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Visita de presidente surcoreano a EEUU se topa con obstáculos
  18.04.2008 Actualizado a las 16:45:27
 

     WASHINGTON, 17 abr (Xinhua) -- A pesar de la voluntad de ambas  partes para forjar una alianza más estrecha, la visita del  presidente surcoreano Lee Myung-bak a Estados Unidos, cuyo  objetivo era arreglar las relaciones bilaterales, se ha encontrado con algunos puntos espinosos. 

     Lee eligió Estados Unidos como primer destino en el extranjero  tras su investidura el pasado 25 de febrero, una medida que parece acentuar su intención de estrechar las relaciones con la potencia  americana como pieza clave de su política exterior. 

     La Casa Blanca también desea estrechar los lazos, con Seúl,  como muestra el hecho de que el presidente estadounidense George W. Bush invitara a Lee a Camp David los días 18 y 19, en la que será  la primera cumbre entre ambos mandatarios y la primera ocasión en  la que un líder surcoreano es invitado al retiro de Bush. 

     Sin embargo, los analistas coinciden en destacar que la visita  podía verse ensombrecida por una serie de cuestiones candentes,  como el todavía pendiente acuerdo de libre comercio y la actual  realineación de la alianza militar bilateral. 

      

     ACUERDO BILATERAL FRENTE A IMPORTACIONES DE TERNERA 

     Con el objetivo de hacer realidad la promesa de duplicar la  riqueza de Corea del Sur, que le ayudó a ganar la presidencia en  diciembre, Lee espera lograr una pronta ratificación del acuerdo  de libre comercio por parte de Washington. 

     Expertos estiman que el acuerdo, firmado el año pasado pero que aún está a la espera de que lo ratifiquen ambas legislaturas,  podría desembocar en un comercio bilateral anual de entre 78.000  millones de dólares y 98.000 millones de dólares. 

     Sin embargo, las importaciones de ternera estadounidense siguen suponiendo un problema para la aprobación por parte del Congreso  de la potencia americana. Corea del Sur llegó a ser el tercer  mercado de exportación de la ternera estadounidense hasta que las  importaciones fueron prohibidas debido a un brote de la enfermedad de las vacas locas en 2003. 

     No obstante, los analistas destacan que la probabilidad de que  el Congreso apruebe el pacto es mínima, puesto que ambas cámaras  están controladas por la mayoría demócrata, quienes  tradicionalmente se oponen al libre comercio. 

     Algunos legisladores con gran influencia en los comités  comerciales se oponen al acuerdo y exigen a Corea del Sur que abra antes su mercado a la ternera estadounidense. 

     Mientras tanto, el tiempo se acaba dado que el foco político se centrará a partir de este verano en las próximas elecciones  presidenciales.  

     "Ahora es muy difícil", declaró un congresista a la agencia de  noticias Yonhap cuando le preguntaron si el pacto sería ratificado de aquí a que finalice el año. 

     A esto sumamos la posibilidad de que Lee tenga que enfrentarse  con la oposición de consumidores y asociaciones civiles  surcoreanas, que piden una mayor protección de la salud humana. 

      

     COOPERACION MILITAR  

     Algunos analistas estiman que Washington está intentando  aprovecharse de la intención de Lee de estrechar la alianza  bilateral para maximizar sus intereses nacionales. 

     El gobierno estadounidense está exigiendo a Corea del Sur que  amplíe su financiación a las tropas americanas destinadas en el  país asiático y que contribuya en mayor medida en la  reconstrucción de Afganistán. 

     El secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates,  transmitió en enero al enviado de Lee, Chung Mong-joon, la  petición de que Seúl ofrezca asistencia de personal en Afganistán  y colabore en la formación de la policía local. 

     Seúl retiró todas sus tropas del país centroasiático por la  amenaza de los talibanes, que secuestraron a 23 surcoreanos el  pasado mes de julio, de los que asesinaron a dos. 

     Los analistas opinan que la petición de Washington ha colocado  al gobierno surcoreano en una dilema, ya que el envío de tropas  cuatro meses después de retirarlas despertaría críticas por falta  de consistencia. 

     Estados Unidos también espera que Seúl pueda unirse a su  programa de defensa antimisiles, al igual que Tokio, alegando la  continua amenaza de Pyongyang. Sin embargo, Corea del Sur se ha  mostrado cauto respecto a esta cuestión debido a sus sensibles  relaciones con la República Popular Democrática de Corea (RPDC). 

     Todavía está por ver si Lee obtendrá resultados sostenibles de  su búsqueda de una alianza más estrecha con Estados Unidos. 

     El mandatario tiene que demostrar que su nueva diplomacia  cosechará mayores beneficios, una mejor seguridad y una paz real  para la nación, según analistas. Fin