BRASILIA, 13 abr (Xinhua) -- Es exactamente el
Gobierno chino que trae la democracia al Tíbet, el Dalai Lama sólo quiere
un retroceso a al fundamentalismo, declaró Marcelo Guerra Caiaffa,
un budista brasileño.
Caiaffa manifestó su opinión en una carta a la
embajada china en Brasil preguntando "¿qué están esperando ustedes para
hacer una defensa razonable e inteligente sobre el tema del Tíbet?"
"...según yo sé, ahora existe (en el Tíbet), así
como el restante de China, elecciones libres y directas para
representante districtal, que es una especie de representante de barrio
que, forma la base del comité del partido y es quien elige a los
líderes del país", dijo.
Esta es una forma de democracia, aunque bastante
inicial e indirecta, pero es más democrático que el Tíbet antes nunca
conoció, explicó.
China, incluyendo el Tíbet, es un país donde los
ciudadanos son libres para ceremonias religiosas y pagan impuestos a un
gobierno de un modo igual a las más avanzadas democarcias
occidentales, detalló.
Pero bajo el gobierno de Dalai Lama, el pueblo
tibetano era obligado a someterse a un fundamentalismo religioso y pagar
tributos a un gobierno budista, aún cuando no fuese la opción
religiosa del ciudadano.
"La religión no tiene nada que ver con la política.
Gobiernos son para administrar los intereses de las poblaciones en total,
respetando las diferencias de opiniones entre los grupos en minoría
y en mayoría. La política es la comprensión de cada ciudadano. La religión
es pura convicción, es derecho de cada uno, pero aun cuando es de la
mayoría, no puede imponer relgas a toda la sociedad", detalló.
"El verdadero budista no ambiciona un gobierno
religioso, pues reconoce los límites de su convicción y el derecho de cada
uno. Los que quieren un Tíbet budsita no quieren la libertad ni la
independencia, sólo quieren la submisión y el fundamentalismo",
concluyó. Fin