnibus
de la nación asiática transitan por las principales avenidas de la capital
cubana con un intervalo de 10 ó 15 minutos, algo impensado hasta hace solo
unos meses.
El transporte público fue uno de los primeros
sectores que reflejó, a principios de la década del 90, el impacto
negativo de la desaparición del bloque socialista europeo y la Unión
Soviética, principales socios comerciales de la isla.
Aquella abrupta ruptura de alrededor del 80 por
ciento del comercio exterior cubano llegó a provocar una caída de casi 35
por ciento de su producto interno bruto, lo que obligó al gobierno a
decretar el "período especial en tiempo de paz".
La falta de piezas de repuesto y la consecuente
paralización de ómnibus, unido a la escasez de gasolina, generó un caos en
toda Cuba donde la bicicleta pasó a ser el medio por excelencia de miles
de personas.
Paralelo al uso masivo de los ciclos y de la
"botella" (aventón), apareció el "camello", una especie de camión con un
remolque de dos "gibas" donde caben más de 300 personas, como la fórmula
gubernamental para paliar la crisis del transporte público.
Durante alrededor de 15 años, este invento cubano de
autobús de pasajeros asumió la responsabilidad de sustituir a las
"guaguas", que antes de la crisis transportaban a casi 4,0 millones de
personas en la principal ciudad de la ínsula. Este híbrido entre camión y
ómnibus fue la solución salvadora para una urbe de más de 2,0
millones de habitantes y donde ese servicio llegó a ser calificado
oficialmente como "colapsado" el verano pasado.
A fines de 2007, durante reuniones en cada barriada
promovidas por el entonces presidente interino Raúl Castro, la población
formuló varias quejas, gran parte de ellas relacionadas con el
transporte.
Pero a medida que transcurre el actual año, y con
Raúl como mandatario oficial desde febrero, la situación ha cambiado tras
el arribo de los ómnibus articulados (de dos cuerpos unidos por un
sistema flexible).
El proyecto gubernamental de reordenamiento del
transporte urbano incluye la adquisición de 600 ómnibus de ese tipo, por
un valor aproximado de 120 millones de dólares, según datos del Ministerio
de Transporte.
El transporte público en Cuba es barato, con pasaje
por valor de 40 centavos moneda nacional, equivalente a dos centavos dólar
al cambio oficial.
En la capital, el plan para los modernos autobuses
consta de 16 rutas por céntricas avenidas, que unen a los 15 municipios
del territorio y se suman a otros vehículos no articulados procedentes
de otros países.
Fuentes del sector aseguraron que se trabaja para
llegar a 660. 000 pasajeros al día en La Habana durante el primer semestre
de este año, unos 300.000 más que en 2006.
El viceministro primero de Transporte, Joel Beltrán,
dijo que, con una inversión de 1.200 millones de dólares, el sector
comenzó su recuperación y se crean condiciones para impulsar de forma
paulatina su modernización en todo el país.
Así, los ómnibus chinos revitalizan el transporte
público cubano, mientras el "camello" desaparece de La Habana, y con él,
uno de los símbolos más emblemáticos de los años más violentos de la
crisis económica en la isla. Fin