BEIJING, 16 abr (Xinhua) -- Líderes del mundo están
instando a realizar esfuerzos concertados para encontrar soluciones a la
crisis despertada por el encarecimiento de los alimentos y han
alertado de la posibilidad de que se propague cierto malestar social
a no ser que se controlen los precios de los alimentos básicos.
La crisis de los alimentos ha alcanzado proporciones
alarmantes, indicó el secretario general de las Naciones Unidas, Ban
Ki-moon, durante un encuentro del Banco Mundial celebrado el pasado fin de
semana en Washington.
La ONU instó el lunes a adoptar una política a largo
plazo sobre la producción de grano para evitar hambrunas por la
escalada de precios de los alimentos.
Los precios mundiales del trigo se incrementaron un
181 por ciento a lo largo de los tres últimos años, mientras que los
precios de los alimentos en general aumentaron un 83 por ciento,
según un informe del Banco Mundial revelado la semana pasada.
En total, 37 países de todo el mundo se enfrentan a
una crisis alimentaria, según la Organización de las Naciones Unidas para
los Alimentos y la Agricultura (FAO).
La escalada de precios ha desestabilizado a las
regiones más afectadas, como es el caso de Haití, Egipto y Filipinas.
Concretamente en Haití, las revueltas han forzado la dimisión del
primer ministro Jacques Edouard Alexis.
En Asia, los crecientes precios del arroz están
colocando a las autoridades bajo una presión cada día mayor, coincidiendo
con protestas y huelgas para exigir un aumento en los salarios que
permita a los ciudadanos hacer frente a la subida de precios.
La comunidad mundial debería prestar una mayor
atención a las posibles consecuencias que podrían conllevar el alza de
precios y aumentar la ayuda a los países con más necesidades en Africa,
América Latina, el Caribe y Asia, indicó el lunes en Lisboa Jacques
Diouf, director general de la FAO, en el acto de firma de un acuerdo de
cooperación entre este organismo y la UEFA.
El máximo representante de la FAO expresó sus
preocupaciones por la situación y denunció que existe un compromiso
político para poner fin a las hambrunas que afectan a unos 860 millones de
personas en todo el mundo.
Es de gran importancia que se consolide la
cooperación internacional para abordar estos problemas, subrayó.
El ministro francés de Agricultura, Michel Barnier,
indicó el lunes que se carece de gobernanza global ante la escalada de
precios de los alimentos, y exhortó a los gobiernos a actuar para
atajar la crisis.
"No debemos abandonar la alimentación de la
población, una cuestión vital, a la clemencia de las fuerzas del mercado y
a la especulación internacional", indicó en declaraciones divulgadas
por una radio local.
El ministro de Agricultura reveló que su país tiene
previsto presentar la idea de una "iniciativa europea para la seguridad
alimentaria", según la cual "la producción de alimentos para el
consumo sea una prioridad reconocida en todo el mundo".
El Reino Unido también ha abordado la cuestión y ha
declarado que el problema ha de ser discutido "al más alto nivel
político".
Los medios de comunicación locales divulgaron el
lunes que el primer ministro británico, Gordon Brown, participaría el
martes en un acto para repetir los llamamientos de una actuación urgente
respecto a la subida de precios.
Durante la 118ª Asamblea de la Unión
Interparlamentaria celebrada el domingo, el presidente sudafricano, Thabo
Mbeki, pidió esfuerzos conjuntos para ayudar a Africa a librarse de la
pobreza y encontrar un terreno común que garantice la seguridad
alimentaria.
El ministro indio de Finanzas, Palaniappan
Chidambaram, instó a adoptar acciones para responder a la crisis de los
alimentos, y aclaró que el encarecimiento de estos productos amenazan con
despertar mayor inestabilidad.
"A menos que actuemos con celeridad para un consenso
global respecto a la espiral de precios, la inestabilidad social vivida
en algunos países se extenderá a todo el mundo, sin dejar a
ningún país, ni desarrollado ni en desarrollo, a salvo", indicó en el
encuentro del Banco Mundial.
"No se trata de una cuestión de necesidades a corto
plazo, por importantes que sean éstas. Se trata de garantizar que las
generaciones futuras no pagan también el precio", indicó el
presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick.
El encarecimiento de los alimentos puede empujar a
otros 100 millones de personas a una pobreza más seria, alertó.
El director gerente del Fondo Monetario
Internacional, Dominique Strauss-Kahn, se hizo eco de las declaraciones de
Zoellick y afirmó que toda la ayuda del FMI a naciones de bajos
ingresos en cuestiones de desarrollo financiero y económico " podría
verse destruida con rapidez por la crisis de los alimentos".
Debido al aumento de precios de los alimentos, es
probable que muchos países subdesarrollados presenten un "enorme déficit"
en su balanza comercial que podría acarrear graves consecuencias a sus
economías.
"Como sabemos y hemos aprendido de experiencias
pasadas, estas cuestiones acaban en ocasiones en una guerra", subrayó
Strauss- Kahn. Fin