BERLIN, 15 abr (Xinhua) -- Una asesora sobre asuntos
sociales alemana cuestionó la acusación hecha por el Dalai Lama de
supuesto "genocidio cultural" en el Tíbet, en un artículo publicado el
lunes por el diario alemán Neues Deutschland.
Dorit Lehrack, quien trabajó como consultora para el
desarrollo de organizaciones no gubernamentales chinas durante varios
años, habló sobre su propia experiencia en el Tíbet y cómo la civilización
moderna ha cambiado la vida diaria allá.
"Más de 85 por ciento de los tibetanos vive en el
campo. Ni su cultura ni su identidad religiosa están amenazadas", dijo
Lehrack, quien trabajó en China de 1999 a 2006.
Estos tibetanos, en su mayoría agricultores o
criadores de yak, conservan sus tradiciones religiosas y no están
interesados en política, escribió Lehrack en su artículo.
El gobierno central en Beijing emitió decretos para
ofrecer educación gratuita en el Tíbet y el idioma tibetano ha disfrutado
de un estatus igual que el Putonghua como el idioma oficial en el Tíbet
desde 2002, dijo.
El tradicional estilo de vida tibetano ha cambiado
notablemente en las ciudades como resultado de la apertura de la región a
los turistas nacionales y extranjeros y de la inversión externa, que la
mayoría de los tibetanos acoge, dijo Lehrack.
Los tibetanos locales dan la bienvenida a la
modernización que ha llevado a Lhasa sistemas de calefacción, diversos
comercios y retretes decentes, afirmó.
"Es verdad que a la gente de mayor edad en el Tíbet
se le dificulta seguir el rápido desarrollo con todos sus aspectos buenos
y malos, pero lo mismo ocurre en Beijing y en Shanghai", según
Lehrack.
Lehrack dijo que unos 30 grandes monasterios en el
Tíbet son visitados con frecuencia por monjes y monjas, así como por
devotos.
"Bajo la ley china, la práctica de la religión está
garantizada tanto para los tibetanos como para otras minorías étnicas y
para los chinos Han, siempre y cuando no se abuse de ella para propósitos
políticos", dijo Lehrack. Fin