WASHINGTON, 17 abr (Xinhua) -- A pesar de la
voluntad de ambas partes para forjar una alianza más estrecha, la visita
del presidente surcoreano Lee Myung-bak a Estados Unidos, cuyo
objetivo era arreglar las relaciones bilaterales, se ha
encontrado con algunos puntos espinosos.
Lee eligió Estados Unidos como primer destino en el
extranjero tras su investidura el pasado 25 de febrero, una medida que
parece acentuar su intención de estrechar las relaciones con la potencia
americana como pieza clave de su política exterior.
La Casa Blanca también desea estrechar los lazos,
con Seúl, como muestra el hecho de que el presidente estadounidense George
W. Bush invitara a Lee a Camp David los días 18 y 19, en la que será
la primera cumbre entre ambos mandatarios y la primera ocasión en la
que un líder surcoreano es invitado al retiro de Bush.
Sin embargo, los analistas coinciden en destacar que
la visita podía verse ensombrecida por una serie de cuestiones candentes,
como el todavía pendiente acuerdo de libre comercio y la actual
realineación de la alianza militar bilateral.
ACUERDO BILATERAL FRENTE A IMPORTACIONES DE
TERNERA
Con el objetivo de hacer realidad la promesa de
duplicar la riqueza de Corea del Sur, que le ayudó a ganar la presidencia
en diciembre, Lee espera lograr una pronta ratificación del acuerdo
de libre comercio por parte de Washington.
Expertos estiman que el acuerdo, firmado el año
pasado pero que aún está a la espera de que lo ratifiquen ambas
legislaturas, podría desembocar en un comercio bilateral anual de entre
78.000 millones de dólares y 98.000 millones de dólares.
Sin embargo, las importaciones de ternera
estadounidense siguen suponiendo un problema para la aprobación por parte
del Congreso de la potencia americana. Corea del Sur llegó a ser el tercer
mercado de exportación de la ternera estadounidense hasta que las
importaciones fueron prohibidas debido a un brote de la enfermedad de
las vacas locas en 2003.
No obstante, los analistas destacan que la
probabilidad de que el Congreso apruebe el pacto es mínima, puesto que
ambas cámaras están controladas por la mayoría demócrata, quienes
tradicionalmente se oponen al libre comercio.
Algunos legisladores con gran influencia en los
comités comerciales se oponen al acuerdo y exigen a Corea del Sur que
abra antes su mercado a la ternera estadounidense.
Mientras tanto, el tiempo se acaba dado que el foco
político se centrará a partir de este verano en las próximas elecciones
presidenciales.
"Ahora es muy difícil", declaró un congresista a la
agencia de noticias Yonhap cuando le preguntaron si el pacto sería
ratificado de aquí a que finalice el año.
A esto sumamos la posibilidad de que Lee tenga que
enfrentarse con la oposición de consumidores y asociaciones civiles
surcoreanas, que piden una mayor protección de la salud humana.
COOPERACION MILITAR
Algunos analistas estiman que Washington está
intentando aprovecharse de la intención de Lee de estrechar la alianza
bilateral para maximizar sus intereses nacionales.
El gobierno estadounidense está exigiendo a Corea
del Sur que amplíe su financiación a las tropas americanas destinadas en
el país asiático y que contribuya en mayor medida en la
reconstrucción de Afganistán.
El secretario estadounidense de Defensa, Robert
Gates, transmitió en enero al enviado de Lee, Chung Mong-joon, la
petición de que Seúl ofrezca asistencia de personal en Afganistán y
colabore en la formación de la policía local.
Seúl retiró todas sus tropas del país centroasiático
por la amenaza de los talibanes, que secuestraron a 23 surcoreanos el
pasado mes de julio, de los que asesinaron a dos.
Los analistas opinan que la petición de Washington
ha colocado al gobierno surcoreano en una dilema, ya que el envío de
tropas cuatro meses después de retirarlas despertaría críticas por falta
de consistencia.
Estados Unidos también espera que Seúl pueda unirse
a su programa de defensa antimisiles, al igual que Tokio, alegando la
continua amenaza de Pyongyang. Sin embargo, Corea del Sur se ha
mostrado cauto respecto a esta cuestión debido a sus sensibles
relaciones con la República Popular Democrática de Corea (RPDC).
Todavía está por ver si Lee obtendrá resultados
sostenibles de su búsqueda de una alianza más estrecha con Estados
Unidos.
El mandatario tiene que demostrar que su nueva
diplomacia cosechará mayores beneficios, una mejor seguridad y una paz
real para la nación, según analistas. Fin