QUITO, 11 abr (Xinhua) -- Los cambios en la cúpula
militar y policial de Ecuador fortalecen al gobierno del presidente
izquierdista Rafael Correa dentro de la crisis diplomática con
Colombia, opinaron hoy analistas.
El presidente Rafael Correa dejó entrever que las
fuerzas armadas lo habían traicionado cuando aseguró que filtraban
información a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados
Unidos.
Correa censuró que el ejército y la policía no lo
hubieran puesto al tanto sobre los vínculos del ecuatoriano Franklin
Aisalla con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC).
Aisalla fue uno de los 25 fallecidos en el ataque
lanzado el 1 de marzo por fuerzas colombianas contra un campamento de las
FARC dentro de Ecuador.
En el ataque murió o fue ejecutado en el lugar el
segundo dirigente de las FARC, Luis Edgar Devia ("Raúl Reyes").
Como la incursión violó soberanía ecuatoriana, Quito
rompió relaciones con Bogotá y movilizó fuerzas militares a la frontera
entre ambos países.
Correa censuró que la información sobre los vínculos
de Aisalla con las FARC hubiera sido filtrada por los organismo de
inteligencia del país a Estados Unidos y Colombia antes que a él.
"No permitiremos que se repita lo de Angostura,
donde el agresor (Colombia) tenía mucha mejor información que nuestro
gobierno. Mucha de la información que el gobierno colombiano tenía sobre
el caso Aisalla provenía de la inteligencia ecuatoriana", aseguró el
gobernante
SOSPECHAS
Algunos expertos conjeturan que fueron policías o
militares de Ecuador quienes pasaron a Colombia o la CIA la ubicación del
campamento de las FARC dentro territorio ecuatoriano, en la
provincia de Sucumbíos.
Las autoridades colombianas aseguran que la
interceptación de llamadas del teléfono satelital de Raúl Reyes permitió
la detección del campamento rebelde.
Colombia había ofrecido una recompensa de 2,5
millones de dólares por información que facilitara la muerte o captura de
Reyes.
Para el sociólogo Hernán Reyes, el cambio en la
cúpula militar y policial es el resultado de un proceso que se venía
venir, a raíz de que la crisis con Colombia reveló una serie de
errores.
El sociólogo consideró que el reciente
enfrentamiento del mandatario Correa con la cúpula militar fue antecedida
por la muerte de la ministra de Defensa, Gudalupe Larriva, en un accidente
en un helicóptero militar, al inicio de su gobierno.
Recordó que por ese acontecimiento la familia de
Larriva y el Partido Socialista han mantenido serios cuestionamientos a la
cúpula militar "y que finalmente quedó como un asunto irresuelto".
"Parecería ser que todos esos elementos se juntaron
y han hecho que el presidente Correa tome la decisión que ha tomado",
apuntó.
La analista en temas militares, Bertha García, dijo
que las fallas registradas con el bombardeo de militares de Colombia a un
área fronteriza ecuatoriana evidenció la urgente necesidad de
cambios en el alto mando militar.
Los relevos en la cúpula castrense ocurren en un
momento crucial que sacó a la luz pública muchas cosas conocidas, que no
funcionaban y que deben cambiar, declaró García al canal de televisión
Ecuavisa.
Destacó la existencia de un sistema anacrónico,
erróneo, "mediante el cual los asuntos de inteligencia se trataban como
una suerte de espionaje, y en el cual se creía que son las Fuerzas
Armadas las que tienen el monopolio de inteligencia en todo el
país".
"Se ha creído que inteligencia es espionaje" y
básicamente es falso, pues "inteligencia es información", que debe ser
aplicada sin violar la legislación y aportar resultados en interés de
la nación, aseveró.
FIRMEZA DEL MANDATARIO
En la toma de posesión del nuevo mando militar,
Correa dejó claro que no permitirá una repetición del ataque
colombiano.
El jefe de estado censuró que antes de su
destitución, el ministro de Defensa, Wellington Sandoval, se reuniera con
la embajadora estadounidense Linda Jewell.
El politólogo Jorge León fue más allá y dijo que la
crisis institucional viene desde el fin del conflicto bélico con Perú
(1995) , porque "desde allí, no se logra establecer una real redefinición
de funciones".
"Teníamos como eje clave el conflicto con el Perú,
luego las fuerzas armadas tenían que redefinir sus funciones a aspectos de
la paz y la seguridad externa e interna y ocuparse de las nuevas
amenazas, por ejemplo, el narcotráfico", dijo.
Según León, el ejército ecuatoriano ha perdido su
sentido de ser y su papel debido a la transformación de la sociedad
ecuatoriana y por las repercusiones de gobiernos como el de Lucio
Gutiérrez, que prácticamente desarticuló a la institución al querer poner
a su gente en la cúpula.
"Me parece que ha habido una falta de visión de los
presidentes en relación con la institución militar, al verlos a estos como
una amenaza y pensar que tienen que encontrar un militar de su
confianza, que es lo que está haciendo Correa", sostuvo.
El analista político Hernán Pérez señaló que la
situación de las fuerzas armadas, tras las acusaciones realizadas por el
presidente Rafael Correa, no se va a arreglar fácilmente con una comisión
ni nombrando a nuevas personas en los cargos.
Indicó que a las Fuerzas Armadas en América Latina
les han dicho de todo, que abusan del poder, pero que pocas veces ha visto
que el comandante en jefe, el presidente, "los acuse de no ser leales a la
Patria sino a una tercera potencia".
"No ha habido en la historia del país ni de la
humanidad un jefe de las fuerzas armadas que deje entrever que las propias
fuerzas armadas han traicionado al país", dijo.
A juicio del analista, las fuerzas armadas y el
gobierno tienen que iniciar un diálogo sobre la secuencia de los hechos,
del que los ecuatorianos también sean parte, pues "tiene que haber una
explicación y es necesaria que se la conozca, no nombrando una
comisión a puerta cerrada". Fin